VIOLAN EL CÓDIGO DE NUREMBERG: UNIVERSIDAD OBLIGA A SUS ESTUDIANTES A VACUNARSE

Andrés Vacca | Bles.com 04/20/21, 10:33

Universidad de Notre Dame, South Bend, Indiana. 23 de noviembre 2013. (Flickr/Ken Lund)

Redacción BLes– La Universidad de Notre Dame en Indiana está siendo fuertemente cuestionada tras salir a la luz un comunicado interno en el cual se declara que cada estudiante que regrese al campus para el semestre de otoño de 2021 tiene que estar completamente vacunado como requisito obligatorio.

«La seguridad de la Universidad y de las comunidades locales es siempre nuestra mayor prioridad», escribió John Jenkins, el presidente de la institución, como argumento para imponer la obligatoriedad de vacunarse.

Debido a esta orden, la administración de Notre Dame está trabajando para que las dos dosis de la vacuna pudieran estar disponibles para todos los estudiantes y el personal. Se programaron dos plazos para las aplicaciones, uno en abril y otro en mayo.

Según el informe, Notre Dame “requiere que los estudiantes matriculados estén vacunados también contra la hepatitis B, meningitis, sarampión, paperas, rubéola, tétanos y varicela”.

La polémica central en torno a la obligación de colocarse la vacuna contra el virus PCCh, es que las mismas no están aprobadas como vacunas seguras por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), debido a que aún se encuentran en período de prueba y están disponibles bajo una “autorización de uso de emergencia”.

Esto significa que estas drogas son meramente “experimentales” y, por lo tanto, continúan los estudios de investigación sobre su seguridad y eficacia. Por lo cual, argumentar que se obligará a los alumnos a colocarse la vacuna para mantener “segura a la comunidad” no sería del todo lógico o al menos no está científicamente probado. Por el contrario, se estaría obligando a los alumnos a exponerse a un riesgo que tal vez muchos consideren innecesario. 

El prestigioso Dr. Simone Gold perteneciente a la asociación America’s Frontline Doctors (AFLDS), resumió muy claramente al explicar el asunto: “Si toma la vacuna [COVID-19] no está recibiendo un tratamiento aprobado por la FDA, pero esto significa que se ha inscrito en un ensayo médico y la mayoría de las personas no saben que eso es lo que están haciendo”.

Además de los cuestionamientos morales asociados al riesgo al que la Universidad está obligando a sus estudiantes a enfrentar, está la cuestión legal que no es menos polémica. 

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, cuando las audiencias de Nuremberg revelaron que los médicos nazis habían forzado o coaccionado a prisioneros de guerra y a otras personas a experimentos humanos riesgosos e incluso mortales, el tribunal ayudó a crear lo que se conoció como el Código de Nuremberg de 1947, el cual establece varias normas internacionales que apuntan a regular las actividades de experimentación en seres humanos. La mayor parte de los países, incluido Estados Unidos, adhiere y forma parte de estas normativas.

El primer y más extenso principio del Código determina cuáles son las estrictas condiciones para establecer el consentimiento voluntario de quienes se someten a la experimentación humana, incluido que el individuo no puede estar expuesto a “ningún elemento de fuerza, fraude, engaño, coacción, extralimitación u otra forma ulterior de restricción o coerción”.

No hay dudas sobre el hecho de que si la Universidad Notre Dame exige a sus estudiantes a que reciban estos tratamientos experimentales es, por definición, coercitivo y viola este primer principio del Código de Nuremberg, lo que lo convierte, al menos en este punto, en una falta de ética manifiesta, que además incumple con las obligaciones legales a las cuales los Estados Unidos está comprometida internacionalmente.

Otro punto interesante es el del sexto principio del Código de Nuremberg “contra el riesgo desproporcionado”. Este afirma que: “El grado de riesgo a tomar nunca debe exceder el determinado por la importancia humanitaria del problema a ser resuelto por el experimento”.

Sin embargo, al verificar las estadísticas aportadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), encontramos que las tasas de supervivencia del virus PCCh para los menores de 20 años es del 99,997%, y para aquellos entre 20 y 50 años, del 99,98%. Por lo cual, se desprende automáticamente que el “riesgo” para este grupo etáreo es prácticamente irrelevante. 

Por el contrario, hay abundante documentación que respalda que los riesgos por efectos no deseados al colocarse la vacuna, tales como infertilidad, reacciones alérgicas severas, coágulos, encefalitis, enfermedades autoinmunes, defectos de nacimiento, son muy elevados.

Cabe destacar que los CDC publicaron datos la semana pasada en su sistema VAERS, que muestran “56.869 informes de eventos adversos después de las vacunas COVID, incluidas 2.342 muertes y 7.971 lesiones graves entre el 14 de diciembre de 2020 y el 1 de abril de 2021”.

Andrés Vacca – BLes.com

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