CONSPIRACION CONTRA LAS SAGRADAS ESCRITURAS (II PARTE)

Dr. Cesar Vidal Manzanares

Dr. César Vidal Manzanares

(En estos días en que la Escritura está siendo tomada como base para cualquier pretexto teológico, doctrinal o práctico dentro delas iglesias, lo único que faltaba era ver que la misma Escritura estuviera siendo objeto de un proceso de filtrado sistemático en donde algunos de sus elementos principales de enseñanza están siendo pervertidos. Esta no esta ninguna declaración ‘ultrafundamentalista’ o ‘ultraconservador’, sino una afirmación basada en un estudio profundo de los antecedentes que están provocando no solamente una disolución de la Fe Escritural, sino el resultado práctico que la misma tiene en la iglesia y en el mundo de nuestros días. Si usted cree que lo ha leído todo, lea el siguiente documento. En lo personal puedo decirle que yo no le hubiera dado crédito a su lectura sino fuera por el respaldo que tienen sus autores, principalmente César Vidal Manzanares, quien creo que no necesita presentación, y Mario E. Fumero quien escribe el prólogo, ambos escritores cristianos, intelectuales que se han dedicado a la investigación y a la literatura de habla castellana.)

 

SEGUNDA PARTE

ESCRITOR:

CÉSAR VIDAL MANZANARES.

Página      CONTENIDO

43    LA VERSIÓN POPULAR (1)

         “UNA BIBLIA ALTERADA Y MUTILADA”

55    LA VERSIÓN POPULAR (2)

        UNA BIBLIA AL GUSTO DEL CLIENTE

61     LA VERSIÓN POPULAR (3)

         UNA BIBLIA CON TEOLOGÍA ANTIBÍBLICA

73     LAS RAÍCES DE LA TERGIVERSACIÓN (1)

        ABANDONO DEL TEXTO MAYORITARIO

81     LAS RAÍCES DE LA TERGIVERSACIÓN (2)

         EL TRIUNFO DE LA TERGIVERSACIÓN OCULTISTA

93      LAS RAÍCES DE LA TERGIVERSACIÓN (3)

          PODER Y DINERO

97       HACIA LA APOSTASIA EN SIETE PASOS

105    EPILOGO.  por Mario E. Fumero

LA VERSIÓN POPULAR (I) :

 “una Biblia alterada y mutilada”

     “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras de este libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”  (Apocalipsis 22, 18-19) .

            La Versión Popular (VP) constituye una versión de las Escrituras que debe calificarse con toda justicia de alterada y mutilada.  Así debe ser porque a lo largo de sus páginas, han sido cambiados y mutilados docenas y docenas de textos pertenecientes a la Biblia. La presente obra constituye sólo una brevísima aproximación a este tema y no pretende realizar una enumeración exhaustiva de todos los pasajes que han sufrido una tergiversación[1] sino únicamente señalar algunos de los más significativos. Sí debe señalarse que todas las alteraciones y mutila-iones del texto bíblico presentan una clara finalidad de tipo teológico que apunta a socavar la base escritural de la teología cristiana. Cuando a principios del siglo XX diversos teólogos evangélicos decidieron plantar cara al poderoso avance del movimiento liberal señalaron cinco fundamentos esenciales de la fe cristiana :

1.  La inerrancia, infalibilidad y verdad literal de la Biblia en cada detalle.

2.  La concepción virginal y completa deidad de Cristo Jesús.

3.  La resurrección física de Cristo y de todos los muertos.

4.  El sacrificio expiatorio de Cristo por los pecados del mundo.

5.  Y la segunda venida de Cristo en forma corporal.

     Estos fundamentos se ven cuestionados por la VP “Dios habla hoy”.  Pero además se alteran y mutilan textos dándoles una forma final que sólo puede servir para corromper los cimientos de la ética del cristiano y satisfacer a movimientos cuya teología no es totalmente bíblica. En las páginas siguientes, hemos agrupado, por lo tanto, los textos tergiversados en bloques temáticos. Para facilitar su comparación, reproducimos en primer lugar el texto en la Reina-Valera revisión de 1960 (RVR), después el de la Versión Popular (VP) y, finalmente, realizamos un breve comentario destinado a  explicar las discrepancias.     

I)   Textos acerca de la divinidad de Cristo :

    La doctrina de la divinidad de Cristo constituye, sin ningún género de dudas, uno de los pilares básicos de la fe cristiana. No es de extrañar por ello que la práctica totalidad de las sectas [2] intente negarla totalmente (como los Testigos de Jehová, los unitarios, los mormones, etc.) o minimizarla (por ejemplo, afirmando que Cristo es el arcángel Miguel como enseñan los adventistas).   Una versión de la Biblia alterada por intereses teológicos no podría escapar a esa conducta y, efectivamente, eso es lo que se descubre al examinar el texto de la Versión Popular. En la misma, se priva a Cristo de títulos divinos y de la honra que le es debida como Dios.

         Mateo 13, 51.

RVR “Jesús les dijo:¿Habéis entendido todas estas cosas ?  Ellos respondieron: Sí, Señor”

VP. “Jesús preguntó: -¿Entienden ustedes todo esto ?  – Sí – contestaron ellos”  (La VP suprime el tratamiento de “Señor” otorgado a Jesús).

         Mateo 19, 16-17

RVR. “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna ? El le dijo:¿Por qué me llamas bueno ? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” 

VP. “Un joven fue a ver a Jesús, y le preguntó: – Maestro, ¿qué cosa buena debo hacer para tener vida eterna? Jesús le contestó: – ¿Por qué me preguntas acerca de lo que es bueno?  Bueno solamente hay uno. Pero si quieres entrar en la vida, obedece los mandamientos” (La VP suprime el tratamiento de “bueno” (v. 16) que recibe Jesús y la referencia a Dios como único ser bueno (v. 17). De esta manera no es posible ver que Jesús está llevando al joven rico a una importante conclusión, la de que al ser Cristo bueno y ser Dios el único bueno, Cristo es Dios).

          Juan 3, 13

RVR. “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo ; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”. 

VP. “Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo ; es decir, el Hijo del hombre” (La VP suprime la referencia a que el Hijo del Hombre está en el cielo, es decir, a que es omnipresente y, por lo tanto, Dios).

         Juan 6, 69

RVR. “Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”

VP.  “Nosotros ya hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios” (La VP altera el texto privando a Jesús de su identificación con el Mesías y del título divino de Hijo de Dios).

      Juan 9, 35-38

RVR. “Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es.  Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró”

VP. “Jesús oyó decir que habían expulsado al ciego; y cuando se encontró con él, le preguntó:-¿Crees tú en el Hijo del hombre? Él le dijo: – Señor, dime quién es, para que yo crea en él.  Jesús le contestó: -Ya lo has visto: soy yo, con quien estás hablando.  Entonces el hombre se puso de rodillas delante de Jesús, y le dijo: -Creo, Señor.” (La VP priva a Jesús del tratamiento de Hijo de Dios y además sustituye la referencia a que fue adorado por la de que sólo se le rindió homenaje).

          Hechos 8, 36-7

RVR. “Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes.  Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios”

VP.  “Más tarde, al pasar por un sitio donde había agua, el funcionario dijo: – Aquí hay agua; ¿hay algún inconveniente para que yo sea bautizado?” (La VP suprime todo el versículo 37 y con él la necesidad de creer que Jesús es el Hijo de Dios como requisito para el bautismo).

          Romanos 14: 10-2

RVR. “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos comparece-remos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.  De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”.

VP.  “¿Por qué, entonces, críticas a tu hermano?  ¿O tú, por qué  lo desprecias?  Todos tendremos que presentarnos delante de Dios, para que él nos juzgue.  Porque la Escritura dice: “Juro por mi vida, dice el Señor, que ante mí todos doblarán la rodilla y todos alabarán a Dios”. Así pues, cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta de sí mismo a Dios” (La VP sustituye a Cristo (v. 10) por Dios de tal manera que no pueda verse que Cristo es el mismo Dios al que se hace referencia en el v. 12).

          I Corintios 15, 47         

RVR. “El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo”

 VP. “El primer hombre, hecho de tierra, era de la tierra; el segundo hombre es del cielo” (La VP suprime la referencia a que el segundo hombre, Cristo, es el Señor).

             Gálatas 6, 17

RVR.“De aquí en adelante nadie me cause molestias ; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús”

VP. “De ahora en adelante no quiero que nadie me cause más dificultades; pues llevo marcadas en mi cuerpo las señales de lo que he sufrido en unión con Jesús” (La VP suprime el tratamiento de Señor dado a Jesús).

          Efesios 3, 14

RVR. “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo”

VP. “Por esta razón me pongo de rodillas delante del Padre”  (La VP suprime la referencia a Jesús como Señor).

          I Timoteo 3, 16

RVR.“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria”

VP.“No hay duda de que la verdad revelada de nuestra religión es algo muy grande: Cristo se manifestó en su condición de hombre, triunfó en su condición de espíritu y fue visto por los ángeles. Fue anunciado a las naciones, creído en el mundo y recibido en la gloria”(La VP suprime el hecho de que el manifestado en carne fue el mismo Dios y que, por lo tanto, Cristo es Dios y además coloca “Cristo” en lugar de “Dios” cuando no existe un solo manuscrito del Nuevo Testamento que contenga el texto así).

           I Juan 5, 7

RVR. “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno”.

VP. “Tres son los testigos” (La VP suprime toda la referencia trinitaria contenida en este versículo).

         Proverbios 8, 22

RVR. “Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras”

VP. “El Señor me creó al principio de su obra, antes de que él comenzara a crearlo todo” (La VP convierte a la Sabiduría- que muchos intérpretes identifican con la persona del Hijo – en un ser creado.  Por si alguien pudiera dudar de que es así en la nota a pie de página la VP señala que “es manifiesta la influencia de estos versos. En el prólogo del Evangelio de Juan”).      

        Miqueas 5, 2

RVR. “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”

VP. “En cuanto a ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, de ti saldrá un gobernante de Israel que desciende de una antigua familia”  (La VP priva al Mesías de su eternidad – y, por tanto, del hecho de ser Dios – y simplemente hace referencia a que su linaje es antiguo).

II)  Textos acerca de la salvación :

    Al igual que la divinidad de Cristo es una doctrina minimizada en la VP, la enseñanza sobre la salvación recibe un tratamiento especialmente desconsiderado. No sólo se ha cambiado vez tras vez el verbo “justificar” por “hacer justos” (lo que implica una clara diferencia teológica), sino que además se han omitido referencias al valor de la sangre de Cristo o a la misión salvadora de Éste.

          Mateo 9, 13  

RVR. “Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento”.

VP.  “Vayan y aprendan el significado de estas palabras: `Lo que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan sacrificios´.  Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”  (La VP suprime la referencia a que el llamado es al arrepentimiento).

          Mateo 18, 11

RVR. “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido”.

La VP suprime totalmente el versículo 11.

          Juan 6, 47

RVR. “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna”.

VP. “Les aseguro que quien cree, tiene vida eterna” (La VP suprime la referencia a que el creer debe ser en Jesús).

          Colosenses 1, 14

RVR. “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”.

VP. “por quien tenemos la liberación y el perdón de los pecados” (La VP suprime la referencia a la sangre de Cristo).

           I Pedro 4, 1

RVR. “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado”.

VP. “Por eso, así como Cristo sufrió en su cuerpo, adopten también ustedes igual disposición…” (La VP suprime la referencia al hecho de que si Cristo sufrió fue por nosotros).

           Zacarías 9, 9

RVR. “Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” .

VP. “¡Alégrate mucho, ciudad de Sión!  ¡Canta de alegría, ciudad de Jerusalén!  Tu rey viene a ti, justo y victorioso, pero humilde, montado en un burro, en un burrito, cría de una burra”  (La VP suprime la referencia a que el Mesías es salvador).           

III) Textos acerca de profecías cumplidas:

    Una de las bases  de la veracidad de la fe cristiana reside en el hecho de que en Jesús se cumplieron las profecías-más de trescientas- que lo señalan como el mesías prometido por Dios. Como tendremos ocasión de ver asimismo en el capítulo 3, la VP muestra un interés especial tanto por omitir los textos donde se indica que Jesús cumplió una profecía mesiánica como por ocultar aquellos pasajes del Antiguo Testamento que se cumplieron en Jesús.

         Mateo 27, 35       

RVR.  “Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.”

