¿TIENEN “DERECHOS” LOS SIERVOS DEL SEÑOR?

Mario E. Fumero   (estudio bíblico)

Una de las palabras más de moda en nuestros tiempos es el término “DERECHOS”. Se habla mucho de los derechos humanos, de los derechos laborales, de los derechos del niño, de los derechos individuales, del derecho a la libre expresión, así como del derecho a escoger el sexo, el estilo de vida, y el vivir sin control, convirtiendo la libertad en libertinaje (1 Pedro 2:16). No podemos negar que incluso hasta en las Iglesias, los ministros y líderes reclaman sus derechos para aun demandarle a Dios que haga lo que ellos quieren, el ser rico, el tener poder y el goce de muchos privilegios.

ANALICEMOS LOS TÉRMINOS

Pero analicemos primero el sentido etimológico de la palabra “derecho” según los parámetros lingüístico. Esta palabra proviene del término latino ‘’directum”, que significa “lo que está conforme a la regla”. El derecho se inspira en los postulados de la justicia, y constituye el orden normativo e institucional que debe regular la conducta humana en sociedad. “La base del derecho son las relaciones sociales, las cuales determinan su contenido y carácter. Dicho de otra forma, el derecho es un conjunto de normas que permiten resolver los conflictos en el seno de una sociedad[1].

Aplicado dentro de las corrientes liberales y modernistas de nuestro tiempo, se ha creado la figura del concepto de “derecho humano” y el mismo se define como “un derecho inherente” a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color de la piel, religión, lengua, o cualquier otra condición”. Estos derechos son interrela-cionados, interdependientes e indivisibles, pero tristemente al poner los derechos delante, se ha omitido la realidad de que, no puede haber derechos, si primero no cumplimos con los deberes u obligaciones.

LOS DEBERES Y OBLIGACIONES NOS DAN DERECHOS

¿Pero cuáles son las obligaciones que nos otorgan los derechos? “Para poder establecer el significado del término obligación, se hace necesario en un primer término que procedamos a determinar su origen etimológico”. Al hacerlo descubrimos que es una palabra que emana del latín, y se encuentra conformada por tres componentes de dicha lengua:

  • El prefijo “ob-“, que es equivalente a “enfrentamiento”.
  • El verbo “ligare”, que puede traducirse como “atar”.
  • El sufijo “-ción”, que se utiliza para dejar patente una acción y su efecto.

El término “obligación o deber” establece que una persona está forzada (obligada) a hacer una determinada cosa, para obtener un fin específico o beneficio. Puede tratarse de una imposición legal o de una exigencia moral. Por ejemplo: “Pagar los impuestos es una obligación de todos los ciudadanos”, “Si quieres seguir trabajando para nosotros, tienes la obligación de llegar puntual todas las mañanas”, “Ayudar a los más necesitados es una obligación de todos los que tenemos la suerte de tener trabajo  etc.,”[2].

COMO APLICAR ESTE CONCEPTO EN LA IGLESIA

¿Porque nunca se presentan los deberes u obligaciones antes que los derechos? Y aplicando este concepto a la Iglesia del Señor, ¿Tenemos nosotros, los ministros del evangelio, el derecho para reclamar lo mismo que reclaman los que sirven en el mundo secular? o más bien, cuando aceptamos el Señor Jesucristo estamos sometiendo todos nuestros deseos a su soberanía,  debiendo estar dispuestos a someter todos nuestros derechos individuales y personales a su voluntad, para no vivir como yo quiero, sino como el Señor determine, porque antes de convertirme yo me ceñía, pero ahora me ciñe otro(Juan 21:18 Lucas 17:6), porque ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí.

Hace muchos años, en el 1969, cuando era director de un centro de reha-bilitación llamado Anchor House en Brooklyn, elaboré un estudio para los jóvenes drogadictos que ingresaban al programa. En el mismo les decíamos que para rehabilitarse, tenían que someter todos sus derechos personales al programa de rehabilitación. Este estudio con el tiempo lo he perdido, pero la idea central ha permanecido en mis conceptos. Cuando nosotros entregamos nuestra vida a Jesucristo, la Biblia nos enseña que nos hacemos esclavos de Jesús, porque antes éramos esclavos del pecado y de satanás (Juan 8:34, 1 Juan 3:8), pero Jesús vino y murió en la cruz del calvario tomando mis pecados para reconciliarme con Dios (Efesios 2:16). Con este sacrificio nos liberó, y nos compró, no con oro y plata, sino con su sangre preciosa (1 Pedro 1:18).

ACEPTAR A CRISTO ES ACEPTAR SU SEÑORÍO Y SER SIERVO

De manera tal que cuando nosotros aceptamos a Jesucristo, proclamamos su Señorío sobre nuestras vidas, y automáticamente ponemos todos nuestros derechos a los pies de Jesús, y tenemos el deber de negarnos, sufrir y seguirle (Mateo 16:24), como él mismo ordenó. Al decidir tomar el ministerio, estamos aceptando el servir a los demás, asumiendo que somos siervos, y esta palabra tiene muchas connotaciones dentro del concepto histórico de la época.

