¿JESÚS TIENE TRASCENDENCIA HOY EN DÍA?

¿ES JESÚS RELEVANTE HOY?

Muchas personas piensan que Jesucristo quiere que nos volvamos religiosos. Piensan que Jesús vino para quitarnos toda la diversión de la vida, y darnos unas reglas imposibles de seguir. Están dispuestos a decir que fue un gran líder del pasado, pero dicen que no tiene trascendencia para sus vidas actuales.

Josh McDowell era un estudiante universitario que pensaba que Jesús era sólo un líder religioso más que estableció unas reglas imposibles de seguir. Él pensaba que Jesús era totalmente irrelevante para su vida.

Un día, en una de las cafeterías de la universidad, McDowell se sentó a comer al lado de una joven y animada estudiante con una sonrisa radiante. Esto le llamó la atención, y le preguntó por qué estaba tan contenta. Su respuesta inmediata fue, «¡Jesucristo!»

¿Jesucristo?, dijo McDowell, y respondió enfurecido:

«Por Dios, no me vengas con esas tonterías. Estoy harto de la religión, de la iglesia, de la Biblia. No me vengas con esas tonterías de la religión».Pero la joven no se desconcertó, y le contestó tranquilamente,«No dije religión, dije Jesucristo».

McDowell estaba asombrado. Él nunca había considerado a Jesús como algo más que una figura religiosa, y no quería saber nada de la hipocresía religiosa. Sin embargo, acá estaba esta mujer cristiana feliz, hablando de Jesús como alguien que le daba sentido a su vida.

Jesucristo afirmó responder a todas las grandes preguntas sobre nuestra existencia. En algún momento, todos nos preguntamos cuál es el sentido de la vida. ¿Alguna vez miró a las estrellas en una noche clara y se preguntó quién las puso allí? ¿O ha mirado un atardecer y pensado en las grandes preguntas de la vida:

«¿Quién soy?»

«¿Por qué estoy aquí?»

«¿A dónde iré después de morir?»

Aunque otros filósofos y líderes religiosos han dado sus respuestas sobre el sentido de la vida, sólo Jesucristo demostró su legitimidad al resucitar de la muerte. Escépticos como McDowell, que inicialmente se habían burlado de la resurrección de Jesús, han descubierto que existen pruebas convincentes de que realmente ocurrió. Jesús le da un verdadero sentido a la vida. Él dijo que la vida es mucho más que ganar dinero, divertirse, lograr el éxito y luego terminar en un cementerio. Sin embargo, muchas personas aún tratan de encontrar ese sentido en la fama y el éxito, hasta las grandes superestrellas…

Madonna intentó contestar la pregunta, «¿Por qué estoy aquí?» convirtiéndose en una diva, y confesó que, «Durante muchos años pensé que la fama, la fortuna y la aprobación del público me harían feliz. Pero de pronto te despiertas un día y te das cuenta de que no te hacen feliz…todavía sentía que faltaba algo…quería saber qué era la felicidad verdadera y duradera y qué podía hacer para encontrarla». [1]

Otros dejan de intentar encontrarle el sentido a la vida. Kurt Cobain, el cantante de la banda grunge rock de Seattle Nirvana, perdió la esperanza a los 27 años y se suicidó. El caricaturista de los años veinte Ralph Barton también sintió que la vida no tenía sentido, y dejó una carta en la que decía: He tenido pocas dificultades, muchos amigos, grandes éxitos, he pasado de una esposa a otra y de una casa a otra, visitado los países del mundo, pero estoy harto de inventar formas de llenar las 24 horas del día».[2]

Pascal, el gran filósofo francés, creía que este vacío interior que todos experimentamos sólo puede ser llenado por Dios. Él dijo, «Hay un vacío con forma de Dios en el corazón de cada hombre que sólo Jesucristo puede llenar». [3] Si Pascal tiene razón, entonces nosotros esperaríamos que Jesús no solo responda a la pregunta de nuestra identidad y significado en esta vida, pero también de darnos esperanza para la vida después de la muerte.

¿Puede haber un sentido sin Dios? No según el ateo Bertrand Russell, quien escribió, «Si uno no asume a un dios, la pregunta sobre el propósito de la vida no tiene sentido». [4] Russell se resignó a terminar «podrido» en una tumba. En su libro, Por qué no soy cristiano, Russell rechazó todo lo que dijo Jesús sobre el sentido de la vida, incluyendo su promesa de la vida eterna.