VP. “Cuando ya lo habían crucificado, los soldados echaron suertes para repartirse entre si la ropa de Jesús” (La VP suprime la referencia al cumplimiento de la profecía mesiánica en Jesús).

         Marcos 15, 28

RVR.  “Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos”.

La VP suprime este versículo completamente y con él la referencia al cumplimiento de una profecía mesiánica en Jesús. 

IV) Textos acerca de la concepción virginal de Jesús :

    Como señalamos en la introducción, esta doctrina bíblica fue subrayada a principios de siglo como uno de los fundamentos de la fe cristiana especialmente atacados por la teología liberal.  Ese ataque liberal resulta también obvio en la VP.

          Isaías 7, 14

RVR. “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz a un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.

VP. “Pues el Señor mismo les va a dar una señal: La joven está encinta y va a tener un hijo, al que pondrá por nombre Emanuel”  (La VP suprime la referencia a que la madre de Emanuel – el mesías – sería una virgen).

          Lucas 1, 34

RVR. “Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto?  Pues no conozco varón”.

VP.  “María preguntó al ángel: – ¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?” (La VP suprime la referencia al hecho de que María aún era virgen).

          Lucas 2, 33

RVR.  “Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él”

VP.  “El padre y la madre de Jesús se quedaron admirados al oír lo que Simeón decía del niño”  (La VP hace que Lucas convierta a José en padre de  Jesús cuando sólo Dios lo era.  Véase Lucas 2, 49).

V) Textos acerca de la vida cristiana :

    Si la teología cristiana se ve claramente atacada por el texto de la VP, no sucede menos con las bases de la vida del discípulo de Cristo.  En los siguientes ejemplos podemos ver como la VP no sólo socava algo tan esencial en la vida cristiana como la oración, sino que además sienta las bases para una interpretación de la sexualidad que sea completamente contraria a la enseñanza de las Escrituras.

         Mateo 6, 13

RVR. “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”.

VP.  “No nos expongas a la tentación, sino líbranos del maligno”  (La VP suprime la referencia a que de Dios es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos).

         Mateo 23, 14

RVR. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación”

VP.  La VP suprime totalmente este versículo.

          Lucas 11, 2-4

RVR. “Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.  Venga tu reino.  Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.  El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy, y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben.  Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”

VP. “Jesús les dijo  – Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre.  Venga tu reino.  Danos cada día el pan que necesitamos. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos han hecho mal.  No nos expongas a la tentación”  (La VP suprime la referencia a que Dios es “nuestro” Padre y a que debe hacerse Su voluntad (v.2), a que el pan es “nuestro” (v. 3), y al deseo de ser librados del mal (v.4)).

        Mateo 17, 21

RVR. “Pero este género no sale sino con oración y ayuno”

La VP suprime todo el versículo 21.

         Marcos 7, 16

RVR. “Si alguno tiene oídos para oír, oiga”.

La VP suprime todo el versículo 16.

        Marcos 10, 24

RVR. “Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles : Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas !”

VP. “Estas palabras dejaron asombrados a los discípulos, pero Jesús les volvió a decir: – Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios!“  (La VP suprime la referencia a que esa dificultad es especial para “los que confían en las riquezas”).

        Marcos 11, 26

RVR.  “Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas”

La VP suprime completamente el v. 26.

        I Corintios 6, 18

RVR. “Huid de la fornicación.  Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo ; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”.

VP.  “Huyan, pues, de la prostitución. Cualquier otro pecado que una persona comete, no afecta a su cuerpo ; pero el que se entrega a la prostitución, peca contra su propio cuerpo”  (La VP sustituye en diversos textos – véase también I Corintios 6,9 – la “fornicación” (porneia) por la “prostitución”. Esta alteración del texto bíblico resulta gravísima ya que desaparece el desagrado con que Dios contempla el pecado consistente en las relaciones sexuales entre personas no casadas y su rechazo queda limitado sólo a la fornicación en la que interviene un precio, es decir, la prostitución. En otras ocasiones (Colosenses 3, 5 ; I Tesalonicenses 4, 3 ; etc), la fornicación ha sido sustituida por “inmoralidad” o “inmoralidad sexual” de tal manera que, una vez más, su contenido de relaciones sexuales entre personas no casadas queda oscurecido y sustituido por una palabra tan ambigua como “inmoralidad” que no es además definida).   

       Como puede verse de lo expuesto sucintamente en las páginas anteriores, la VP altera sustancialmente el contenido de las Escrituras en el terreno doctrinal y en el ético. En el capítulo siguiente, tendremos ocasión de contemplar como también ha dado cabida a alteraciones cuya razón es, presumiblemente, el deseo de agradar a algunos de sus clientes.

 

      LA VERSIÓN POPULAR (II) :

Una Biblia a gusto del cliente  

“Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan.  No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso”   (Proverbios 30, 5-6)

     Para el comprador evangélico de la VP hay dos circunstancias que, desde el primer momento, le resultan especialmente chocantes. La primera es la presentación que de la misma se incluye antes del Índice General y que está firmada por Raymundo Damasceno Assis, obispo auxiliar de Brasilia y secretario general del CELAM, es decir, el Consejo Episcopal Latinoamericano. La segunda es la inclusión de los libros apócrifos o deuterocanónicos en las páginas de esta versión. Este segundo aspecto es tratado por el pastor Domingo Fernández en uno de los apéndices de este libro de manera que no vamos a referirnos al mismo. En cuanto al primero, no puede resultar más revelador. El texto de la presentación del Secretario general del CELAM dice así:“El Consejo Episcopal Latinoamericano – CELAM, expresa su complacencia porque su programa de Diálogo con las Sociedades Bíblicas Unidas – SBU, haya llegado hasta la publicación de la BIBLIA DE ESTUDIO “DIOS HABLA HOY,” con inclusión de los libros deuterocanónicos y de notas explicativas y pastorales, y preparadas con la colaboración de biblistas católicos, con la intención de servir a todos los cristianos.

Dejamos al ponderado criterio de las Conferencias Episcopales de América Latina la divulgación de esta Biblia de Estudios que podrá ayudar a las personas y a los grupos especialmente catequísticos que deseen profundizar en la Palabra de Dios para comprenderla mejor y vivirla, de modo particular cuando en el Continente de la Esperanza hemos iniciado el camino de una Nueva Evangelización”.  

El texto no puede resultar más esclarecedor. La Conferencia de obispos católicos para América Latina expresa su complacencia en relación con la VP por razones que a nadie se le ocultan: contiene los apócrifos y además una serie de especialistas católicos han intervenido en su confección. No es de extrañar que la recomiende como un instrumento de la “Nueva Evangelización” que la iglesia católica ha iniciado en el continente. No es de extrañar porque, como veremos en las páginas siguientes, la VP ha realizado importantes esfuerzos por adaptar el texto bíblico al dogma católico incluso en aquellos aspectos en que éste choca directamente con lo enseñado por las Escrituras. 

Textos traducidos en favor de las tesis católicas :

a)  Alteraciones en textos referidos a María :

Un papel de especial importancia dentro de los textos adaptados al gusto católico le corresponde -como era de esperar- a los relativos a la figura de María. Como es de todos sabidos, la teología católica no sólo afirma que fue virgen antes, durante y después del parto[3], sino que además insiste en su papel de mediadora entre Dios y los hombres.  Ambas creencias han encontrado su reflejo en la VP.

 Mateo 1, 25

VP.“Y sin haber tenido relaciones conyugales, ella dio a luz a su hijo, al que José puso por nombre Jesús” (La VP suprime la referencia al hecho de que María sólo se abstuvo de las relaciones sexuales hasta el nacimiento de Jesús  y que éste fue su hijo primogénito. Además en nota a pie de página al texto de Mateo 12, 46 se indica – de acuerdo con la enseñanza católica -que los “hermanos” no son los hijos de los mismos padres, sino “personas unidas por otros grados de parentesco”. De esta manera, mantiene el dogma de la virginidad perpetua de María).

 I Timoteo 2, 5

VP. “Porque no hay más que un Dios, y un solo hombre que sea el mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús”(La VP sustituye el hecho de que hay un solo mediador -Cristo hombre- por el de que el único hombre mediador es Cristo.  Esto abre la posibilidad a que también haya una mujer mediadora: María).

b)   Alteraciones en textos referidos al gobierno de la iglesia :

I Timoteo 3, 1-2

VP. “Esto es muy cierto. Si alguien aspira al cargo de presidir la comunidad, a buen trabajo aspira. Por eso, el que tiene ese cargo ha de ser irreprensible. Debe ser esposo de una sola mujer y llevar una vida seria, juiciosa y respetable.  Debe estar siempre dispuesto a hospedar gente en su casa; debe ser apto para enseñar”. (La VP al suprimir la palabra “obispo” oscurece el hecho de que lo normal entre los primeros cristianos es que el mismo fuera una persona casada).

            Tito 1, 6-7a

VP. “Un anciano debe llevar una vida irreprochable.  Debe ser esposo de una sola mujer, y sus hijos deben ser creyentes y no estar acusados de mala conducta o de ser rebeldes. Pues el que preside la comunidad está encargado de las cosas de Dios…” (La VP al suprimir la palabra “obispo” oscurece el hecho de que lo normal entre los primeros cristianos es que el mismo fuera una persona casada).

Textos traducidos en favor de las tesis adventistas

    Sin embargo, no es la iglesia católica la única confesión religiosa que ha sido objeto de concesiones en el texto de la VP.  La segunda gran beneficiada ha sido la secta conocida como adventistas del séptimo día[4]. La teología adventista constituye la base primordial de las enseñanzas de los Testigos de Jehová que han tomado de ella la creencia en que Jesús es el arcángel Miguel y la negación de las doctrinas bíblicas de la inmortalidad del alma y del infierno.  Además los adventistas afirman, entre otras tesis antibíblicas, que Dios cargó sobre Satanás el pecado de la humanidad, que la expiación no fue consumada hasta 1844 cuando Cristo entró en el santuario celestial, que las iglesias evangélicas son las hijas de la Gran Ramera del Apocalipsis, y que los escritos de su profetisa Ellen White son inspirados. En relación con ellos-y también con la teología liberal- la VP ha procurado especialmente desdibujar la enseñanza bíblica acerca del infierno como lugar de castigo eterno y consciente de los condenados.  Veamos algunos ejemplos:

           Marcos 9, 44y 46

RVR. “Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga…. donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga”

La VP suprime totalmente los versículos 44 y 46.

            Filipenses 1, 28

RVR. “Y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, más para vosotros de salvación; y esto de Dios”

VP. “sin dejarse asustar en nada por sus enemigos. Esto es una clara señal de que ellos van a la destrucción, y al mismo tiempo es señal de la salvación de ustedes y esto procede de Dios” (La VP al utilizar “destrucción” en vez del término correcto que aparece en griego da la sensación de que abona la tesis adventista y jehovista del aniquilamiento de los condenados).

       II Tesalonicenses 1, 9

RVR.“Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”.

VP. “Estos serán castigados con destrucción eterna, y serán arrojados lejos de la presencia del Señor y de su gloria y poder”,  (La VP al utilizar “destrucción” en vez del término correcto que aparece en griego -“perdición”- da la sensación de que abona la tesis adventista y jehovista del aniquilamiento de los condenados).

           II Timoteo 2, 14

RVR.“Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes”.

VP. “Recuerda a los otros y recomiéndales delante de Dios que hay que evitar las discusiones. No sirven para nada.  Lo que hacen es perjudicar a quienes las escuchan” (La VP al utilizar “perjudicar” en vez del término correcto que aparece en griego – “perdición”- priva de su fuerza al texto y da la sensación de que abona la tesis adventista y jehovista del aniquilamiento de los condenados).

           II Pedro 2, 3

RVR. “Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas.  Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme”

VP. “En su ambición de dinero, los explotarán a ustedes con falsas enseñanzas; pero la condenación los espera a ellos sin remedio, pues desde hace mucho tiempo están sentenciados”.  (La VP al utilizar “sentenciados” en vez del término correcto que aparece en griego – “perdición” – suaviza el pasaje).

            II Pedro 2, 12

RVR. “Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición”

VP. “Esos hombres son como los animales: no tienen entendimiento, viven solo por instinto y nacen para que los atrapen y los maten.  Hablan mal de cosas que no entienden; pero morirán de la misma manera que los animales” (La al utilizar “morirán de la misma manera que animales” en vez de los términos correctos que aparecen en griego– “perecerán en su propia perdición”- abonan claramente la tesis adventista y jehovista del aniquilamiento de los condenados).

