Mario E. Fumero
Había una vez un elefante que se sentía tan poderoso e indestructible que amedrentaba a todos los animales de la selva, y su fuerza era tan grande que nadie se atrevía a enfrentarse a él, ni el león podía comparársele. Resulta que entre los animales diminutos se hizo una apuesta. ¿A ver quién puede destruir al elefante? Como recompensa, se le prometía la gloria y la fortuna para su especie. El ratón lo pensó, pero decidió retirarse. Nadie se atrevía enfrentarse al elefante, el cual retaba a todos los animales de la selva.
Un día las hormigas decidieron hacer una asamblea para estudiar la propuesta de los demás animales de la selva. Una de ella, la más laborioso y astuta presento un plan y dijo: -Compañeras, no podemos enfrentarnos al elefante frente a frente, ni el león y el tigre lo hacen, así que debemos elaborar una estrategia diferente, he pensado en un sabotaje… hagamos una acción terrorista.- Y una del grupo pregunto – ¿Y cómo podremos hacerlo?. Y con toda calma empezó a perfilar su plan, y todas estuvieron de acuerdo.
Una noche, mientras el elefante dormía un grupo selecto de hormigas, unas 20, se treparon por el lomo del enorme animal y se introdujeron en su oído. Una vez dentro comenzaron a molestarle. El elefante, desesperado comenzó a dar sacudida, grito y por último se lanzo en una veloz carrera como loco, selva abajo, y descontrolado se precipito por un barranco matándose. Es cierto que murieron las hormigas, pero también mataron al elefante. La moraleja de este cuento es sencilla, NUNCA MENOESTIMES A TU ENEMIGO, AUNQUE SEA INFERIOR.
La nación norteamericana es azotada por un enemigo invisible, y no es para menos actúa, su poder militar nada puede contra él. El elefante poderoso sufrió un ataque que lacero su economía, se llama el Covid-19, y burlo de su poderío. Este virus a matado a mas norteamericanos que las dos guerras mundiales, incluyendo la de Vietnam. ¿Estaremos entrando una tercera guerra mundial biológica? ¿Con quién es la guerra?
El problema actual es que los enemigos de la libertad y la paz son invisibles y pequeños, pero tiene de rodilla al mundo. En el pasado los Estados Unidos fracasaron en Vietnam y se debió a su incapacidad militar para enfrentarse a una estrategia de combate basada en la táctica de la guerra de guerrillas. De igual forma ahora, las tácticas militares de fuerza en poco o nada pueden hacer frente a unos enemigos que como es el virus, permanecen escondidos en lugares indeterminados. Las técnicas de ataque de este enemigo es impredecible, incluso por los sistemas de espionaje más avanzado. La guerra bacteriológica creada por las potencias son armas letales silenciosas, y no hay forma militar para enfrentarla, por lo tanto, la luchar contra ella no es nada fácil, aunque el poder militar sea muy sofisticado, pues aun la ciencia se siente a la deriva.
No se puede hacer una guerra a lo loco. Tampoco podemos dejar en mano de un hombre todo el destino de la humanidad, por lo tanto, se hace necesario unificar esfuerzos y establecer parámetros para diseñar una nueva estrategia de lucha contra el terrorismo bacteriológico o viral, y solo existe una, controlar más y amenazar menos. Mi miedo consiste en ver que vamos irreversiblemente a un control absoluto de las personas por medio del coronavirus, y veremos el surgimiento de un poder mundial que determinará factores de libertad, esquematizada por un mecanismo de control que destruirá la privacidad, porque esta es la única vía validad para luchar contra un enemigo invisible.
El gigante esta herido, y quiere enfrentar a su enemigo, pero ¿quién es? No es la religión islámica, ni el sionismo, ni una ideología política, como antaño, cuando el mundo estaba dividido en bloques. El enemigo es el fanatismo, la demencia, la locura, el mismo Satanás que mueve todas sus huestes para llevarnos a lo que él quiere, al control absoluto de la humanidad por medio de un virus, a fin de imponer su “nuevo orden mundial” por medio de una guerra bacteriológica.
El coronavirus funciona como las hormigas en el elefante, se esconde bajo tierra, salen cuando menos lo esperamos, y atacan destruyendo lo que encuentran a su paso, libertad, economía, derechos etc. Pensemos contra quien vamos a luchar, no vaya a ser que se cumple las Palabras de San Pablo cuando dijo en 1 Corintios 9:29 que no luchemos como quien golpea al aire.
¿Qué viene después de esta pandemia? Quizás otros virus peores, pero todo ello nos llevara a establecer una lucha contra un enemigo invisible que terminara anulando todas nuestras libertades.
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