Pero, si Jesús realmente venció a la muerte como dijeron los testigos, entonces sólo él nos podría decir de qué se trata la vida, y contestar la pregunta, «¿Hacia dónde voy?» Para entender cómo las palabras, la vida y la muerte de Jesús nos pueden dar una identidad, darle sentido a nuestras vidas y darnos esperanza para el futuro, debemos entender qué dijo sobre Dios, sobre nosotros y sobre sí mismo.

QUÉ DIJO JESÚS ACERCA DE DIOS?

Dios es Relacional

Muchas personas piensan en Dios más como una fuerza que una persona a la que podemos conocer y disfrutar. El Dios del que habló Jesús no es como la fuerza impersonal en la Guerra de las Galaxias, cuya bondad se mide en voltaje. Tampoco es un gran fantasma poco comprensivo que vive en el cielo y disfruta haciéndonos sufrir.

Al contrario, Dios es relacional al igual que nosotros, pero aún más. Él piensa, Él oye. Él se comunica en un idioma que nosotros podemos entender. Jesús nos dijo y nos enseñó cómo es Dios. Según Jesús, Dios nos conoce íntima y personalmente a cada uno de nosotros, y piensa en nosotros constantemente.

Dios es bondadoso

Y Jesús nos dijo que Dios es bondadoso. Jesús demostró el amor de Dios adondequiera que iba, curando a los enfermos y acercándose a las personas desventuradas y a los pobres.El amor de Dios es radicalmente diferente al nuestro, ya que no está basado en la atracción ni en el desempeño. Es totalmente sacrificado y desinteresado. Jesús comparó al amor de Dios al amor de un padre perfecto. Un buen padre quiere lo mejor para sus hijos, se sacrifica por ellos y los cuida. Pero, por su propio bien, también los disciplina.

Jesús nos describe el corazón de amor de Dios con una historia sobre un hijo rebelde que rechazó los consejos de su padre sobre la vida y qué es importante. El hijo arrogante y testarudo quería dejar de trabajar y «darse la gran vida». En vez de esperar a que su padre estuviera preparado para darle su herencia, comenzó a insistir en que se la diera anticipadamente.

En la historia de Jesús, el padre accede al deseo de su hijo. Pero al hijo le va mal. Después de despilfarrar su dinero en excesos, el hijo rebelde debió buscar trabajo en una granja de cerdos. Pronto estaba tan hambriento que hasta la comida de los cerdos se veía bien. Abatido y sin saber si su padre lo aceptaría, cogió sus cosas y volvió a casa.

Jesús nos dice que su padre no sólo lo recibió, sino que salió corriendo a saludarlo. Luego, entusiasmado por el amor, el padre hizo una gran fiesta celebrando el retorno de su hijo.Es interesante que aunque el padre amaba mucho a su hijo, no lo persiguió. Dejó que su hijo amado sienta dolor y sufra las consecuencias de su decisión rebelde. Igualmente, las Sagradas Escrituras enseñan que el amor de Dios jamás transige con lo que es mejor para nosotros. Nos dejará sufrir las consecuencias de nuestras propias malas elecciones.

Jesús también enseñó que Dios nunca renuncia a su carácter. La integridad o carácter es lo que somos en nuestro fuero interno. Es nuestra esencia, de la que provienen todos nuestros pensamientos y acciones. Entonces, ¿cómo es Dios en el fondo?

Dios es santo

A lo largo de las Sagradas Escrituras (casi 600 veces), se habla de Dios como «santo». Santo significa que el carácter de Dios es moralmente puro y perfecto en todo sentido. Inmaculado. Esto significa que Él jamás alberga un pensamiento que es impuro o contrario a su excelencia moral.

Además, la santidad de Dios significa que Él no puede estar en la presencia del mal. Dado que el mal es lo opuesto a su naturaleza, Él lo odia. Para Él, el mal es como contaminación.

Pero si Dios es santo y detesta el mal, ¿por qué no hizo que nuestro carácter fuera como el suyo? ¿Por qué hay pedófilos, homicidas, violadores y pervertidos? ¿Por qué nos cuesta tanto tomar nuestras propias decisiones morales? Eso nos lleva a la siguiente parte de nuestra bú ¿Qué dijo Jesús sobre nosotros?

Hechos para una relación con Dios

Si usted lee el Nuevo Testamento, descubrirá que Jesús habló constantemente sobre nuestro inmenso valor para Dios, y nos cuenta que Dios nos creó para ser sus hijos.