           Apocalipsis 17, 8a

RVR. “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición…”

VP.  “El monstruo que has visto es uno que antes vivía, pero ya no existe ; sin embargo, va a subir del abismo antes de ir a su destrucción total…” (La VP al utilizar “destrucción” en vez del término correcto que aparece en griego – “perdición” – da la sensación de que abona la tesis adventista y jehovista del aniquilamiento de los condenados).

Sirvan estos  ejemplos como muestra no sólo de hasta qué punto la VP no tiene inconveniente en mutilar el texto bíblico – como vimos en el capítulo 1 -sino también de adaptarlo a los derroteros teológicos de algunos de sus clientes más importantes como son la iglesia católica y los adventistas. Por desgracia, no son sólo esas circunstancias las que convierten la VP en una lamentable edición de la Biblia. A ellas se añade el carácter abiertamente liberal de sus notas. A esta cuestión dedicaremos el capítulo siguiente.

LA VERSIÓN POPULAR (III) :

Una Biblia con teología antibíblica

             “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.  Santifícalos en tu verdad ; tu palabra es verdad”

     (Juan 17, 16-17)

        Posiblemente una de las batallas más encarnizadas que han debido librar los teólogos y pastores cristianos durante los dos últimos años haya sido la entablada contra el liberalismo teológico.   Nacido, junto con el liberalismo político y económico, a finales del s. XVIII su finalidad era someter a crítica el texto de la Biblia y desproveerlo de todo lo que se considerara falto de verosimilitud o de autenticidad.  Como era fácil de suponer, el intento de juzgar la Palabra de Dios en lugar de permitir que fuera ésta la que juzgara la vida de las personas tuvo penosas consecuencias. No sólo se comenzaron a negar aquellas doctrinas bíblicas que se consideraron carentes de base real (divinidad de Cristo, sacrificio expiatorio de éste, etc.) sino que además se insistió en que las Escrituras no eran inerrantes conteniendo errores y mitos. Como forma de fundamentar semejantes afirmaciones se recurrió al argumento de que ni siquiera podía creerse en que los autores de los libros de la Biblia eran los señalados por el texto sagrado.  

    Las consecuencias del liberalismo teológico no se hicieron esperar. En las iglesias evangélicas, donde penetró, significó el inicio de una agonía que concluyó, por regla general, con la muerte espiritual de buena parte de la denominación. Por lo que se refiere a la iglesia católica, tras un breve forcejeo inicial, el liberalismo teológico fue incorporado en su seno. Si para el protestantismo la negación de la Biblia significaba un golpe mortal, para la iglesia católica podía resultar incluso beneficiosa.  De hecho, al no resultar fiables los datos proporcionados por la Escritura aún resultaba más necesaria una guía teológica extra-bíblica como era la autoridad del papa. En ese sentido, no debe extrañar que, desde hace décadas, la teología liberal -referida a la Escritura- sea enseñada en los seminarios católicos y forme parte sustancial de las notas y comentarios en sus ediciones de la Biblia.

    La huella del liberalismo teológico -contra el que se alzó a inicios del s. XX el ahora tan injustamente denostado movimiento fundamentalista- se deja sentir vez tras vez en las notas e introducciones de la VP y de esa manera contribuye a socavar peligrosamente la fe en las Escrituras como Palabra de Dios, y a preparar el camino para la aceptación futura de una autoridad espiritual no sustentada en la Biblia.  

Según la VP el  Pentateuco no fue escrito por Moisés

    Las Escrituras son muy claras a la hora de afirmar que los cinco primeros libros de la Biblia -el denominado Pentateuco- fueron obra de Moisés.  En el mismo Pentateuco se indica que Moisés lo escribió (Ex 17, 14 ; 24, 4 ; 34, 27 ; Núm 33, 1-2 ; Deut 31, 9 y 22) y este testimonio es repetido en otras partes del Antiguo Testamento (Josué 1, 7-8 ; Jue 3, 4 ; I Reyes 2, 3 ; 2 Reyes 14, 6 ; 21, 8 ; 2 Crónicas 25, 4 ; Esdras 6, 16).  Por si fuera poco, el testimonio de Jesús (Mateo 8, 4 ; Marcos 7, 10 ; 10, 5 ; Lucas 20, 37 ; Juan 5, 47 ; 7, 19, etc) y de los apóstoles (Hechos 3, 22 ; 15, 5-21, etc) es unánime al respecto:  el autor del Pentateuco fue el que señala la Biblia, es decir, Moisés. Pese a tan evidente afirmación, la VP se permite negarlo y señalar que el Pentateuco no fue concluido en el s. XV a. de C. (el siglo de Moisés) sino un milenio después. “Basados en estos y otros indicios, los estudiosos modernos de la Biblia, en su gran mayoría, consideran que el Pentateuco no fue escrito de una sola vez, sino que su redacción final se sitúa al término de una larga historia. Al comienzo de esa historia se destaca la figura de Moisés, el libertador y legislador de Israel, que marcó con sello indeleble el espíritu y la trayectoria histórica de su pueblo.  Al final del proceso se encuentra el Pentateuco en su forma actual. Su redacción definitiva puede situarse, con bastante certeza, en tiempos de Esdras (siglo V a.C.). Entre estos dos límites está el trabajo de los autores inspirados que recogieron, ordenaron y pusieron por escrito las narraciones y las colecciones de leyes, muchas de las cuales se habían transmitido oralmente a través de los siglos. Por tanto, reconocer la paternidad mosaica del Pentateuco no equivale a afirmar que Moisés  fue el autor material de cada uno de los textos, sino que el legado espiritual de Moisés fue acogido por el pueblo de Israel como una herencia viva.  Esta herencia fue transmitida fielmente, pero también se fue ampliando y enriqueciendo a través de los siglos”  (p. 20 de la VP 1995).

Según la VP los libros escritos no fueron escritos por los profetas.

    Al igual que Moisés, los profetas han constituido uno de los blancos preferidos de la teología liberal.  No sólo se ha insistido vez tras vez en el hecho de que ellos no fueron los autores de los libros de la Biblia que llevan su nombre sino que además se ha cuestionado -como ya tuvimos ocasión de ver- que las profecías mesiánicas se cumplieran en Jesús o siquiera fueran mesiánicas.  Como tendremos ocasión de ver en las siguientes páginas, la VP también suscribe esos puntos de vista, y no sólo niega la autoría de algunos de los libros proféticos, en todo o en parte, sino que además anota las profecías mesiánicas de tal manera que pierdan su condición de tales.

a)  Isaías no escribió todo el libro de Isaías:  

       La teología liberal ha insistido en que el libro de Isaías sólo fue escrito por este profeta parcialmente. Según la misma, mientras que los primeros capítulos, en todo o en parte, podían atribuirse a él, a partir del capítulo 40 nos encontraríamos con  la obra de distintos autores del s. VI a. de C., es decir, posteriores al menos en dos siglos a Isaías. El Nuevo Testamento niega rotundamente esta posibilidad y así atribuye a Isaías textos cuya autoría niega la teología liberal (Mateo 3, 3  cita de Isaías 40, 3; Lucas 4 de Isaías 61, 1 ss ; Mateo 8, 17 de Isaías 53, 4 ; Mateo 12, 17 de Isaías 42, 1-4). Una vez más se impone la disyuntiva de elegir entre el testimonio de la Biblia y el de la teología liberal, y una vez más la VP se ha decantado en favor de la última. “La segunda sección del libro de Isaías (caps. 40-55) se abre con un mensaje de consolación a los israelitas deportados a Babilonia (40.1).  Ya no se escuchan palabras de juicio y de condenación, sino que el profeta anuncia a los exiliados, en nombre del Señor, que muy pronto serían devueltos a la patria de la que habían sido desterrados” (p. 857).  “La tercera y última parte  (caps. 56-66) contiene mensajes proféticos referidos a temas diversos: advertencias sobre el verdadero ayuno (58.1-12) y la observancia del sábado (58.13-14), críticas a los malos gobernantes (56.9-12), denuncias del falso culto y de perversiones morales y religiosas (57.4-5, 9 ; 65.4 ; 66.3).  Esto hace pensar que los destinatarios de estos mensajes proféticos ya no eran, como en la segunda parte, los deportados a Babilonia, sino los que habían regresado a su patria y luchaban por reconstruir la nación en medio de dificultades internas y de amenazas externas”  (p. 858).

b)  Daniel no fue escrito por Daniel :

      Dentro de los textos cuya autoría ha sido negada de manera especial por los autores liberales se encuentra el libro de Daniel.  El propio Jesús lo atribuye a Daniel, un profeta del s. VI a. de C. (Mateo 24, 15)   Por el contrario, la teología liberal insiste en que no fue escrito sino en el s. II a. de C., por un autor desconocido. Por lo tanto, sus profecías no son tales porque la obra fue redactada con posterioridad.  Puesta a escoger entre la enseñanza de Jesús y la teología liberal, la VP ha vuelto a optar por la segunda.  “En lo que respecta a la fecha de composición del libro, las opiniones están divididas.  Algunos piensan que fue redactado durante el exilio en Babilonia, y otros en la época de los macabeos (véase la Tabla cronológica).  En favor de esta segunda fecha están las referencias bastante evidentes a la profanación del templo de Jerusalén por parte de este monarca helenista, y a la consiguiente persecución de los israelitas (9. 27 ; 11.30-35).  Pero estas claras alusiones contrastan de manera notable con la vaga referencia a su muerte (11.45), acaecida en el 164 a. C.  Esto hace pensar que la redacción definitiva del libro se llevó a cabo poco antes de la muerte de Antíoco IV, es decir, hacia el año 165 a.C.”  (p. 1098).

c)  Zacarías no escribió todo el libro de Zacarías : Al igual que sucede con Isaías o Daniel, la autoría de Zacarías ha sido también negada por la teología liberal que atribuye la segunda parte del libro a un autor desconocido y del s. IV a. de C. Una vez más, la VP ha seguido las directrices del liberalismo teológico.  “Por eso muchos intérpretes consideran que la segunda parte del libro fue redactada en fecha posterior, quizá después del paso triunfal de Alejandro Magno por las regiones costeras de Siria, Fenicia, Palestina y Filistea, es decir, después del año 330 a.C.”  (p. 1205).

 Según la VP las profecías mesiánicas no fueron tales

      Como hemos podido ver en las páginas anteriores, el respeto que los autores de las notas de la VP evidencian en relación con los datos que contiene la Biblia acerca de los autores de sus libros es prácticamente nulo. No sólo eso. Incluso se permiten preferir las tesis de la teología liberal a la clara enseñanza de Jesús, el Hijo de Dios.  Partiendo de esa base no debería sorprendernos que las profecías mesiánicas cumplidas en Él queden oscurecidas de tal manera -entre otras razones porque se atribuyen a otro personaje- que nadie que no conozca previamente las Escrituras pueda percatarse de su realización.  Veamos algunos ejemplos de esta conducta.

a)   Isaías 7, 14  no fue una profecía mesiánica: “La identificación de este niño ha sido objeto de muchas discusiones, pero la gran mayoría de los intérpretes modernos considera que la señal  dada por el profeta (véase Is 7.11 nota m) debía ser un acontecimiento cercano…  Por tanto, la madre del niño debió ser una mujer conocida de Ahaz, muy probablemente su propia esposa”  (p. 868).  Pese al testimonio evidente del evangelista Mateo (Mateo 1, 22-23) la VP sostiene que no se trata de una profecía mesiánica y que la “mujer” (no la virgen) no fue María sino quizá la esposa de Ahaz.

b)    El Salmo 22 no es una profecía mesiánica.  La VP no sólo ha mutilado el pasaje de Mateo 27, 35 donde se ve que Jesús cumplió este salmo, sino que además omite cualquier referencia a su carácter mesiánico.

c)    El Salmo 45 originalmente no fue un texto mesiánico: “Salmo real, pero diferente de los demás porque no es una plegaria dirigida al Señor, sino un poema en honor del rey.  Fue compuesto para las bodas de un monarca israelita con una princesa de la ciudad fenicia de Tiro (cf. v. 12 (13) y 1 R 16.31), pero el bello elogio del rey hizo que pronto todo el poema se aplicara al Mesías” (p. 702). Pese al testimonio claro de Hebreos 1, 8 donde se puede ver que el texto es mesiánico, la VP lo identifica con un poema en honor de un rey. Lo necio de semejante afirmación queda de manifiesto cuando uno comprueba que la persona a la que se dirige el Salmo es llamada “Dios” (v. 6-7), algo intolerable en el caso de un rey, pero comprensible en el del Mesías cuya deidad es afirmada en otros pasajes del Antiguo Testamento (Isaías 9, 6).

d)  Zacarías 12, 10 no es una profecía mesiánica: “Al que traspasaron: alusión a algún rey o profeta asesinado por el pueblo, aunque no hay información suficiente para identificarlo con precisión” (p. 1216).  Desechando el testimonio del propio evangelista Juan (Juan  19, 37) que identifica al Jehová traspasado con Jesús, la VP señala que no puede afirmarse con precisión a quien se refiere el texto de Zacarías.

e)   Isaías 61, 1 no es una profecía mesiánica:  “61.1-62.12  El profeta se presenta aquí como el portavoz de Dios, enviado para anunciar a los pobres un mensaje de liberación” (p. 937).   Contra la afirmación del propio Jesucristo (Lucas 4, 18-21), la VP se permite afirmar que el texto no es una profecía mesiánica y que hace referencia sólo al profeta.

f)   Daniel 9, 26 no es una profecía mesiánica: “9.26.  Este jefe consagrado (lit. ungido)  parece ser el sumo sacerdote judío Onías III, asesinado en el año 170 a. C. Cf. 2 Mac 4.30-38.” Siguiendo la teología liberal, el anotador (o anotadores) de la VP se niegan a ver en este pasaje una referencia a la muerte del mesías y lo aplican a un personaje tan secundario como Onías III.

