¿LOS EVANGELIOS SON VERDADEROS? (PRIMERA PARTE)

¿HAY ESCRITOS SECRETOS SOBRE JESÚS?

¿Los evangelios del Nuevo Testamento son la historia verdadera de Jesucristo según sus testigos directos, o podría haber cambiado el relato a través de los años? ¿Debemos simplemente tener fe en los relatos de Jesús del Nuevo Testamento o hay pruebas de su autenticidad?

El difunto presentador de ABC News Peter Jennings se encontraba en Israel filmando un programa especial sobre Jesucristo. Su programa, “En busca de Jesús”, exploró la cuestión de si el Jesús del Nuevo Testamento era fiel a los hechos históricos.

Jennings presentó las opiniones sobre los relatos de los evangelios del profesor de DePaul, John Dominic Crossan, de tres de los colegas de Crossan en el Jesus Seminar, y de dos especialistas más en estudios de la Biblia. (El Jesus Seminar es un grupo de especialistas que debaten sobre las palabras y acciones que se le atribuyen a Jesús, y usan cuentas rojas, rosadas, grises o negras para votar sobre qué tan confiables les parecen las afirmaciones de los evangelios.)[1]

Algunos de los comentarios fueron impactantes. En la televisión nacional el Dr. Crossan no sólo puso en duda más del 80 por ciento de las palabras de Jesús, sino que también negó la afirmación de Jesús sobre su propia divinidad, sus milagros y su resurrección. Era evidente que a Jennings le intrigó la imagen de Jesús que presentó Crossan.

La búsqueda de la historia verdadera de la Biblia siempre es noticia, y por eso cada año las revistas Time y Newsweek buscan la verdad sobre María, Jesús, Moisés o Abraham para sus portadas. O, ¿quién sabe? Quizá este año será “Bob: La historia nunca antes contada del discípulo número 13”.

Estos son para fines de entretenimiento, y por eso la investigación nunca termina ni da respuestas, dado que eso pondría fin a la futura programación. Más bien, juntan a personas con opiniones radicalmente diferentes, como en un episodio del programa de televisión “Survivor”, con lo cual complican totalmente el tema en vez de hacerlo más claro.

Sin embargo, el reporte de Jennings se concentró en un tema al que se le debe dar la debida consideración. Crossan aludió a que los relatos originales sobre Jesús fueron adornados por la tradición oral, y que no fueron registrados por escrito hasta después de haber fallecido los apóstoles. Por ello, generalmente no son confiables y no son un fiel retrato del verdadero Jesús. ¿Cómo podemos saber si eso es verdad?

¿Errores de traducción?

Entonces veamos, ¿que nos dicen las pruebas? Empecemos con dos preguntas sencillas: ¿Cuándo fueron escritos los documentos originales del Nuevo Testamento?, y ¿quién los escribió?

La importancia de estas preguntas debe quedar clara. Si los relatos sobre Jesús fueron escritos cuando los testigos directos ya habían fallecido, nadie podría verificar su veracidad. De lo contrario, si los relatos del Nuevo Testamento fueron escritos cuando aún estaban vivos los apóstoles originales, se podría haber confirmado su autenticidad. Pedro podría haber dicho sobre una falsificación con su nombre, “¡Oye, yo no escribí eso!”. Y Mateo, Marcos, Lucas o Juan podrían haber respondido a las preguntas o cuestionamientos a sus relatos sobre Jesús.

Los autores del Nuevo Testamento dijeron que eran los relatos de los testigos directos de Jesús. El apóstol Pedro dijo lo siguiente en una carta: “Pues no estábamos inventando cuentos ingeniosos cuando les hablamos de la poderosa venida de nuestro Señor Jesucristo.  Nosotros vimos su majestuoso esplendor con nuestros propios ojos”. (2 Pedro 1:16NTV).

Una parte importante del Nuevo Testamento son las 13 cartas del apóstol Pablo a las iglesias y cristianos tempranos. Las cartas de Pablo, que datan de mediados de los años 40 a medidos de los 60 (12 a 33 años después de Jesucristo), son los primeros testimonios sobre la vida y las enseñanzas de Jesús. Will Durant escribió sobre la importancia histórica de las cartas de Pablo, “Las pruebas cristianas sobre Jesús empiezan con las cartas que se atribuyen a San Pablo…Nadie ha cuestionado la existencia de Pablo, ni de sus repetidas reuniones con Pedro, Santiago y Juan, y Pablo admite envidioso que estos hombres habían conocido a Jesús en persona”.[2]

Pero entonces, ¿es verdad?

En libros, revistas y documentales de televisión, el Jesus Seminar sugiere que los evangelios fueron escritos en una fecha tan tardía como 130 a 150 d.C. por autores desconocidos. Si fueran correctas esas fechas más tardías, habría una brecha de aproximadamente 100 años desde la muerte de Jesús (los especialistas señalan que Jesús falleció entre 30 y 33 d.C.). Y entonces, como ya habrían fallecido todos los testigos directos, los evangelios sólo podrían haber sido escritos por autores desconocidos y fraudulentos.