Bono, la estrella de rock irlandés de la banda U2, comentó en una entrevista, «Es un concepto alucinante pensar que el Dios que creó el Universo pueda querer la compañía, una verdadera relación con las personas…» [5]

Es decir, que antes de haber creado el Universo, Dios planeaba adoptarnos como su familia. No sólo eso, sino que Él ha planeado una increíble herencia que nos corresponde a nosotros recibir. Como el corazón del padre en el cuento de Jesús, Dios nos quiere dar una herencia de bendiciones inimaginables y privilegios reales. Para Él, somos especiales.

La libertad de elegir

En la película The Stepford Wives, hombres débiles, mentirosos, codiciosos y asesinos han creado robots sumisos y obedientes para reemplazar a sus esposas liberadas, a quienes consideran una amenaza. Aunque los hombres supuestamente aman a sus esposas, las reemplazan con máquinas a fin de obligarlas a obedecer.

Dios nos podría haber hecho así, personas robóticas (iPeople) programadas para amarlo y obedecerlo, programándonos para venerarlo como se programa a una computadora. Pero entonces nuestro amor obligatorio no tendría sentido. Dios quería que lo amemos libremente. En una verdadera relación, nosotros queremos que nos amen por quienes somos, no por obligación – preferimos a nuestra alma gemela que a una novia por encargo. Søren Kierkegaard resumió el dilema en esta historia.

Imagínese que había un rey que amaba a una doncella humilde. Este rey no era como ningún otro rey. Todos temblaban ante su poder…sin embargo, este rey poderoso se ablandó por su amor por una doncella humilde. ¿Cómo podría declararle su amor? De cierta forma extraña, su realeza lo tenía atado de manos. Si la llevaba al palacio y la coronaba con joyas…entonces ella seguramente no se resistiría – nadie se atrevía a oponérsele. ¿Pero ella lo amaría? Claro que ella diría que lo amaba, ¿pero lo amaría realmente?[6]

Puede ver cuál es el problema. Dicho de manera menos poética: ¿Cómo terminas con un novio omnisciente? («Lo nuestro simplemente no funciona, pero bueno, supongo que eso ya lo sabías».) Entonces, a fin de permitir un amor al cual se corresponde libremente, Dios creó a los seres humanos con una capacidad única: el libre albedrío.

squeda del sentido de las cosas. ¿Qué dijo Jesús acerca de nosotros?

La rebelión contra las leyes morales de Dios

C.S. Lewis pensaba que aunque estamos programados internamente con un deseo de conocer a Dios, nos rebelamos contra ese deseo desde el momento que nacemos.[7] Lewis también empezó a analizar sus propios motivos, lo cual lo llevó a descubrir que él sabía instintivamente distinguir entre el bien y el mal.

Lewis se preguntaba de dónde proviene esta percepción de la diferencia entre el bien y el mal. Todos experimentamos este reconocimiento del bien y el mal cuando leemos sobre el asesinato de seis millones de judíos a manos de Hitler, o sobre un héroe que sacrifica su vida por alguien. Sabemos instintivamente que está mal mentir y engañar. Este reconocimiento de que estamos programados con una ley moral interna llevó a este antiguo ateo a concluir que tiene que haber un «Legislador» moral.

En efecto, según tanto Jesús como las Sagradas Escrituras, Dios nos ha dado una ley moral que debemos obedecer. Y no sólo le hemos dado la espalda a una relación con Él, también hemos violado estas leyes morales que Dios estableció. La mayoría de nosotros sabe algunos de los Diez Mandamientos:

«No mentir, robar, matar, cometer adulterio», etc. Jesús los resumió diciendo que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón y al prójimo como a nosotros mismos. Por ello, el pecado no es sólo el mal que cometemos al violar la ley, sino también es no hacer lo correcto.

Dios creó el universo con leyes que gobiernan todo lo que está dentro de él. Éstas son inviolables e inalterables. Cuando Einstein derivó la fórmula E=MC2, reveló el misterio de la energía nuclear. Al juntar los ingredientes correctos bajo condiciones precisas, se desencadena un inmenso poder. Las Sagradas Escrituras nos dicen que la ley moral de Dios no es menos válida, dado que ésta proviene de Su propio carácter.