Según la VP las epístolas no fueron escritas por los apóstoles

     La teología liberal no sólo cuestionó los datos que la Biblia proporciona acerca del Antiguo Testamento sino que además atribuyó, de manera casi inmediata, el carácter de falsificaciones a los escritos del Nuevo Testamento. Pocos de éstos, según el liberalismo teológico, habían sido redactados por sus autores ya que, en realidad, se debían a la mano de otros personajes anónimos que se habían ocultado bajo los mismos. La VP -¿puede sorprender a alguien a estas alturas?- acepta como válidos esos puntos de vista.

  Algunas cartas del Nuevo Testamento no fueron escritas por sus autores “Pero también hay que tener en cuenta una práctica común en esa época : la conocida con el nombre de seudonimia o seudoepigrafía. A veces un autor (para nosotros descono-cido) escribía usando el nombre de un personaje de reconocida autoridad, bien fuera para recoger por escrito las ideas expresadas por ese otro personaje o para interpretarlas, dándoles él realmente la forma literaria y siendo él el verdadero responsable del contenido. Esto solía hacerse incluso después de la muerte del supuesto autor.  Diversos exégetas actuales piensan que este es el caso de algunas de las cartas del NT, como se indicará oportunamente.  Este hecho no disminuye la autoridad ni el valor religioso de estos escritos”  (p. 1698).

a)  Efesios no fue escrita por Pablo : “Algunos, en cambio, piensan que aquí tenemos el caso de un autor anónimo que utiliza un procedimiento literario conocido en esa época : escribe en nombre de Pablo, basando su propia exposición en la doctrina enseñada por el apóstol”  (p. 1770). Pese al testimonio obvio de Efesios 1, 1 y a la evidencia interna de la carta, la VP reproduce las tesis de la teología liberal.

c)  Colosenses no fue escrita por Pablo : “Otros consideran que la carta pudo haber sido escrita por un discípulo de Pablo, incluso después de la muerte de este” (p. 1787).  Pese al testimonio claro de Colosenses 1, 1 y a la irrefutable evidencia interna, la VP no tiene reparos en reproducir la tesis liberal sobre la autoría de Colosenses.

d)  2 Tesalonicenses no fue escrita por Pablo: “La falta de referencia a la primera carta, y otras características literarias y de contenido han llevado a algunos a opinar que esta carta, a pesar del paralelismo con 1 Ts, pudo haber sido escrita por algún discípulo de Pablo, después de la muerte de éste” (p.1801).  A pesar del testimonio obvio de 2 Tesalonicenses 1, 1 y el resto de la evidencia interna, la VP no duda en reproducir la tesis liberal sobre la autoría de 2 Tesalonicenses.

e)  Las cartas pastorales no fueron escritas por Pablo“Sin embargo, muchos otros piensan que las cartas pastorales corresponden a una situación posterior al tiempo en que Pablo vivió, y que fueron escritas por un discípulo de Pablo, según un procedimiento literario usado en esa época (véase Introducción a las cartas).  En este supuesto, las cartas pastorales pueden haber sido escritas a fines del siglo I”  (p. 1805).  A pesar de pasajes tan obvios como I Timoteo 1, 1-2 ; 2 Timoteo 2, 1-2 ; 4, 1-22 ; Tito 1, 1, etc) y de la abundantísima evidencia interna, la VP no vacila en reproducir las tesis liberales sobre la autoría de las últimas cartas de Pablo.

f)   La II de Pedro no fue escrita por Pedro:“… muchos piensan que este escrito es el más tardío del Nuevo Testamento, compuesto quizás a principios del siglo II.  Su autor pudo haber sido algún maestro cristiano que apeló a la autoridad de Pedro, para dar mayor autoridad a su enseñanza.  Este procedimiento literario era común en esa época”  (p. 1857). A pesar del testimonio de 2 Pedro 1, 1 ; 1, 16-8, etc, y de la evidencia interna, la VP no duda en incluir la tesis liberal sobre la autoría de la 2 carta de Pedro.

En la VP se corre un velo sobre las actividades del Diablo.

     Característica casi enfermiza -pero, sin duda, nada extraña- de la teología liberal ha sido la de intentar hacer desaparecer al Diablo de la reflexión teológica. El mismo ha sido descrito en repetidas ocasiones por los autores liberales como un ser mitológico sin existencia real (y, por lo tanto, del que no hay que guardarse), mencionado en la Biblia muy tardíamente y que no necesariamente se encuentra en malas relaciones con Dios siquiera en algunos pasajes. La VP recoge en sus comentarios estos aspectos de la teología liberal.

a)    Satanás no se había rebelado contra Dios, sino que esa característica será añadida por el Nuevo Testamento:  Job  1, 6. “Ángel acusador : lit. el satán (cf. Job 1.7-12; 2.1-7). Esta figura no tiene aún todas las características asignadas a Satanás en el NT (véase Índice temático).  Aquí no se trata de un ser demoníaco, rebelde contra Dios, sino de un ser celestial, que integra la corte del Señor y dialoga familiarmente con él, pero que trata de perjudicar a los seres humanos”. Como puede verse se indica que Satanás es una creación humana que ha experimentado una evolución.  Según la teología liberal de la VP, la imagen negativa de él es clara en el Nuevo Testamento pero no en el Antiguo.

b)   La caída de Satanás es suprimida y se afirma que es una referencia mitológica utilizada por Isaías: Isaías 14, 12-15. “Aquí se compara al rey de Babilonia con el lucero del amanecer , astro que los cananeos tenían por un dios que había querido ponerse a la cabeza de los demás dioses (v. 13).  Ese dios, según creían los cananeos, habitaba en un monte ubicado en un lejano punto en el norte.  Con esta imagen, el autor ridiculiza el orgullo y la arrogancia del rey de Babilonia, insinuando que también él será derribado como aquel dios pagano. Cf. el pasaje sobre la caída del rey de Tiro en Ez 28, 11-19”

c)   Se suprime una vez más la referencia a la caída de Satanás.  Ezequiel  28, 11-19 -pese a ser mencionado en la nota a Isaías 14, 12-15- carece de comentario.

d)   La referencia a Satanás se interpreta como un deseo de no culpar a Dios del mal.   I Crónicas 21.1. “Mientras que aquí se habla del ángel acusador  (lit.satán), el texto paralelo de 2 S 24.1 dice : el Señor volvió a encenderse en ira contra los israelitas. Este cambio trata de evitar que el mal sea atribuido directamente a Dios”. En otras palabras, ¡Dios es el que hace el mal pero el autor del texto bíblico intenta evitar que nos demos cuenta de ello y culpa a Satanás!

 Según la VP el Espíritu Santo carece de personalidad en el Antiguo Testamento

     Finalmente, y dentro del amplio cuadro de aberraciones doctrinales a las que da cabida la VP, hay que señalar alguna de las referentes al Espíritu Santo.  Para empezar, el mismo no sólo es escrito con minúscula en el Antiguo Testamento. Los defensores de esta versión señalan que ese uso está justificado dada la ausencia de diferencias entre mayúsculas y minúsculas en el hebreo,  pero semejante argumento no deja de carecer de la más mínima base.  De seguirse de manera consecuente obligaría a escribir “david” y no “David”, “salomón” y no “Salomón” y “jehová” y no “Jehová”.  La razón fundamental por la que el Espíritu se convierte en el “espíritu” en buen número de pasajes de la VP es que los que han intervenido en la elaboración de tan lamentable texto tienen la intención de negar que el Espíritu Santo[5] es una persona divina y la de afirmar -como los testigos de Jehová- que se trata de una fuerza carente de personalidad como el viento.  Que es así queda de manifiesto en algunas notas  como la correspondiente a Génesis 1, 2. Tras escribir en el texto “el espíritu de Dios” se afirma:

“La palabra hebrea traducida por espíritu puede significar también viento, soplo o aliento. Además, la expresión de Dios se utiliza a veces en el AT como complemento para expresar el superlativo (cf. Gn 10.9, donde gran cazador es lit. cazador de Dios).  Por eso, algunos intérpretes consideran que la parte final de éste v. significa un fuerte viento iba y venía sobre las aguas”.

    Las características de la presente obra no nos permiten extendernos más en este y otros aspectos de la VP que hemos abordado en los capítulos anteriores. No obstante, los ejemplos mostrados constituyen una evidencia más que suficiente para señalar que la mencionada versión es un ejemplo lamentable de como jamás tratarían el texto de las Escrituras personas que lo amaran verdaderamente y que consideraran que todo lo contenido en el mismo es verdad.  En primer lugar, la VP mutila toda una serie de pasajes donde se afirman verdades esenciales al cristianismo como la divinidad de Cristo, la doctrina del sacrificio expiatorio de Cristo o el cumplimiento de profecías mesiánicas.  En segundo lugar, tergiversa el contenido de pasajes relativos a la vida cristiana en temas tan importantes como la oración o la sexualidad. En tercer lugar, se muestra servilmente condescendiente con la teología católica y adventista.  En cuarto lugar, da una visión liberal de la teología que se traduce, entre otras cosas, en oscurecer las profecías cumplidas en Jesús como mesías, en privar de personalidad al Espíritu Santo, en oscurecer el siniestro papel del Diablo asimilándolo a una creación mitológica y en afirmar que buen número de las afirmaciones de la Escritura -afirmaciones refrendadas por el testimonio directo de Cristo y de sus apóstoles- son mentira. En todos estos sentidos, la VP no sólo contiene afirmaciones claramente blasfemas (¿se puede considerar de otra manera el preferir las tesis liberales sobre la autoría de los libros de la Biblia a las enseñanzas de Jesús?) sino que intenta desvirtuar el puro mensaje de la Escritura, sustituyéndolo por opiniones de hombres, opiniones que además son claramente contrarias a la enseñanza bíblica.  Los siguientes capítulos estarán dedicados a mostrar cuáles son las raíces de las que procede un fruto tan amargo.       

 

Las raíces de la tergiversación :

 “El abandono del TextoMayoritario”

   “Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces” .(Salmo 12, 6)

   En los capítulos anteriores hemos señalado -aunque sea de manera muy breve y sucinta- la manera en que una versión de la Biblia como la Versión Popular “Dios habla hoy” altera el texto bíblico suprimiendo pasajes, cambiando el sentido de los mismos, añadiendo libros que no están en la Biblia, y alterando la interpretación de los textos sagrados contenida en las propias Escrituras, para sustituirla por otra de carácter teológicamente liberal. Las razones para realizar acciones de tanta gravedad pueden resumirse en tres que serán analizadas en este capítulo y en los dos siguientes. 