¿Cómo define el diccionario el término siervo, y cuál es el sentido griego de la palabra? El término griego usado en el N.T. es “dóulos” que se traduce como; esclavo, sirviente; y el término “diákonos” indica lo mismo, “sirviente” “ayudan-te”. Describe a alguien que está sujeto a la voluntad de su Señor, totalmente a la disposición de él. Al usar este término, los apóstoles están expresando su devoción, sujeción y sometimiento a Cristo, expresando una actitud de absoluta obediencia, algo a lo cual no sólo los apóstoles fueron llamados, sino todos los que somos de Cristo (Marcos 9:35, 10:43). Esa obediencia incondicional es la que nos habilita para ser siervos efectivos y verdaderos cristianos.

EL CONCEPTO NUEVO TESTAMENTARIO DE SIERVO

Todos los textos que se usan en el Nuevo Testamento respecto a siervo envuelven la negación de aquel que es comprado para servir a un Señor, y según lo describe Jesús en Lucas 17:9 no tiene derecho a recibir las gracias después que haga todo lo que su amo le ordenó. Pero vamos a analizar este pasaje de Lucas 17:7-10:

 “7-¿Y quién de vosotros tiene un siervo que ara ó apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate a la mesa? 8¿No le dice antes: Adereza que cene, y arremángate, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come tú y bebe? 9-¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le había sido mandado? Pienso que no.10Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.

Analizado dentro del contexto histórico de la época define que un siervo es en sí un esclavo del que lo compró para servir a su amo. De la palabra “siervo se desprende “servicio” que es hacer todo lo que se le ordene, o sea necesario, y después que haga todo lo ordenado, el Señor afirma que es un “siervo inútil” ¿Por qué?  Porque para eso fue comprado, para servir, y no para ser servido (Mateo 20:28).

ASALARIADOS CON DERECHOS, O COMPROMETIDOS CON DEBERES

Como cristianos y administradores del evangelio, no tenemos derechos, sino deberes. No estamos sujetos a un régimen laboral humano, y aunque somos dignos de un salario (1 Timoteo 5:18), no debemos pensar como asalariados, aunque lo seamos (Juan 10:13) porque el asalariado cuando ve el peligro, o cumple con su tarea, se va, y deja el rebaño abandonado, pero el verdadero siervo, el verdadero pastor, “su vida da por las ovejas” (Juan 10:11-12). Servir es una vocación que nace del amor y la entrega. Es como el médico que hace de su profesión un apostolado, debe acudir al llamado de su paciente cuando éste lo necesita.

Entonces ¿Tienen derecho los siervos del Señor a prestaciones laborales, vacaciones, demandas, días libres, marcar tarjeta y exigir a la iglesia todo lo que el régimen laboral actual le concede a los trabajadores seculares como principio para servir a Dios? ¿Le podemos poner precio al servicio del Señor? El “cuanto me vas a dar” o “este es mi derecho” no es parte del vocabulario de un siervo, porque estamos bajo un Señorío, y ponemos nuestro cuerpo en servidumbre, como dice San Pablo (1 Corintio 9:27), sin embargo, aunque no exija estos derechos como siervo, es correcto darlos si se tienen, pero que no sean un condicionante para hacer la obra del ministerio.

EL AMOR ES LA FUERZA QUE MUEVE LA ENTREGA

Donde hay interés no hay amor. Donde hay amor hay sacrificio, entrega, abnegación, y llegamos a entender que ya no vivo para mí (Gálatas2:20), sino para él, y lo que vivo en la carne, lo vivo para agradar al hijo de Dios, haciendo su voluntad (Efesios 6;6). Ese es el amor que nos lleva a sufrir, a ser benigno (1 Corintios 13:4-7), a no buscar lo nuestro (Filipenses 2:4,21) y a darnos sin medida. Es ir más allá de lo normal, si me piden ir una milla, voy dos (Mateo 5:41). Es el estar dispuesto a sufrir como buen soldado de Jesucristo (2 Timoteo 2:3).

El siervo no es un observador distante, o alguien marginalmente desinteresado, no es uno sentado en una oficina, o que espera que la gente le honre o le atienda como una eminencia. Hay iglesias llenas los domingos con cristianos que se sienten señores, y se acomodan. Tristemente en nuestros tiempos, los siervos se han vuelto señores, empleados, burócratas, y han convertido la iglesia en una empresa, negocio o centro de distracción. El llamado bíblico y profundo de ser cristiano es ser siervos, esclavos, sometidos a Jesucristo, es estar dispuestos a darlo todo, sin esperar nada a cambio, pero tristemente hoy esto es una utopía. ¿Sera posible restaurar el concepto de siervo según el sentido bíblico de la palabra?

[1] . https://definicion.de/derecho/

[2] . https://definicion.de/obligacion/

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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2 respuestas a ¿TIENEN “DERECHOS” LOS SIERVOS DEL SEÑOR?

  1. alberto munnier dijo:

    Muy bien dicho pastor Mario fumero siempre ud con Jesus tan certero chile

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