Desde el primer hombre y la primera mujer, hemos desobedecido las leyes de Dios, aunque éstas sean para nuestro propio bien. Y hemos dejado de hacer lo correcto. Heredamos esta condición del primer hombre, Adán. La Biblia llama pecado a esta desobediencia, y esa palabra significa «fallar el blanco», como un arquero que falla a su objetivo deseado. Así, nuestros pecados han roto la relación que deseaba tener Dios con nosotros. En el ejemplo del arquero, hemos fallado al objetivo en cuanto al propósito para el cual fuimos creados.

El pecado causa la ruptura de todas las relaciones: la raza humana desconectada de su medio ambiente (desconexión), las personas divididas dentro de sí mismas (culpa y vergüenza), la gente desconectada de los demás (guerra, asesinato) y gente que se ha separado de Dios (la muerte espiritual). Como eslabones en una cadena, una vez que se rompió el primer eslabón entre Dios y la humanidad, se desataron todos los vínculos que dependían de éste.

Y estamos rotos. Como dice Kanye West en una canción, «No creo que haya nada que pueda hacer para corregir mis errores…quiero hablar con Dios pero tengo miedo porque no hablamos hace mucho tiempo…» La letra de West habla de la separación que el pecado trae a nuestras vidas. Y según la Biblia, esta separación no es sólo la letra de una canción de rap. Ésta tiene consecuencias mortales.

Nuestros pecados nos han separado del amor de Dios

Nuestra rebelión (el pecado) ha creado una pared que nos separa de Dios (ver Isaías 59:2). En las Sagradas Escrituras, la «separación» significa la muerte espiritual. Y la muerte espiritual significa estar completamente separado de la luz y la vida de Dios.

Usted podría decir, «Pero espere un momento. ¿Dios no sabía todo eso antes de habernos creado?

¿Por qué no vio que su plan estaba condenado al fracaso?» Por supuesto, un Dios omnisciente se daría cuenta de que nos rebelaríamos y que pecaríamos. En efecto, nuestro fracaso hace que su plan sea tan asombroso. Esto nos lleva a la razón por la que Dios vino a la Tierra en forma humana. Y más increíble aún – la razón por la que murió.

¿QUÉ DIJO JESÚS ACERCA DE SI MISMO?

La solución perfecta de Dios

Durante sus tres años de vida pastoral pública, Jesús nos enseñó cómo vivir y realizó muchos milagros, e incluso resucitó a gente de la muerte. Pero él dijo que su misión principal era salvarnos de nuestros pecados.

Jesús proclamó que él era el Mesías prometido, que asumiría nuestra iniquidad. El profeta Isaías había escrito sobre el Mesías 700 años antes, dándonos varias pistas sobre su identidad. Pero la pista más difícil de entender es que el Mesías sería ¡hombre y Dios a la vez! Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado. Y su nombre será… Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. (Is. 9:6).

El autor Ray Stedman escribe sobre el Mesías prometido de Dios: «Desde el comienzo mismo del Antiguo Testamento, hay una sensación de esperanza y expectativa, como el sonido de pasos que se acercan: ¡Alguien se acerca!…Esa esperanza aumenta a lo largo de los relatos de los profetas, a medida que uno tras otro declara un indicio más: ¡Alguien viene!»[8] Los antiguos profetas predijeron que el Mesías sería la ofrenda perfecta de Dios por los pecados, satisfaciendo su justicia. Este hombre perfecto sería capaz de morir por nosotros. (Is. 53:6)

Según los autores del Nuevo Testamento, la única razón por la que Jesús podía morir por el resto de nosotros es porque, como Dios, él vivió una vida moralmente perfecta, y no sería juzgado por sus pecados. Es difícil entender cómo la muerte de Jesús pagó por nuestros pecados. Una analogía judicial podría servir para explicar cómo Jesús resuelve el dilema del amor perfecto de Dios y la justicia.

Imagínese entrar a una sala de tribunal, siendo usted culpable de un asesinato (usted tiene serios problemas). Al acercarse al juez, usted se da cuenta de que el juez es su padre. Usted sabe que él le ama, e inmediatamente empieza a rogarle, «Papá, ¡suéltame!» A esto le responde, «Yo te amo hijo, pero soy juez. No puedo simplemente liberarte».Él está desgarrado. Finalmente, golpea su martillo y lo declara culpable. No se puede renunciar a la justicia, por lo menos no lo puede hacer un juez. Pero porque a usted le ama, él se quita su toga y ofrece pagar la pena en su lugar. Y en efecto, él toma su lugar en la silla eléctrica.