    La primera de ellas es el abandono del Texto Mayoritario -también conocido como Texto recibido o Textus Receptus- del Nuevo Testamento y su sustitución por un texto del Nuevo Testamento mucho peor que arranca del trabajo realizado durante el siglo XIX por los británicos llamados Westcott y Hort. El texto griego de Westcott  y Hort fue apenas variado por Nestle[6] y, partiendo de éste, se elaboró el Nuevo Testamento Griego, publicado por las Sociedades Bíblicas. Éste -en cuya edición colaboró incluso Carlo Martini, un prelado católico- constituye actualmente la base para traducir el Nuevo Testamento en casi cualquier lengua sea quien sea quien realice la traducción. Así además de servir para la Versión Popular ha sido utilizado por versiones católicas  como la Biblia del Peregrino (1993) o la Biblia de la Casa de la Biblia (1993).

            Según confesión de los propios Westcott y Hort,  la base de su texto griego del Nuevo Testamento es, fundamentalmente, el contenido en los manuscritos conocidos como Sinaítico y Vaticano. Los defensores de las nuevas versiones bíblicas insisten en la antigüedad y exactitud de estos dos manuscritos que, supuestamente, justificarían alteraciones del texto bíblico como las que hemos visto en los capítulos anteriores. Semejante afirmación sólo puede sustentarse en la mala fe o en la ignorancia más peligrosa.

I) El Sinaítico y el Vaticano son textos corruptos:

     Para empezar, hay que señalar desde el principio que tanto el manuscrito Sinaítico como el Vaticano constituyen textos  del tipo que suele denominarse corrupto. Con esto se quiere indicar que no sólo constituyen obras incompletas, sino que además han sido objeto de alteraciones que invalidan sustancialmente su valor. La afirmación de John Burgon en el sentido de que sobre el conjunto de los manuscritos el Sinaítico y el Vaticano “son los más corruptos de todos”, lejos de ser una exageración, constituye una descripción más que adecuada[7]. Por mencionar sólo algunos datos al respecto debe señalarse que el Vaticano omite toda la I carta a Timoteo, toda la segunda carta a Timoteo, toda la carta a Tito, casi todo el Génesis (Génesis 1 a 46, 29), extensas porciones de Samuel, Reyes, Nehemías, los últimos doce versículos del Evangelio de Marcos, la oración de Jesús en la cruz pidiendo el perdón de sus enemigos, la agonía de Jesús en Getsemaní, los últimos cuatro capítulos y medio de la carta a los Hebreos, treinta y tres de los Salmos y un largo etcétera. Sin embargo, añade libros apócrifos como Tobías, Judit o la historia de Bel y el dragón, todos ellos, por cierto, contenidos en la Versión Popular -Dios habla hoy-. Asimismo en Job presenta adiciones en unos 400 ver-sículos de acuerdo a las enseñanzas de un discípulo del hereje Marción. Con todo, no acaban ahí las relaciones entre este texto y los herejes.  Sus puntos de contacto con la teología origenista[8] en pasajes que niegan la divinidad de Cristo es demasiado frecuente como para que pueda tomarse como casual[9]. En relación con el Texto Mayoritario o Textus Receptus (TR), omite al menos 2.877 palabras, añade 536, sustituye 935, cambia de lugar 2.098 y modifica 1.132. En total contiene 7.578 divergencias[10]. Su impor-tancia, sin embargo, es enorme ya que unas nueve décimas partes de las alteraciones del Nuevo Testamento griego en relación con el Textus Receptus derivan de este manuscrito[11].

   En el caso del Sinaítico, el carácter de texto corrupto no es menor.  De hecho, nos encontramos con un documento en el que realizaron modificaciones no menos de diez escribas diferentes a lo largo de un período no inferior a setecientos años[12]. Como señaló Tischendorf, su descubridor, el Sinaítico contiene no menos de catorce mil ochocientas alteraciones. No es extraño, por lo tanto, que sólo en los Evangelios omita unas cuatro mil palabras, añada unas mil, y cambie de lugar y altere otras tres mil.   Además de esto contiene unas mil quinientas lecturas que no aparecen en otros manuscritos. En relación con el TR, las diferencias llegan casi a la cifra de nueve mil[13], prácticamente una por versículo. Como en el caso del Vaticano, las omisiones son asimismo frecuentes. Carece de los finales de Marcos y de Juan ; de treinta y nueve palabras  en Juan 19, 20-1, de veinte palabras en Juan 20, 5-6 ; de diecinueve palabras de Marcos 1, 32-4, de catorce palabras en Marcos 15, 47 ; de pasajes como Juan 5,4 ; Mateo 16, 2-3 ; Romanos 16, 24 ; Marcos 16, 9-20 ; I Juan 5, 7 ; Hechos 8, 37 ; Génesis 23, 19-24, 46 ; Números 5, 27-7,20 ; I Crónicas 9, 27-19, 27, etc; de libros como Éxodo, Josué, I y II Samuel, I y II Reyes, Oseas, Amós, Miqueas, Ezequiel, Daniel y Jueces. Sin embargo, añade apócrifos como Bel y el Dragón, Tobías y Judit, todos ellos presentes en la Versión Popular -Dios habla hoy-.    

      Señalemos finalmente que además el Sinaítico y el Vaticano ni siquiera son coincidentes entre si. El Vaticano contiene cerca de ocho mil alteraciones y el Sinaítico cerca de nueve mil en relación con el TR pero esas variaciones ni siquiera son las mismas en los dos manuscritos. De hecho, el Sinaítico y el Vaticano discrepan entre si no menos de una docena de veces por página. Como muy bien señaló Colwell en el setenta por cien de los versículos de los Evangelios, el Sinaítico y el Vaticano discrepan. En palabras de Burgon: “Es más fácil encontrar dos versículos consecutivos en los que estos manuscritos difieren que dos en los que concuerden”[14]. Ciertamente, analizado desde un punto de vista meramente científico y racional, resulta obvio que pretender fundamentar una versión adecuada del Nuevo Testamento griego correcta sobre manuscritos tan cargados de deficiencias resulta menos que aceptable.  De hecho, constituye un disparate sin paliativos.  

II)  El Sinaítico y el Vaticano son textos tardíos:

    Además de corruptos, tanto el Sinaítico como el Vaticano son manuscritos que, en comparación con el TR, no sólo no resultan antiguos sino modernos. Pertenecientes ambos al s. IV, resultan posteriores ya a diversas traducciones de la Biblia anteriores, a veces, incluso en dos siglos que partieron -lógicamente- no del Sinaítico y del Vaticano sino de textos del Nuevo Testamento griego más antiguos y a los que luego nos referiremos.

III) El Sinaítico y el Vaticano son textos minoritarios :

   Al hecho de ser textos corruptos y tardíos, el Sinaítico y el Vaticano añaden otra circunstancia negativa no menos importante. Nos referimos al hecho de que el Sinaítico y el Vaticano encuentran un apoyo mínimo dentro del conjunto de manuscritos del Nuevo Testamento griego que han llegado hasta nosotros. De hecho, sólo menos de un cinco por ciento de los 5.309 manuscritos que contienen, en todo o en parte, el texto griego del Nuevo Testamento coinciden, siquiera parcialmente, con el texto del Sinaítico o del Vaticano. Para colmo, como ya indicamos, ni siquiera estos dos manuscritos son totalmente coincidentes entre sí, ya que el número de discrepancias existentes entre el Sinaítico y el Vaticano resulta espectacular.

    En resumen, los textos representados por el Sinaítico y el Vaticano son:

1.  Tardíos y posteriores a buen número de las primeras traducciones del Nuevo Testamento a lenguas populares.

2.  Poco fiables por su carácter corrupto y alterado.

3.  No coincidentes con la aplastante mayoría de los manuscritos que, en todo o en parte, recogen el texto del Nuevo Testamento griego

  1. 4.   Discrepantes incluso entre si en un número considerable de casos y
  2. 5.   Muy influidos por las herejías de autores como Marción u Orígenes.

IV) El Textus Receptus es un texto mayoritario, más antiguo y más fiable:

    Frente a las penosas características que padecen los manuscritos Sinaítico y Vaticano el TR del Nuevo Testamento -en el que se basa la Versión Reina-Valera entre otras- presenta unas notas de enorme interés.

A) El TR es un texto mayoritario. Algo más del noventa y cinco por ciento de los manuscritos del Nuevo Testamento que han llegado hasta nosotros  coinciden con el TR.

B)  El TR es un texto más antiguo. El TR no sólo es anterior al s. IV -l siglo en que se redactaron el Sinaítico y el Vaticano- sino que sirvió de base para las primeras traducciones del Nuevo Testamento a lenguas vulgares y fue el citado por los primeros autores cristianos, los denominados Padres de la Iglesia.

Los ejemplos que se pueden mencionar al respecto son innumerables y tenemos que limitarnos a unos pocos nada más[15]. Baste decir que la Peshitta [16] realizada en torno al 150 d. de C. – es decir, unos dos siglos antes del Sinaítico y del Vaticano -utilizó el TR[17] ; que la Versión itálica (c. 157 d. de C.) [18] se valió del TR ; y que la iglesia gala del sur de Francia (c. 177) utilizó el TR. Ya más adelante, en pleno siglo IV, el TR siguió siendo preferido a textos como el Sinaítico o el Vaticano que ya existían.  Así la versión gótica (s. IV) se valió del TR; el Códice W de Mateo (s. IV-V) reprodujo el TR y el Códice A  (s. V) sigue el TR. No menos significativo es el caso de las citas del Nuevo Testamento contenidas en los escritos de los Padres de la Iglesia.  Éstos -pese a citar de memoria no pocas veces- siguen de manera aplastante el TR.  Por ejemplo, el texto de I Timoteo 3, 16 donde se afirma que “Dios fue manifestado en la carne” es citado de la misma manera por Ignacio, Bernabé e Hipólito (s. II)[19], Diodoro de Tarso (m. 370), Gregorio de Nisa (m. 394),  Juan Crisóstomo (m. 407),  Atanasio y Eutalio (s. V), y un largo etcétera, Ni uno sólo de los Padres de la Iglesia se opone al texto como aparece en el TR. De hecho, de 254 manuscritos griegos conteniendo las Epístolas de Pablo, 252 presentan el término “Dios” como en el TR ; dos leen “hos” (el cual) y ni uno contiene “Cristo” como la Versión Popular [20].   

C) El TR es un texto más fiable. De todo lo anterior se desprende, de manera lógica, que el TR es un texto mucho más fiable que el elaborado por Westcott y Hort a partir del Sinaítico y del Vaticano. Con el TR coincidieron las citas del Nuevo Testamento contenidas en los Padres de la Iglesia y en los leccionarios[21] pero además también sirvió de base ya desde el s. II para las traducciones del Nuevo Testamento a lenguas vulgares. No sólo eso. El TR fue asimismo la base para la inmensa labor en favor de la difusión y lectura de la Biblia que se inició a principios del s. XVI. Fue el texto utilizado por la Biblia Políglota Complutense publicada en Alcalá de Henares, España en 1522 y, posteriormente, por las traducciones bíblicas de Lutero al alemán (1522), de William Tyndale al inglés (1525), de Oliveton al francés (1535), de Coverdale al inglés (1535), de Matthews al inglés (1537), de Taverners (1539), de Ginebra (1557-60), de Reina al castellano (1569), al checo (1602), de Diodati al italiano (1607) y del Rey Jaime al inglés (1611).  El TR constituyó la base asimismo para las ediciones del Nuevo Testamento griego realizadas por Erasmo (1516),  Stephanus (1546-51), Beza (1598) y Elzevir (1624).  Que así fuera tiene una lógica indiscutible.  Los eruditos, los reformadores, los teólogos – que no pocas veces tuvieron que arriesgar su vida y sus bienes – optaron siempre por el texto mayoritario, el TR, como base para su estudio, su enseñanza y sus traducciones del Nuevo Testamento. A fin de cuentas, ése era el texto que contaba con el apoyo prácticamente unánime de la cristiandad, al menos, desde el siglo II.

                    Naturalmente, al examinar -siquiera sucintamente- estos datos surge una serie de preguntas obligadas. ¿Por qué Westcott y Hort prefirieron el Sinaítico y el Vaticano como base de su texto del Nuevo Testamento griego en lugar del TR ?  ¿Qué les llevó a tomar una decisión así que contradecía la lógica, el conocimiento y la historia del cristianismo a lo largo de casi dos milenios?  ¿Se trató de un simple error? ¿De mera ignorancia combinada con buena fe? Como tendremos ocasión de ver en el próximo capítulo, la elección de Westcott y Hort fue consciente pero no se basó en la ignorancia, sino en motivaciones mucho más turbias y peligrosas. 