Entonces, ¿qué pruebas tenemos respecto de la fecha en la que fueron escritos los relatos de los evangelios sobre Jesús? El consenso de la mayoría de los especialistas es que los evangelios fueron escritos por los apóstoles en el primer siglo. Ellos señalan diversas razones que analizaremos más adelante en este artículo. Por ahora, note que tres formas principales de pruebas parecen formar un sólido argumento a favor de sus conclusiones:

•   Documentos tempranos de herejes como Marción y la escuela de Valentín se refieren a los libros, temas y pasajes del Nuevo Testamento. (Vea “La sonrisa de Mona Lisa”)

•   Numerosos escritos de fuentes cristianas tempranas, como Clemente de Roma, Ignacio y Policarpo.

•   Copias que se han descubierto de fragmentos de los evangelios, las cuales han sido datadas con carbono con fechas tan tempranas como 117 d.C.

El arqueólogo bíblico William Albright concluyó sobre la base de sus investigaciones que todos los libros del Nuevo Testamento fueron escritos mientras la mayoría de los apóstoles seguían vivos. Él escribió, “Ya podemos decir categóricamente que no hay ningún fundamento sólido para datar a ninguno de los libros después de aproximadamente 80 d.C., dos generaciones enteras antes de las fechas de 130 a 150 d.C. que han propuesto los críticos actuales más radicales del Nuevo Testamento”.[4] En otro texto, Albright calculó que el Nuevo Testamento en su totalidad fue escrito “muy probablemente entre alrededor de 50 d.C. y 75 d.C.”.[5]

El especialista con fama de escéptico John A. T. Robinson calcula que el Nuevo Testamento data de una fecha aún más temprana que la mayoría de los especialistas conservadores. En “Volver a datar el Nuevo Testamento” (Redating the New Testament) Robinson dice que la mayor parte del Nuevo Testamento fue escrita entre 40 d.C. y 65 d.C. Eso significaría que fue escrito en una fecha tan temprana como siete años después de la muerte de Jesús.[6]Si fuera cierto, cualquier error histórico hubiera sido revelado inmediatamente, por los testigos directos y por los enemigos del cristianismo.

Veamos entonces el reguero de pistas que nos lleva desde los documentos originales hasta nuestras copias actuales del Nuevo Testamento.

¿Quién necesita fotocopias?

Los escritos originales de los apóstoles fueron venerados. Las iglesias los estudiaban, los compartían, los conservaban cuidadosamente y los escondían como tesoros.

Pero, desafortunadamente, las confiscaciones de los romanos, el paso de 2,000 años y la segunda ley de la termodinámica causaron grandes pérdidas. Entonces, ¿que nos queda hoy de esos escritos originales? Nada. Ya no existe ninguno de los manuscritos originales (aunque los estudiosos de la Biblia seguramente ven el programa de anticuarios Antiques Roadshow con la esperanza de que aparezca alguno).

Sin embargo, éste no fue el destino únicamente del Nuevo Testamento; ningún documento comparable de la antigüedad existe actualmente. A los historiadores no les preocupa la falta de manuscritos originales si tienen copias confiables que pueden examinar. ¿Existen copias antiguas del Nuevo Testamento? ¿Éstas son copias fieles de los textos originales?

A medida que se multiplicaron las iglesias, cientos de copias fueron elaboradas cuidadosamente bajo la supervisión de los líderes de la iglesia. Cada carta fue escrita meticulosamente en tinta sobre pergaminos o papiros. Por ello, los especialistas actuales pueden estudiar las copias sobrevivientes (y las copias de las copias, y las copias de las copias de las copias, y así sucesivamente) para determinar su autenticidad y llegar a una aproximación muy cercana de los documentos originales.

De hecho, los especialistas que estudian la literatura de la antigüedad han desarrollado la ciencia de la crítica de textos o textual para analizar documentos como La Odisea, comparándolos con otros documentos antiguos para determinar su exactitud. Más recientemente, el historiador militar Charles Sanders mejoró la crítica textual con el desarrollo de una prueba de tres partes que analiza no sólo la exactitud de la copia, sino también la credibilidad de los autores. Éstas son sus pruebas:

La prueba bibliográfica

La prueba de los indicios internos

La prueba de los indicios externos [7]

Veamos qué ocurre cuando sometemos a los manuscritos tempranos del Nuevo Testamento a estas pruebas.

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Notas Finales 

1.   According to jesusseminar.org, “The Jesus Seminar was organized under the auspices of the Westar Institute to renew the quest of the historical Jesus. At the close of debate on each agenda item, Fellows of the Seminar vote, using colored beads to indicate the degree of authenticity of Jesus’ words or deeds.”

2.   Will Durant, Caesar and Christ, vol. 3 of The Story of Civilization (New York: Simon & Schuster, 1972), 555.

3.   Josh McDowall, The New Evidence That Demands A Verdict (Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1999), 38.

4.   William F. Albright, Recent Discoveries in Biblical Lands (New York: Funk & Wagnalls, 1955), 136.

5.   William F. Albright, “Toward a More Conservative View,” Christianity Today, January 18, 1993, 3.

6.   John A. T. Robinson, Redating the New Testament, quoted in Norman L. Geisler and Frank Turek, “I Don’t Have Enough Faith to Be an Atheist” (Wheaton, IL: Crossway, 2004), 243.

7.   McDowell, 33-68.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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