Éste es el relato que nos cuenta el Nuevo Testamento. Dios descendió a la historia humana, en forma de Jesucristo, y fue a la silla eléctrica (es decir: la cruz) en vez de nosotros, por nosotros. Jesús no es otra persona, no es un chivo expiatorio que asume nuestros pecados, es Dios mismo. Dicho llanamente, Dios tenía dos opciones: juzgarnos por nuestros pecados o asumir el castigo él mismo. Con Jesucristo, él eligió el segundo. Aunque Bono de U2 no pretende ser un teólogo, describe de manera acertada el motivo de la muerte de Jesús:

El propósito de la muerte de Jesucristo es que Jesucristo asumió los pecados del mundo, de manera que nosotros no recogimos lo que habíamos sembrado, y de modo que nuestra naturaleza pecadora no tenga como consecuencia la obvia muerte. Ésa es la razón. Eso nos debe mantener humildes. No son nuestras propias buenas obras las que nos hacen pasar por las puertas del Cielo. [9]

Es decir, que la justicia perfecta de Dios se satisface completamente con la muerte de su Hijo, Jesucristo. Todos nuestros pecados, sin importar cuán malos sean o hayan sido, son pagados íntegramente por la sangre de Cristo.

Algunas personas creen que no necesitan un salvador, pensando que Dios debe estar complacido por sus vidas y sus acciones caritativas. Ellos no se consideran pecadores. Esto se da particularmente con las personas que pasan gran parte de sus vidas tratando de vivir según un código moral o religioso particular.

Piensan que Hitler quizás se merezca ser juzgado, pero no ellos, ni otras personas que llevan «vidas decentes». Es como decir que Dios nos califica de forma relativa al mal comportamiento de los demás, y que cualquier persona que se saque un nota D o mejor ingresará. Pero esto nos plantea un dilema.

Como hemos visto, el pecado es lo absolutamente contrario al carácter santo de Dios. Así, quehemos ofendido al que nos creó, y nos amó lo suficiente para sacrificar a su propio Hijo por nosotros. En cierto modo, nuestra rebelión es como escupirle a Dios a la cara. Ni las buenas acciones, la religión, la meditación ni el karma pueden pagar la deuda por nuestros pecados.Entonces, ¿por qué solo Jesús nos puede salvar de nuestros pecados? ¿No hay otros que son capaces de salvarnos? Aunque puedan haber muchas personas y profetas que han vivido una buena vida, los testigos directos de Jesús del Nuevo Testamento nos cuentan que él era moralmente recto en todo sentido. El teólogo R. C. Sproul nos dice que dado que Cristo vivió una vida libre de pecado, solo él puede ser nuestro salvador.[10]

UN REGALO NO MERECIDO

El término bíblico que describe el perdón gratuito de Dios a través de Jesús es la gracia. Mientras que la piedad nos salva de lo que nos merecemos, la gracia de Dios nos da lo que no nos merecemos. Veamos brevemente cómo Jesús hizo por nosotros lo que no podíamos hacer nosotros mismos:

Dios nos ama y nos creó para tener una relación con Él.[11]

Se nos ha concedido la libertad de aceptar o rechazar esa relación.[12]

Nuestro pecado y rebelión contra Dios y Sus leyes han creado una pared que nos separa de Él.[13].A pesar de que nos merecemos el juicio eterno, Dios ha pagado nuestra deuda en su totalidad a través de la muerte de Jesús en nuestro lugar, haciendo posible la vida eterna con Dios.[14]

Bono nos dice su perspectiva sobre la gracia.

«La gracia desafía a la razón y la lógica. El amor digamos que interrumpe las consecuencias de tus acciones, que es una muy buena noticia en mi caso, porque he hecho muchas tonterías…tendría un gran problema si el Karma fuera mi juez final…eso no justifica mis errores, pero estoy contando con la Gracia. Estoy contando con que Jesús ha pagado por mis pecados en la Cruz, porque sé quién soy, y espero no tener que depender de mi propia religiosidad».[15]

Ahora ya podemos comenzar a ver cuál era el plan de las edades de Dios. Pero aún falta un ingrediente. Según Jesús y los autores del Nuevo Testamento, cada uno de nosotros debe responder individualmente al regalo gratuito que nos ofrece Jesús. Él no nos va a obligar a recibirlo.