 

 Las raíces de la tergiversación (II) :

 

“El triunfo de la conspiración ocultista”[22]

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que  se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4, 4)

         Como hemos podido ver en el capítulo anterior, los criterios seguidos por Westcott y Hort podían ser erróneos y, ciertamente, su fruto resulta lamentable. Sin embargo, el resultado no fue casual. Como tendremos ocasión de ver su labor arrancó de unas posturas teológicas claramente establecidas cuya victoria se deseaba imponer por cualquier medio.

  1. I.    Wescott y Hort defendían una teología antibíblica.

   La teología de Westcott y Hort encajaba a la perfección en el molde de lo que podríamos denominar teología liberal. En armonía con ella, ambos autores negaban la inspiración e inerrancia[23] de las Escrituras y asimismo las doctrinas más importantes de la Escritura como la de la divinidad de Cristo o la de su sacrificio expiatorio.

a)  Negaron la inspiración de la Escritura: Las referencias de Westcott y Hort en contra de la creencia en la inerrancia e inspiración de la Biblia no resultan escasas en sus escritos.  En 1851, Hort señalaba cuál era a su juicio la “herejía ortodoxa común: la inspiración”[24]. Siete años después indicaba como lo que le separaba fundamentalmente de los evangélicos era la creencia de éstos en la autoridad de la Biblia : “Los evangélicos me parecen pervertidos… Me temo que las diferencias más serias que existen entre nosotros (giran) sobre el tema de la autoridad, especialmente la autoridad de la Biblia”[25]. Este punto de vista quedó reflejado en sus obras de exégesis bíblica al negar, por ejemplo, que las palabras de los profetas estuvieran inspiradas (“ellos (los profetas) eran Sus mensajeros, inspirados por Su Espíritu, no en sus palabras sino sólo como hombres…”) [26]. O al insistir en que si era importante creer en Cristo no lo era el creer algo concreto sobre Él (“la fe es `en Cristo´ y no en ninguna afirmación acerca de Cristo” [27]).   

     En 1860, Westcott y Hort reconocían en su correspondencia que no aceptaban la infalibilidad de las Escrituras. Si el primero afirmaba: “rechazo la palabra infalibilidad de las Santas Escrituras de manera contundente”[28], el segundo le respondía en una carta “Me alegro de que adoptes la misma base provisional sobre la infalibilidad que yo adopto”[29]. Por supuesto, tal postura era concebida como algo que debía extenderse al resto de las personas.  En 1862, Hort señalaba la necesidad de que “el clero inglés no sea obligado a mantener la absoluta infalibilidad de la Biblia” [30].

b)  Negaron la divinidad de Cristo:

Westcott y Hort procuraron -ya veremos más adelante porqué- limitar en la medida de lo posible sus afirmaciones heréticas a su correspondencia privada y no dejar que se trasparentaran en sus obras más conocidas. Pese a todo, no faltan las referencias heterodoxas en las mismas. Comentando sobre Juan 1, 1, Westcott señala que:

“la preexistencia del Verbo no es afirmada de manera clara” [31] y añade “Porque el Verbo era personalmente distinto de Dios y sólo esencialmente Dios. Podía darle a conocer”[32].

De esa manera minimizaba la clara afirmación de Deidad que sobre el Hijo formula el evangelista Juan. Una conducta similar encontramos en su principal compañero. Al referirse al texto de I Pedro 1, 3 donde Jesús es denominado “Señor” Hort señala :En todo este uso primitivo kyrios probablemente no representa Adon, sino el cercano equivalente arameo Mar, en ocasiones aplicado a los maestros por los discípulos”[33]. En otras palabras, Pedro no sólo no habría afirmado la divinidad de Cristo sino que se habría limitado a considerarlo un maestro. De la misma manera, al comentar Apocalipsis, Hort no sólo señaló que Cristo no podía ser el Alfa y la Omega (“toda la analogía bíblica está contra la atribución de kyrios ho zeós [34] con o sin pantókrator[35] a Cristo”[36]) sino que además, refiriéndose a Apocalipsis 3, 14, insistió en que, según la interpretación arriana, Cristo podía ser alguien creado (“Las palabras sin duda pueden tener el significado arriano de “primera cosa creada[37]). Para Hort no sólo la evidencia bíblica era contraria a ver a Cristo como ho zeós (Dios) sino que posiblemente había sido un ser creado. No hace falta decir que los textos sobre la divinidad de Cristo son muchos y repetidos en la Biblia [38], aunque Westcott y Hort – y la VP – hicieran no poco por suprimir siquiera algunos.

 En esta insistencia por torcer los textos de la Biblia que afirman claramente la divinidad de Cristo, Wescott llegó a afirmar que Él nunca había dicho que era Dios, sino que se había limitado a tratar de que los hombres vieran a Dios en Él: “Nunca habla de sí mismo directamente como Dios (comp. v.18), sino que la finalidad de Su revelación fue llevar a los hombres a que vieran a Dios en Él” [39]

 Negaron la Resurrección corporal de Cristo: De la misma manera que cuestionaba claramente la divinidad de Cristo, Westcott tenía sus objeciones a la creencia en la resurrección corporal del mismo. Así, comentando el texto de Juan 2, 19, donde Jesús profetizó su propia resurrección, Westcott escribió: “…la resurrección de Cristo fue el que el Templo se levantara de nuevo, la completa restauración del tabernáculo de la presencia de Dios a los hombres, perpetuado en la iglesia, que es el cuerpo de Cristo” [40]. En otras palabras, el pasaje era espiritualizado de tal manera que fuera suprimida la referencia a la resurrección a pesar de que como señala Juan 2, 22, los discípulos comprendieron que la profecía de Jesús se había cumplido cuando resucitó de entre los muertos. Por si pudiera caber alguna duda de cuál era su punto de vista, Westcott afirmó también que el cuerpo de Jesús se disolvió terrenalmente:  “La vida de Cristo no fue sin fin o eterna sólo. Fue esencialmente indisoluble (akatályptos). Aunque la forma de su manifestación fue cambiada y en un sentido terrenal murió, sin embargo Su vida permaneció sin cambio incluso a través de su disolución terrenal”[41]. No hace falta insistir demasiado en que esta afirmación es insostenible bíblicamente siquiera por el hecho de que el cuerpo de Jesús no vio la corrupción  (Hechos 2, 22-38) en cumplimiento de la profecía del Salmo 16, 8-11.

Negaron la doctrina de la expiación: Al tiempo que negaban doctrinas como la de la inspiración e inerrancia de la Biblia, la divinidad de Cristo o su resurrección corporal, Westcott y Hort manifestaron una auténtica repulsión hacia la enseñanza bíblica sobre el sacrificio expiatorio de Cristo. En 1856, Hort manifestó sus críticas hacia el libro de Campbell sobre la expiación, ya que “desgraciadamente no conoce nada salvo la teología protestante[42]. Un año después, el 16 de noviembre de 1849 señalaba en una carta el horror que esta doctrina le producía: “Finalmente las misteriosas palabras de san Pablo“sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados” HE TRABAJADO TAN A FONDO EN VANO PARA APREHENDER EN CIERTA MEDIDA LO QUE ES ESTA IDEA, QUE ESPERO QUE PROFUNDIZARAS Y AMPLIARAS LAS NOCIONES QUE YA ME HAS DADO.  Soy bastante consciente de que en lo que he escrito he pronunciado sólo unas pocas objeciones a la creencia corriente, pero así tiene que ser ; EL LENGUAJE NO PUEDE DEFINIR CON CUIDADO EL ARREBATO DE HORROR SOBRECOGEDOR QUE SE MEZCLA CON MIS PENSAMIENTOS CUANDO ESCUCHO QUE SE AFIRMA LA NOCIÓN POPULAR” [43]. El pasaje citado no deja de resultar bien revelador. No sólo Hort era incapaz de aceptar la enseñanza de Pablo sobre la expiación, sino que además  la sola mención de la misma le provocaba un arrebato de horror sobrecogedor.  Se trataba, sin duda, de una reacción bien distinta a la de un cristiano convencido de que ha sido redimido por la sangre preciosa de Cristo (I Pedro 1, 19).   

c)   Se manifestaron favorables al catolicismo y opuestos a la teología evangélica: 

Sin embargo, si la teología de Westcott y Hort era radicalmente opuesta a la bíblica, no es menos cierto que resultaba sospechosamente favorable al catolicismo. En 1848, tras despotricar contra el “fanatismo de los bibliólatras” (como definía a los que creían en la inspiración de las Escrituras) Hort señaló: “el puro punto de vista romano me parece más cercano y más plausible a la hora de conducir a la verdad que el evangélico”[44]  y “el protestantismo es sólo un paréntesis temporal”[45]. No es extraño por ello que este mismo autor pudiera señalar:“Las doctrinas positivas de los evangélicos me parecen pervertidas además de carentes de verdad.  Existen – me temo – diferencias muy serias entre nosotros sobre el tema de la autoridad, y especialmente de la autoridad de la Biblia” [46] .

    En paralelo, Westcott llegaría a escribir en 1865 que las supuestas apariciones de la Virgen en La Salette tenían que ser aceptadas como procedentes de Dios, es decir, “Dios revelándose, ahora, no de una forma, sino de muchas” [47]. Guiado por una devoción mariológica ciertamente sospechosa para un ministro protestante, Hort llegó a visitar algún templo dedicado a la Virgen con fines espirituales [48].

     En ningún caso, Westcott y Hort parecen haber sido tan ingenuos para pensar que posiciones como las que hemos señalado en las páginas anteriores podían ser admitidas en el seno de una iglesia de enseñanza bíblica o podían resultar tolerables para un creyente ortodoxo.  Hasta qué punto Hort y Westcott eran conscientes de su heterodoxia queda de manifiesto en la confesión que en 1855 realizó este último al decir que si se le hubiera examinado sobre su posición frente a la Biblia “con toda seguridad habría sido considerado un hereje” [49]. Fuera como fuese, pocas dudas puede haber de que el bagaje teológico de los dos amigos no parece el más adecuado para dedicarse a revisar el texto griego del Nuevo Testamento.

II.  Wescott y Hort formaban parte de una conspiración ocultista.

  Sin embargo, Wescott y Hort -los elaboradores del texto griego del que derivan la mayor parte de las versiones del Nuevo Testamento que circulan actualmente- no sólo se caracterizaron por defender una teología que negaba las verdades más importantes de la fe cristiana. De tanta relevancia como tan lamentable hecho es su estrechísima relación con el cultivo de las ciencias ocultas. En 1840, Wescott ya había comenzado a manifestar un notable interés por el mormonismo[50] “procurándose y estudiando el Libro de Mormón”[51].  Dos años después tenemos datos de que el mismo Westcott acudía a hechiceros.  El mismo relata uno de esos encuentros de la siguiente manera : “Por la tarde voy con Tom al brujo; pero no se atreve a actuar delante de nosotros”[52]. 

    No resulta extraño que en 1845 Westcott, Hort y Benson fundaran un grupo de carácter ocultista y secreto al que denominaron el “Club Hermes”. El nombre no dejaba de ser significativo, ya que si bien Hermes es el dios griego al que, comúnmente, se asocia con la revelación de las prácticas ocultas, también es una de las denominaciones que recibe el propio Satanás en círculos ocultistas. A este respecto, la ocultista Elena Blavatsky, una de las fundadoras de la Sociedad Teosófica y auténtica antecesora espiritual de la Nueva Era, señaló en su libro “La Doctrina secreta”: “Satanás o Hermes son completamente el mismo… él es denominado el Dragón de la Sabiduría…la serpiente…idéntico con el dios Hermes…inventor de la primera iniciación de los hombres en la magia…el autor de la adoración de la serpiente”[53]. En el círculo hermético, Westcott y Hort participaron en charlas y conferencias relacionadas en su mayor parte con aspectos espirituales del paganismo. Sin embargo, el proceso apenas había comenzado. En 1851, Westcott, Hort y Benson dieron un paso más en su carrera a favor del ocultismo y fundaron el “Gremio fantasmal” (Ghostly Guild). No deja de ser significativo que en la misma carta [54] en la que Hort señalaba que el fin de este colectivo era “la investigación de los fantasmas y de todas las apariciones y efectos sobrenaturales, estando dispuesto a creer que tales cosas realmente existen” indicara que el Textus Receptus del Nuevo Testamento era “villano” y que deseaba acabar con él. En aquel año de 1851 se produjeron además otros hechos de no poca importancia : Westcott fue ordenado ministro de la iglesia anglicana (un destino un tanto sorprendente para un ocultista de peso que defendía herejías antibíblicas) y Hort entró en otra sociedad ocultista más conocida como “los Apóstoles”. Su hijo escribiría más tarde sobre este episodio: “En junio, se afilió a la misteriosa compañía de los Apóstoles… fue el principal responsable del juramento que liga a los miembros a una conspiración de silencio” [55].

