LOS EXTREMOS NUNCA FUERON BUENOS

Ángel Bea

No sé por qué, (es una forma de hablar) pero cada vez que se trata el tema del ministerio de la mujer en la iglesia hay toda una avalancha de comentarios en contra; y rara es la vez que los que los hacen no sacan a relucir términos de los cuales nada se dice en dichos escritos como, “feminismo” “pos-modernidad”, “igualitarismo”, etc., y todos dichos de forma peyorativa contra los que escribimos. Pero es de notar que dichos comentarios no los hacen las mujeres, en general -salvo algún caso aislado- sino que en su gran mayoría son hombres. No niego que será porque tengan una gran preocupación por una interpretación correcta de las Escrituras, pero a lo mejor es muy posible que se albergue en el corazón algunas otras e inconscientes –o conscientes- razones. No me toca a mí juzgar eso. 

Por otra parte, las mujeres responden positivamente a exposiciones donde se les reconocen derechos que siempre se les habían negado. Y doy por sentado que en la gran mayoría de los casos, no lo hacen de esa forma  por querer “gobernar”, “mandar” y estar “por encima” de los hombres en general, o de sus maridos en particular, como se les suele acusar por parte de muchos hombres. Al menos, no es eso lo que yo he visto a lo largo de mí larga vida de creyente y pastor. Tal vez haya casos así, pero no es general esa actitud. Pero pensar de aquella manera sin conocer cada caso es más  ofensivo hacia las mujeres de lo que parece. En realidad, si responden positivamente lo hacen porque, en sus vidas personales, la mayoría han experimentado ese abuso o ninguneo de tal manera que sienten que en la vida han sido y  son, actores de segunda categoría. Eso por no decir que muchas de ellas sí han vivido muy de cerca, en sus matrimonios, en sus familias o amistades muy cercanas, verdaderos abusos y maltratos, a veces bien disimulados. 

Creo -y lo creo sinceramente- que en muchas mujeres ha habido y hay un deseo –en muchos casos, ¡un clamor!- por ser reivindicadas, reconocidas y valoradas por los hombres a todos los niveles.

Dicho lo cual, que nadie piense que por decir estas cosas yo esté de acuerdo, que apoye o que tenga alguna simpatía por ese movimiento “feminista izquierdista” que, desde su propia ideología obra desde el resentimiento -a veces, odio- atacando al género masculino y creando una guerra innecesaria  entre hombres y mujeres. Pero también pienso en relación con dicha ideología, si no será la cosecha de lo que durante siglos se ha sembrado por parte de los hombres. De lo cual, otros oportunistas ideólogos y  políticos se aprovechan. ¡Y se seguirán aprovechando!. 

Pero también creo que,  lamentablemente, “la guerra” no ha hecho más que empezar. Sin embargo, porque exista esa ideología y seamos testigos de declaraciones y actos que nos repugnan, no por eso deberíamos de hacer lo mejor posible para enseñar y practicar lo que debería ser una verdadera relación hombre/mujer, en la dirección que señaló nuestro Señor Jesucristo, tal “y cómo fue hecho al principio de la creación”. (Mt. 19.4,8). O aquel hecho excepcional que ocurrió el día de Pentecostés, en el cual el Espíritu Santo vino sobre la Iglesia recién inaugurada y no hizo diferencia entre hombres y mujeres, no solo en relación con la recepción del Espíritu de Dios por-todos-ellos-y-ellas, sino en relación-con-la-proclamación-de-la-Palabra-por-parte-de-hombres-y-mujeres-y-de-forma-pública, estableciendo las pautas para esta dispensación, hasta la venida del Señor (Hch.2.16-20). O, como afirmó el mismo Apóstol Pablo, cuando escribió: “Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús… Ya no hay judío no griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gál.3.26-28). 

Todo lo cual nos ayudaría a huir de los extremos que, como siempre se ha dicho, “nunca son buenos”.    

(Ángel Bea)

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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Una respuesta a LOS EXTREMOS NUNCA FUERON BUENOS

  1. Erwin Sorto Mejía dijo:

    Desde la caída, el hombre ha claudicado a la responsabilidad de liderazgo delegada por Dios, mientras la mujer ha luchado por asumir el mismo, hasta la fecha existe una lucha de las mujeres sobre su papel en la sociedad; considero que en el proceso histórico el movimiento feminista con la conducta del hombre ha degenerado en el enfoque de género hasta en movimiento LGTBIQ.
    El equilibrio es muy importante en todo, pero lo esencial es cumplir la voluntad de Dios. En el tema del ministerio de la mujer en la iglesia, analizado aquí por Angel Baez de forma ideológica y política, etiqueta despectivamente a quienes piensan de manera diferente, como actores de segunda categoría, cita el principio esencial que Dios no hace acepción de personas de Gálatas 3: 25-29, pero lo olvidó en su aplicación. Deuteronomio 16: 19. Hechos 10: 34-35.

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