USTED ESCOGE EL DESENLACE

Constantemente tomamos decisiones – qué ponernos, qué comer, sobre nuestra carrera, nuestro cónyuge, etc. Pasa lo mismo en cuanto a una relación con Dios. El autor Ravi Zacharias escribió: El mensaje de Jesús revela que cada persona…llega a conocer a Dios no en virtud de su nacimiento, sino mediante una decisión consciente de dejar que Dios gobierne su vida individual. [16] A menudo nuestras elecciones se ven influenciadas por los demás. Pero en algunos casos recibimos consejos errados. El 11 de setiembre del 2001, 600 personas inocentes confiaron en un mal consejo, y sufrieron las consecuencias inocentemente. Esta historia real ocurrió así:

Un hombre que se encontraba en el piso 92 de la torre sur de las Torres Gemelas acababa de oír a un avión estrellarse contra la torre norte. Desconcertado por la explosión, llamó a la policía para pedir instrucciones sobre qué hacer. Dijo por teléfono con tono de urgencia, «Necesitamos saber si tenemos que salir de aquí, porque sabemos que hubo una explosión». La persona al otro lado de la línea le aconsejó que no evacuara. «Yo esperaría hasta saber más «Yo esperaría hasta saber más».

«Está bien», dijo el hombre que llamó. «No evacúen». Y colgó el teléfono.

Poco después de las 9:00 A.M. otro avión se estrelló contra el piso 80 de la torre sur. Casi todas las 600 personas en los pisos superiores de la torre sur fallecieron. No haber evacuado el edificio fue una de las grandes tragedias de ese día. [17]

Esas 600 personas fallecieron porque confiaron en información equivocada, aunque se la dio una persona que los trataba de ayudar. La tragedia no hubiera ocurrido si las 600 víctimas hubieran recibido información acertada. Nuestra decisión consciente acerca de Jesús es infinitamente más importante que la decisión que enfrentaban las víctimas mal informadas del 11 de setiembre. Está en juego la eternidad. Podemos elegir una de tres respuestas distintas. Lo podemos ignorar. Lo podemos rechazar. O, lo podemos aceptar.

La razón por la que mucha gente se pasa la vida ignorando a Dios es que están demasiado ocupados con sus propios intereses. Chuck Colson era así. A los 39 años, Colson ocupaba la oficina al lado del presidente de los Estados Unidos. Él era el «tipo duro» de la Casa Blanca de Nixon, al que mandaban a tomar las decisiones difíciles. De pronto, en 1972, el escándalo de Watergate arruinó su reputación y su mundo estaba destruido. Más adelante escribió: Yo había estado interesado en mí mismo. Había hecho esto y el otro, había logrado el éxito y no le reconocía ningún mérito a Dios, ni una vez le agradecí por los regalos que me había dado. Nunca había pensado que nada fuera ‘inconmensurablemente superior’ a mí, o, si había pensado momentáneamente en el poder infinito de Dios, no lo había relacionado a Él a mi vida. [18]

Muchas personas se identifican con Colson. Es fácil dejarse llevar por el ritmo vertiginoso de la vida y tener poco o ningún tiempo para Dios. Sin embargo, ignorar la oferta misericordiosa de perdón de Dios tiene las mismas consecuencias nefastas que un rechazo absoluto. La deuda por nuestros pecados aún quedaría sin pagar.

En los casos criminales, pocas personas se rehúsan a recibir un indulto absoluto. En 1915, George Burdick, el editor del New York Tribune, había violado la ley al negarse a revelar sus fuentes. El Presidente Woodrow Wilson le concedió un indulto absoluto a Burdick por todos los delitos que «había cometido o podría haber cometido». Lo histórico del caso de Burdick fue que él se negó a recibir el indulto. Eso llevó el caso hasta la Corte Suprema, la cual le dio la razón a Burdick, declarando que no se podía obligar a una persona a recibir un indulto presidencial.

En el caso de no aceptar el indulto absoluto de Jesucristo, las personas dan una serie de razones diferentes. Muchas personas dicen que no hay pruebas que lo demuestren, pero, al igual que Bertrand Russell y muchos escépticos más, no están lo suficientemente interesados como para realmente investigarlo. Otras personas se niegan a ver más allá de algunos cristianos hipócritas que conocen, señalando su comportamiento poco bondadoso o incoherente como una excusa. Y otros tantos rechazan a Cristo porque culpan a Dios por una experiencia triste o trágica que han sufrido. Sin embargo, Zacharias, quien ha debatido con intelectuales en cientos de universidades, cree que la verdadera razón por la que la mayoría de las personas rechazan a Dios es moral. El escribió: Un hombre rechaza a Dios no por exigencias intelectuales ni por la falta de pruebas. Un hombre rechaza a Dios por una resistencia moral que se niega a admitir que necesita a Dios. [19]

