UNA HISTORIA DE ESPERANZA CON UN TRÁGICO FINAL

Mario  E. Fumero

Cierto día llegó a las oficinas del Proyecto Victoria (comunidad terapéutica para jóvenes con problemas de drogas y pandillas) un joven llamado Luis Enrique, de unos 16 años. Venia con tatuajes en sus manos y cuerpo, demacrado y desesperado. Quería salir de la mara, y necesitaba desesperadamente ayuda. En la entrevista hecha por el personal técnico, vimos un patético cuadro de su vida infantil, lleva de abandono y desprecio. Con n padre conocido, abandonado por su madre que emigro a los Estados Unidos dejándolo abandonado, y criado por unos parientes que le maltrataba. A los 10 años se fue de la casa a vivir con unos amigos que le ofrecieron apoyo, involucrándose así en drogas y maras. Durante este periodo se vio obligado a cumplir las misiones encomendadas por el grupo, y además consumir piedra (crack). Después de la evaluación se le concedió el ingreso.

Luis Enrique llegó al programa sin tener a nadie que los respaldara. Durante  un año y medio permaneció en el mismo, pues al terminar su rehabilitación, decidió seguir por un tiempo más apoyando a otros muchachos. Tomo varios cursos impartidos dentro del programa por el INFOP, con buenas notas. En su estadía colaboro en el liderato, y tuvo una profunda experiencia con Dios. Llego el día en que decidió reinsertarse en la sociedad. Trato de entrar a un centro de enseñanza para iniciar su ciclo común, pues solo curso el 6º grado, pero por tener tatuaje le fue negado el cupo. Trato de buscar trabajo, pero todas las puertas se le cerraron por el estigma del tatuaje. En su desesperación trato de entrar al ejercito, pero debido a los tatuajes fue rechazado. Angustiado por su situación, pidió ayuda a la iglesia que iba, pero esta no le escucho, y en desesperado opto por viajar a Choluteca para buscar trabajo en las meloneras en donde le comentaron se podía ganar algún dinero para su sustento.

          Emprendió el viaje en un bus de Choluteca. Al pasar por San Lorenzo se encontraba un control policial el cual abordo el bus. Un agente, al verle los tatuajes en la mano, lo bajo del transporte y le obligo a quitarse la camisa. Al ver las huellas de su pasado, fue tratado con palabras vulgares e introducido a la paila de una patrulla a empujones y llevado a Choluteca. En el camino le pegaron y le vejaron como si fuera un delincuente. Permaneció 78 horas en una celda, con otros mareros contrarios que le golpearon. Después, al comprobar que era menor de edad y cristiano el jefe lo soltó.

Deambulo por las calles en busca de una iglesia que le ayudase, pero le miraron con recelo y no le extendieron la mano. Al verse solo y no tener a donde ir y que comer, se fue a las afueras de la ciudad en donde se encontró con otros jóvenes de una la mara que le ofrecieron hospedaje. Él pensó evangelizarlos, pero estos le hicieron ver que de la mara no se sale, y que la sociedad nunca lo iba a aceptar, ni apoyar. Desesperado por esta realidad, vio frente a sí solo dos caminos: el suicidio o el retornar a vivir la vida loca de la mara. Días después apareció muerto en un matorral, a las afuera de la ciudad.

          Esta trágica historia es una de las muchas que a lo largo de los años han marcado nuestro trabajo en la rehabilitación de jóvenes implicado en problemas de drogas o pandillas. Todo nuestro esfuerzo es estéril cuando la sociedad se vuelve cruel y despiadada con los que han tomado el mal camino, y en un momento de la vida, optan por no seguir hacia el abismo, pero para ello no hay espacios. Es triste que después de tanto esfuerzo para regenerar una vida, les veamos frustrados frente a una realidad social y política que se vuelve injusta y despiadada. Analice Ud. los hechos y dígame ¿Qué podemos hacer para que esta historia no se repita?

http://www.contralaapostasia.com

mariofumero@hotmail.com

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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Una respuesta a UNA HISTORIA DE ESPERANZA CON UN TRÁGICO FINAL

  1. LUIS CHAVARRIA dijo:

    Dificil situación. El temor de la gente por los tatuajes y la participación en las Maras los hace presuntamente peligrosos y se les rechaza, la iglesia debe ayudarlos, sí con cautela pero con amor porque si no les ayuda la iglesia quien lo hará?

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