            Como veremos más adelante, no era el final de su carrera en el ocultismo pero sí el momento decisivo por su influencia posterior. De hecho, tanto el ascenso en la escalera de la iniciación ocultista como la posibilidad que ahora tenía Westcott de influir en el seno de la confesión religiosa más importante de Gran Bretaña tuvieron un resultado inmediato. En 1852, mientras repartía, junto con Hort, literatura del “Gremio fantasmal”, Westcott realizaba la siguiente afirmación en relación con el Textus Receptus y la traducción de la Biblia basada en el mismo: “Estoy sumamente ansioso por proporcionar algo que pueda reemplazarlos”.  El plan para llevar a cabo ese deseo ya estaba gestándose.

III. Wescott y Hort pretendían destruir el TR y sustituirlo por un texto alterado del Nuevo Testamento que encajara con su teología liberal y ocultista

    Mientras transcurrían los siguientes meses de 1852, se fueron perfeccionando los planes dirigidos a acabar con el Textus Receptus. Durante 1853, Hort comenzó a prepararse para ser ordenado también en el seno de la iglesia anglicana y perfiló con Westcott el plan destinado a eliminar el texto del Nuevo Testamento utilizado hasta entonces: “Fue durante estas semanas con Mr. Westcott, que había venido a verle[56] a Umberslacle cuando se llegó al primer acuerdo definitivo del plan para una revisión conjunta del texto del Testamento griego”[57].  No les resultó difícil encontrar un editor -Daniel Macmillan- que se manifestó dispuesto a publicarlo a condición de que el texto fuera elaborado por Westcott, Hort y Lighfoot (otro teólogo liberal). Naturalmente, tanto Westcott como Hort eran conscientes del escándalo que podría producirse de conocerse su propósito, y decidieron mantenerlo en el más absoluto secreto.  Como indicó Hort: “Llegamos a una comprensión definida y positiva acerca de nuestro Texto Griego y de sus detalles. No deseamos todavía que se hable acerca de él pero vamos a trabajar inmediatamente y esperamos haberlo concluido en poco más de un año” [58].

    Sin embargo, las cosas no transcurrieron con la rapidez que hubieran deseado Westcott y Hort. Mientras multiplicaban en su correspondencia las referencias a doctrinas heréticas[59], ambos personajes tuvieron que dedicarse a otras tareas. Así en 1857, Hort se estuvo ocupando en una traducción de las obras completas del filósofo griego Platón y en 1858 Westcott comenzó a realizar su ministerio como predicador en la iglesia anglicana, un ministerio que, según confesión propia, le desagradaba[60]. Pese al retraso que estaba experimentando su proyecto, los dos conspiradores no dudaron de que tendrían éxito incluso entre personas cuya teología era bíblica. La única condición para ello era actuar con la suficiente astucia y sigilo. En 1858, Hort podía escribir:Actualmente muchos hombres ortodoxos pero racionales están siendo modelados sin saberlo por influencias que con seguridad darán buen fruto a su debido tiempo si se permite que el proceso discurra con tranquilidad ; pero temo que una crisis prematura devuelva asustados a muchos al tradicionalismo más claro”[61]. Tan lamentables palabras no estaban exentas de verdad. En 1871, Westcott, Hort y Lighfoot (los tres responsables de la nueva edición del Nuevo Testamento griego que tenía que sustituir al Textus Receptus) fueron invitados a formar parte del Comité que revisaría el Nuevo Testamento en inglés. Westcott y Hort no pudieron ser más explícitos a la hora de expresar su alegría por aquella nueva oportunidad : “Westcott… cree que debemos aprovechar la oportunidad especialmente puesto que nosotros tres estamos en la lista” [62]. Los “tres” de la lista debieron sentirse tan satisfechos del éxito de sus planes que en 1872 dieron un paso más en relación con el ocultismo y fundaron el Club Eranus, una sociedad ocultista a la que pronto se afiliaron personalidades como Sidgwick y Balfour[63]. En 1881, la principal misión de su vida fue coronada por el éxito y se publicaron tanto la versión revisada inglesa del Nuevo Testamento (Revised Versión) como el Nuevo Testamento Griego. Éste último, como ya hemos tenido ocasión de ver, estaba llamado a tener una enorme influencia. Sin embargo, ni Westcott ni Hort disfrutaron mucho tiempo de su triunfo. Su vida se extinguió de manera prematura  (Hort) o se vio ligada a una confusión creciente mezclada con el alcoholismo. Westcott pasó sus últimos años dedicado a la promoción del consumo de cerveza pura, e incluso permitió que su retrato fuera utilizado en la publicidad de un fabricante de esta bebida [64]. Quizá no fue un final tan extraño para dos existencias que transcurrieron en medio de las influencias de la teología liberal y del ocultismo y cuyo máximo logro fue imponer un texto del Nuevo Testamento mutilado y adaptado a su teología. 

Las raíces de la tergiversación (III) :

 “Poder y dinero”

“Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo”

(2 Corintios 2, 17)

     En los capítulos anteriores hemos podido contemplar como detrás de productos tan lamentables teológicamente como la Versión Popular -Dios habla hoy- se encuentra no la casualidad (¡mucho menos la competencia científica o la profundidad teológica!) sino todo un proceso de desvirtuación de la Palabra de Dios cuyos protagonistas más destacados fueron Westcott y Hort y los que posteriormente les siguieron.  Sin embargo, sería ingenuo pensar que toda esa labor se hubiera podido llevar a cabo en solitario y sin un proceso de continuación de cierta envergadura. Una resistencia frontal frente a Westcott y Hort mayor de la que se produjo en su día quizá hubiera abortado sus propósitos y así lo temieron ellos. Sin embargo, al final la mayoría -incluso los teológicamente ortodoxos- se rindieron ante los efectos de la conspiración y su actitud se convirtió en algo que aún pesa sobre nosotros de manera punto menos que decisiva. 

            A esto hay que añadir que un papel muy importante en la popularización del texto de Westcott y Hort, la supresión del Texto Mayoritario y la elaboración de nuevas traducciones basadas sobre criterios liberales y textuales inaceptables le ha correspondido a lo largo de los años a las Sociedades Bíblicas(S.B.). 

   La primera sociedad bíblica -la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera- fue constituida en 1804. En 1814 se fundó la Sociedad Bíblica Americana, y en las décadas siguientes fueron surgiendo entidades similares que en 1946 se unieron para formar las Sociedades Bíblicas Unidas (S.B.U.). La labor inicial de las sociedades bíblicas fue tan extraordinariamente meritoria que nadie podría exagerar al encomiarla. De hecho, no deja de ser significativo que en el Syllabus, el papa señalara como uno de los enemigos principales del Vaticano a las S.B. que distribuían la Palabra de Dios sin notas. Esa actividad se ha mantenido en buena medida dentro de esa perspectiva en los países latinos hasta hace relativamente pocos años. Pero desgraciadamente esa limpia tra-yectoria comenzó a torcerse ya en el mundo anglosajón durante el s. XIX.  

   Durante el pasado siglo, la S.B británica y extranjera empezó a ser regida de manera mayoritaria por personas de teología unitaria (es decir, que niegan la Trinidad) y liberal[65].  En un contexto como ese no resulta extraño que Westcott y Hort lograran imponer su texto del Nuevo Testamento griego o que entraran a formar parte de un comité para revisar el Nuevo Testamento inglés. Tampoco es sorprendente que, ya en este siglo, las S.B.[66] editaran un Nuevo Testamento griego cuyos elaboradores son liberales teológicamente (K. Aland, M. Black, B. Metzger, A. Wikgren) e incluso uno resulta ser un prelado católico (Carlo Martini) o que haya producido versiones de las Escrituras cuyos autores se caracterizan por sostener teologías que contradicen la enseñanza de la Palabra (E. J. Goodspeed, J. Moffat, W. R. Bowie, M. Burrows, R. Bratcher, C. H. Dodd, etc). El liberalismo teológico es, sin ningún género de dudas, un árbol cuyos frutos no pueden ser más contrarios a la enseñanza de la Palabra de Dios pero cuyas raíces se han establecido, firmes y profundas, en el seno de las Sociedades bíblicas desde hace décadas.   

            No menos peligroso que el liberalismo teológico de buena parte de los traductores de las S.B. resulta la indiferencia casi absoluta de sus dirigentes hacia la colaboración con cualquier confesión se basen o no sus dogmas en la Biblia. Son comunes noticias como la de que la S.B.A. ha llegado a tener entre los participantes de sus reuniones “a un arzobispo católico romano como conferenciante y a un adventista del séptimo día en un panel. Hubo representantes de 46 denominaciones diferentes incluyendo católicos romanos, greco-ortodoxos y un miembro de Ciencia Cristiana”[67]. Y no resulta extraño que, al menos, desde los años sesenta -conferencia de las S.B. de Driebergen de junio de 1964- hayan existido planes para realizar traducciones conjuntas con expertos católicos  en las que se incluyeran los apócrifos. En 1981 había más de doscientos proyectos de traducción interconfesional en marcha. Al año siguiente, el Vaticano decidió financiar a más de un centenar de eruditos para que cooperaran con las S.B. en su traducción de la Biblia[68]. En 1984, de los 590 proyectos de traducción de las S.B.U, 390 eran de carácter interconfesional[69]. En 1986, el papa recibió una copia de la traducción interconfesional de la Biblia.  La escena se iba a repetir en los años siguientes mientras que el peso católico en las S.B. incluidos los cuadros dirigentes se ha ido haciendo cada vez mayor. Si inicialmente las S.B. soñaron con llevar la Biblia, pura e incontaminada, a las poblaciones de todo el mundo, incluidas las de los países católicos, lo cierto es que, hoy en día, han terminado por convertirse en un instrumento en absoluto inconsciente de la propia política vaticana hasta unos extremos que hubieran resultado impensable apenas unas décadas atrás. Poco puede dudarse de que versiones de la Biblia como la VP no son sino un fruto directo de esa evolución y una clara demostración de que, lejos de conformar los medios en los que intervienen según la enseñanza de la Escritura, las S.B. se han dejado influir en contra de la misma ya sea incluyendo apócrifos en sus ediciones del texto sagrado, ya sea insertando en éste notas e introducciones de contenido netamente antibíblico. 

    En paralelo a este triste proceso -un proceso que sólo muy recientemente ha empezado a quedar de manifiesto en los países latinos- nadie puede negar que las S.B. han ganado en dinero y en poder. La producción anual de Biblias ha convertido al conglomerado de las Sociedades en una transnacional extraordinariamente poderosa. En cuanto a su influencia, no es en absoluto despreciable. En apenas unos años, el Vaticano ha pasado de considerarla un enemigo, a tratarla como un fiel aliado.  Por otro lado, en el mundo protestante pocos se atreven a alzar la voz contra su conducta, por el temor a verse aislados en su ministerio o censurados como fanáticos e ignorantes.

            Ciertamente, el poder económico y la influencia de las S. B. nunca fueron tan grandes a lo largo de su historia. Su apego, sin embargo, a la Palabra pura -pensemos en el ejemplo de la VP- se ha perdido en buena medida. El resultado final -y resulta bien doloroso reconocerlo- es que, hoy por hoy, las S.B. están contribuyendo decisivamente a la publicación de textos deficientes de la Biblia cuyas notas e introducciones diluyen la teología bíblica e inculcan los principios de la teología liberal. Es triste tener que reconocerlo, pero aun haciendo las pertinentes excepciones relativas a algunos de sus trabajadores, personas de buena fe que aman sinceramente la Palabra de Dios, lo cierto es que las S.B. actualmente están desempeñando una función realmente clave en los planes a cuyo éxito contribuyeron tanto en su día  Westcott y Hort. Por ello, ¿quién que conozca las Escrituras podría pensar que en ese afán de ser cada vez más acaudaladas y más poderosas, mejor tratadas y recibidas, las S. B.U. han obtenido un beneficio real?