El deseo de la libertad moral alejó a C. S. Lewis de Dios durante gran parte de su vida universitaria. Después de que su búsqueda de la verdad lo llevó a Dios, Lewis explicó cómo la aceptación de Jesucristo requiere más que una concordancia intelectual con los hechos. Él escribió: El hombre pecador no es simplemente una criatura imperfecta que debe mejorar: es un rebelde que debe deponer sus armas. Deponer tus armas, pedir perdón, darse cuenta de que estabas en el camino incorrecto y prepararte para empezar a vivir de nuevo…eso es a lo que los cristianos llaman el arrepentimiento. [20]

Arrepentimiento es una palabra que significa un cambio radical en la forma de pensar. Eso fue lo que le pasó al antiguo «mandado» de Nixon. Después del descubrimiento de Watergate, Colson comenzó a pensar la vida de otra manera. Habiendo notado su propia falta de rumbo, comenzó a leer el libro de Lewis Mere Christianity (Mera cristiandad), que le había regalado un amigo. Colson, que había estudiado derecho, tomó un bloc de papel amarillo y comenzó a anotar los argumentos de Lewis. Colson recuerda: Sabía que ya era hora para mí… ¿Iba a aceptar a Jesucristo como el Señor de mi vida? Era como un portón ante mí. No había manera de evitarlo. O entraba o me quedaba afuera. Decir ‘tal vez’ o ‘necesito tiempo’ era engañarme a mí mismo.

Después de una lucha interna, este antiguo asesor del presidente de los Estados Unidos finalmente se dio cuenta de que Jesucristo se merecía su total lealtad. Él escribió: Y entonces, a primeras horas de la mañana de un viernes, estaba sentado solo observando al mar que amo, y salieron de mi boca de forma natural unas palabras que no estaba seguro de ser capaz de entender o decir: ‘Señor Jesucristo, yo le creo. Lo acepto. Por favor entre a mi vida. Yo me comprometo con Usted’. [21]

Colson descubrió que sus preguntas, «¿Quién soy?» «¿Por qué estoy aquí?» y «¿Hacía dónde voy?» todas reciben una respuesta en una relación personal con Jesucristo. El apóstol Pablo escribió, «En Jesucristo descubrimos quiénes somos y para qué vivimos». (Efesios 1:11, El Mensaje)

El iniciar una relación personal con Jesucristo, él llena nuestro vacío interior, nos da paz y satisface nuestro deseo de tener un propósito y tener esperanza. Y ya no necesitamos recurrir a estímulos pasajeros para satisfacernos. Cuando Él entra a nuestras vidas, también satisface nuestros anhelos y necesidades más profundas de seguridad y amor real y duradero. Y lo asombroso es que Dios mismo vino como un hombre para pagar nuestra deuda entera. Por ello, ya no estamos sujetos al castigo por nuestros pecados. Pablo se lo dice claramente a los Colosenses al escribir,

Eran sus enemigos, estaban separados de él por sus malos pensamientos y acciones; pero ahora él los reconcilió consigo mediante la muerte de Cristo en su cuerpo físico. Como resultado, los ha trasladado a su propia presencia, y ahora ustedes son santos, libres de culpa y pueden presentarse delante de él sin ninguna falta. (Colosenses 1:21b-22a NTV)

Así, Dios hizo por nosotros lo que no podíamos hacer nosotros mismos. Nos hemos liberado de nuestros pecados mediante la muerte sacrificadora de Jesús. Es como si el autor de una masacre fuera concedido un indulto absoluto por un juez. Él no se merece el perdón, y nosotros tampoco. El regalo de Dios de la vida eterna es absolutamente gratuito – y está disponible para el que lo quiera recibir. Aunque se nos ofrezca el perdón, es decisión de nosotros aceptarlo. La decisión es suya.

¿Se encuentra en un momento en su vida en el que le gustaría aceptar el regalo gratuito de Dios?

Posiblemente, al igual que Madonna, Bono, Lewis y Colson, su vida también ha estado vacía. Nada de lo que ha intentado hacer satisface el vacío interior que usted siente. Dios puede llenar ese vacío y cambiarlo de un momento a otro. Él lo ha creado a usted para tener una vida llena de sentido y propósito. Jesús dijo, «mi propósito es darles una vida plena y abundante». (Juan 10:10b) O tal vez a usted le está yendo bien, pero está inquieto y la falta la paz. Se da cuenta de que ha violado las leyes de Dios y está separado de su amor y perdón. Usted siente temor del juicio de Dios. Jesús dijo, «Le estoy dejando un regalo – la tranquilidad de espíritu y de corazón. Y la paz que yo les doy no es igual a la paz que les da el mundo».

Entonces, si simplemente está cansado de una vida de intereses vacíos o si se siente perturbado por la falta de paz con su Creador, la respuesta se encuentra en Jesucristo.

Al depositar su confianza en Jesucristo, Dios perdonará todos sus pecados – pasados, presentes y futuros – y lo hará Su hijo. Y como Su hijo que lo quiere, Él le dará un sentido y un propósito a la vida en la Tierra y la promesa de una vida eterna con Él.

La Palabra de Dios dice, «a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios». (Juan 1:12)- El perdón del pecado, el sentido en la vida y la vida eterna están disponibles para usted si los quiere. Usted puede invitar a Jesucristo a su vida ahora mismo a través de fe en la oración. La oración es hablar con Dios. Dios conoce su corazón y Él no está tan interesado en sus palabras como en la actitud de su corazón. Lo siguiente es una sugerencia para la oración:

Querido Dios, quiero conocerlo personalmente y vivir con Usted eternamente. Gracias Señor Jesús por morir por mis pecados en la cruz. Abriré la puerta de mi vida y lo recibiré a Usted como mi Salvador y Señor. Tome control de mi vida y cámbieme, convirtiéndome en la clase de persona que Usted quiere que sea.¿Esta oración expresa el deseo de su corazón? Si es así, simplemente debe rezar la oración que se sugiere arriba en su propia lengua materna.

Cuando usted se compromete con Jesucristo, Él entra a su vida, se convierte en su guía, su consejero, su consuelo y su mejor amigo. Además, la da fuerzas para superar las dificultades y la tentación, liberándolo para que pueda vivir una nueva vida, llena de sentido, propósito y poder.

Chuck Colson descubrió ese nuevo propósito y poder. Colson admite abiertamente que antes de volverse cristiano era ambicioso, orgulloso y egocéntrico. Él no tenía ningún poder ni deseo de amar a otras personas necesitadas. Pero sus pensamientos y sus motivaciones cambiaron radicalmente después de comprometerse con Jesucristo.

Notas Finales

1-http://www.azlyrics.com/lyrics/kanyewest/jesuswalks.html

2-Jack Nicholson, entrevistado por Mike Sager, Esquire, «The Meaning of Life,» (January, 2004), 70, 71.

3- O: The Oprah Magazine, «Oprah talks to Madonna,» (January, 2004), 120.

4- Citado en Josh McDowell, The Resurrection Factor (San Bernardino, CA: Here’s Life Publ., 1981), 1.

5- Citado en William R. Bright, Jesus and the Intellectual (San Bernardino, CA: Here’s Life Publ., 1968), 33.

6- Citado en Rick Warren, The Purpose Driven Life (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2002), 17.

7- Citado en Michka Assayas, Bono in Conversation (New York: Riverhead Books, 2005), 203.

8- Soren Kierkegarrd, Philosophical Fragments, trans. Howard V. Hong and Edna H. Hong (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1985), 26-28.

9- C. S. Lewis, Mere Christianity (San Francisco: Harper, 2001), 160.

10-Ray C. Stedman, God’s Loving Word (Grand Rapids, MI: Discovery House, 1993), 50.

11- Citado en Assayas, 204.

12- R. C. Sproul, Reason to Believe (Grand Rapids, MI: Lamplighter, 1982), 44.

13- C. S. Lewis, The Best of C. S. Lewis (Washington, DC: Canon, 1974), 343.

14-Lewis, 357.

15- Randy Alcorn, Heaven (Wheaton, IL, Tyndale, 2004), jacket cover.

16-Ravi Zacharias, Jesus among Other Gods (Nashville: Word, 2000), 158.

17-Martha T. Moore and Dennis Cauchon, «Delay Meant Death on 9/11,» USA Today, Sept. 3, 2002, 1A.

18-Charles W. Colson, Born Again (Old Tappan, NJ: Chosen, 1976), 114.

19-Ravi Zacharias, A Shattered Visage: The Real Face of Atheism (Grand Rapids, MI: Baker, 2004), 155.

20-Lewis, Mere Christianity, 56.

21-Colson, 129.

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Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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