  Hacia la apostasía en siete pasos

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina,

 sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad  el oído y se volverán a las fábulas”

 (2 Timoteo 4, 3-4)

“Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.  Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor a la verdad para ser salvos.  Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.   (2 Tesalonicenses  2, 7-12) 

    Si hubiera que resumir en una sola palabra el objetivo que perseguían Westcott y Hort al elaborar su texto del Nuevo Testamento griego, posiblemente no existiría otra más adecuada que apostasía. La elaboración de un texto que sustituyera al Textus Receptus y que sirviera de base a las nuevas traducciones de la Biblia era importante, pero sólo como algo instrumental, como un elemento funcional. El objetivo -y sobre ello fueron bien explícitos como hemos tenido ocasión de ver- era lograr que los cristianos dejaran de aceptar la Biblia como Palabra de Dios con autoridad, inerrante e infalible. Una vez que se consiguiera este objetivo, los demás pasos se producirían por pura lógica.

            Primero, las personas irían abandonando la creencia en las doctrinas enseñadas en las Escrituras. Después, pasarían a depender de una autoridad espiritual extrabíblica, la misma que se manifestaba en los círculos ocultistas que tanto complacían a Westcott y a Hort.  El resultado final sería una apostasía. En las siguientes páginas, desearía señalar los siete pasos que, presumiblemente, pueden conducir a esa apostasía. El autor de estas líneas desconoce si los alarmantes signos a los que asistimos en el día de hoy son un conjunto de señales anunciadoras de la próxima Venida de Cristo, o si estamos contemplando los inicios de la apostasía a que hace referencia 2 Tesalonicenses 2, 3.

Tampoco desea especular sobre el tema. Sí cree, sin embargo, que es su deber compartir, humilde pero firmemente con sus hermanos, algunas señales de especial gravedad en la vida de la iglesia, y hace referencia a ellas por varias razones. Una es que, efectivamente, aparecen contempladas en los escritos no sólo de Westcott y Hort, sino también de conocidos ocultistas pasados y presentes.  Otra es que, lamentablemente, de manera más o menos extendida, todas, absolutamente todas ellas se están ya produciendo en diversas partes del mundo. Aunque por razones de orden estos pasos aparecen descritos de manera consecutiva, desearía aclarar que su realización, en buena medida al menos, está siendo simultánea y de una forma sincrónicamente concatenada.

1.  El descenso del papel de las Escrituras en la iglesia: No es desconocido el interés que el Diablo tiene en atacar la Palabra de Dios y por ello el primer paso hacia la apostasía está relacionado obviamente con la disminución del papel de la Biblia dentro de la iglesia. Aunque en los últimos quince años el crecimiento del número de evangélicos en el mundo ha sido espectacular, lo cierto, sin embargo, es que hoy en día el porcentaje de personas que lee con regularidad las Escrituras es considerablemente menor. En los próximos años es muy posible que asistamos a un proceso de una mayor degradación en este terreno. Progresivamente, en las iglesias el punto de atención estará colocado no en las Escrituras, sino en la emoción, la espectacularidad, el carisma de los dirigentes y los resultados de crecimiento numérico. Lejos de comprobar con la Escritura si todas las supuestas revelaciones vienen de Dios (I Corintios 12, 1-3 ; I Juan 4, 1-3), lejos de contrastar con la Biblia las enseñanzas siguiendo el ejemplo de los judíos de Berea (Hechos 17, 11-13), la iglesia está descansando cada vez más en la filosofía hueca del liberalismo teológico o en la espectacularidad vacía de buen número de famosos predicadores cuya enseñanza choca directamente con la Palabra de Dios. Desde el momento en que acepte -en uno o en otro sentido- colocarse más bien bajo la autoridad de hombres que bajo la de la Escritura, desde el momento en que renuncie o pase por alto el examinar toda enseñanza a la luz de la Biblia, la iglesia se ha situado en un camino que sólo puede conducir, más tarde o más temprano, a su aniquilación espiritual.

2.  La creación de entidades  macroevangélicas: Este proceso de desplazamiento de las Escrituras está transcurriendo en paralelo con el de la creación de federaciones de entidades religiosas evangélicas en distintos países. Lejos de ser grupos unidos por finalidades meramente espirituales, los mismos se edifican -y se seguirán edificando- por razones fundamentalmente de poder humano con la meta de convertirse en los interlocutores de las autoridades políticas de cada nación.  Precisamente porque ése es su objetivo, en su seno irán admitiendo a personas cuya teología es liberal y no bíblica, y a grupos que no son evangélicos como los adventistas del séptimo día o las iglesias ortodoxas. Seguirán así el esquema ya existente del Consejo Mundial de iglesias pero, esta vez, en cada país. Como sus proyectos se encontrarán con la oposición de los cristianos más conscientes del peligro, progresivamente tenderán a convertirse en colectivos más fuertes y ambiciosos. Pretenderán aislar a aquellos cristianos que denuncien sus acciones y controlar situaciones como la entrada de misioneros en el país, el registro y legalización de las iglesias o los tratos con la administración estatal. Su objetivo es, en apenas unos años, haberse convertido en entidades que controlen la vida espiritual de las iglesias evangélicas en un país concreto y que imposibiliten la labor de los que no se dobleguen ante ellos. Para cuando lo logren -o incluso antes- el daño que habrán causado será inmenso porque, de manera casi inconsciente, los creyentes se habrán acostumbrado a convivir en el seno del mismo ente que adventistas, ortodoxos o liberales teológicos, y a mirar con malos ojos a los hermanos más fieles a la Palabra.    

  1. 3.   La utilización de un texto bíblico común: En paralelo a las situaciones descritas en 1 y 2 se seguirá realizando una propaganda poderosa a favor del abandono de traducciones tradicionales de la Biblia y de la aceptación mayoritaria de versiones lamentables como la VP. Se buscará la aceptación generalizada de un texto que pueda ser común no sólo a evangélicos y católicos sino también a liberales teológicos, miembros de sectas e incluso a los seguidores del judaísmo, del islam o de la Nueva Era. El texto de la Biblia habrá quedado ya tan diluido y mutilado, sus notas abogarán de manera tan explícita por una interpretación liberal y humanista que no habrá dificultad especial en lograr esta meta.
  2. 4.   La colaboración con Roma: Para cuando eso suceda la colaboración con Roma estará firmemente asentada. No se tratará de que haya personas que contrasten directamente la enseñanza bíblica con la católica sino de algo muy diferente. Aparte de las versiones de la Biblia conjuntas realizadas por expertos católicos y protestantes, se producirá también la colaboración en proyectos comunes de carácter teológico y exegético. No ser recibido por un obispo o quedar al margen de ciertas celebraciones públicas será interpretado incluso como un motivo de tristeza.
  3. 5.   La unión organizativa con otras religiones: En paralelo habrá ido avanzando considerablemente la colaboración con otras confesiones religiosas. Los representantes de las federaciones evangélicas -en las que estarán adventistas y ortodoxos entre otros- se reunirán paulatinamente con judíos y musulmanes para tratar asuntos comunes y establecer una estrategia común.  Mediante interpretaciones torcidas de la Escritura se afirmará que no es preciso predicar el Evangelio a ninguno de estos colectivos ya que todos creen en un solo Dios único. Progresivamente esta apertura hacia judíos y musulmanes se irá ampliando a otras confesiones religiosas.  Por otro lado, las prácticas típicas del ocultismo y de la Nueva Era -que ya están infiltradas en buen número de iglesias- estarán muy generalizadas.
  4. 6.   La caída de la moralidad cristiana: Al mismo tiempo que tienen lugar los hechos descritos en los apartados anteriores se irá produciendo un alarmante retroceso de la integridad cristiana no sólo entre los miembros del pueblo cristiano sino también entre sus dirigentes. Cada vez resultará más común la práctica de relaciones sexuales ilícitas justificándolas con traducciones torcidas de las Escrituras o con argumentos tan poco sólidos como el de señalar que puesto que conservan el gozo después de cometer esos actos los mismos no pueden ser pecado. Entre los dirigentes irá produciéndose un interés cada vez más acusado por el poder, la apariencia y la riqueza olvidando cosas tan esenciales como el servicio, la humildad y el apego a la Palabra. Estas conductas serán muy evidentes y acarrearán descrédito al mensaje del Evangelio pero muchos preferirán guardar silencio por temor a ser objeto de represalias, a perder su lugar en el ministerio o a experimentar per-juicios económicos. Por otra parte, los que se opongan abiertamente a las mismas serán tachados de legalistas y fanáticos. Se les acusará también de causar descrédito al Evangelio por no mantener la boca cerrada a la vista del pecado.

  7. La proscripción de los creyentes fieles: Mientras sucede todo lo anterior la situación de los creyentes que deseen ser fieles a Dios y a Su Palabra se irá haciendo progresivamente difícil.  Primero, se utilizarán las federaciones de entidades religiosas evangélicas para irlos aislando de tal manera que se desanimen e incluso muchos lleguen a rendirse o bien sometiéndose y callando ante el mal o bien incluso apartándose asqueados de aquellas conductas. Después se recurrirá a sembrar la calumnia contra ellos acusándolos de legalistas, de fanáticos, de ignorantes o de faltos de amor. Cualquier conducta se considerará buena con tal de acabar con un testimonio que evidencia el sendero de apostasía que han ido adoptando diversas iglesias. En la lucha contra los creyentes fieles se llegará incluso a recurrir a la ayuda que puedan prestar las sectas o las autoridades políticas.

    Como hemos señalado antes, todos y cada uno de los extremos indicados en las líneas anteriores no son fruto de la imaginación del autor ni de la especulación teológica. De hecho, están produciéndose ya en diversas partes del mundo con una tendencia a la generalización realmente preocupante. La misión del pueblo de Dios no es, sin embargo, la de amedrentarse por estas dificultades.  Por el contrario, la tarea urgente del pueblo de Dios es desenmascarar al Diablo y sus obras, y clamar bien alto en contra de situaciones como las apuntadas.  En lugar de que cunda el desánimo, los creyentes que desean ser fieles a Dios por encima de agradar a cualquier hombre y organización deben actuar con más denuedo que nunca fundados en las Escrituras y sometidos al Señorío de Cristo. Para ellos resultarán imperativas las siguientes consideraciones: 

1.  Deben someterse humildemente a su Señor a sabiendas de que eso puede significar la persecución más directa  (2 Timoteo 3, 10-17)                                                                      

2.  Deben unirse más que nunca conscientes de que son miles los que no han doblado su rodilla ante Baal y orando para que otros hermanos vean la luz y tomen una actitud igualmente bíblica  (I Reyes 19, 18 ; Apocalipsis 18, 4-5)                                                           

3.  Deben aferrarse a la Palabra de Dios decididos a dar a la misma el papel que le corresponde en la vida de la iglesia como única regla inerrante de doctrina y conducta  (2 Timoteo 3, 16-17)                                                           

4.  Deben  negarse a transigir con los principios bíblicos puros y sin mácula del Evangelio por más que esto pueda afectar a intereses humanos  (Santiago 4, 4)                       

5.  Deben  oponerse a toda unión organizativa con grupos o personas cuya teología no sea plenamente bíblica o cuya finalidad no sea meramente espiritual  (I Corintios 10, 19-22)

6.  Deben denunciar proféticamente todos y cada uno de los pasos que llevan a la apostasía  (II Timoteo 4, 1-5)                          

7.  Deben esperar día a día la victoria final de su Señor (II Tesalonicenses 1, 3-10).

 

 

 


BIBLIOGRAFIA

  • [1]–  El autor de la presente obra está actualmente preparando un libro más extenso en el que se analizará de manera más extensa y detallada los temas abordados en éste.   
  • [2]–  Sobre las sectas más numerosas de la actualidad (mormones, adventistas y Testigos de Jehová) puede consultarse C. Vidal Manzanares, La otra cara del Paraíso: la verdad sobre las grandes sectas, Miami, 1994.
  • [3]  Acerca de la fe católica en María y su evolución histórica, véase C. Vidal, El mito de María, Chino, 1994.
  • [4]  Acerca de los adventistas, véase C. Vidal Manzanares, La otra cara del Paraíso : la verdad sobre las grandes sectas, Miami, 1994.
  • [5] – Lo mismo ocurre en la Version Reina-Valera del 1995.
  • [6]  “Las dos ediciones manuales más populares del texto griego hoy, la Nestle-Aland y la de las Sociedades Bíblicas Unidas realmente varían poco del texto de Westcott y Hort”  (W. N. Pickering, The Identity of the New Testament Text, Nashville, 1980, pp. 38).
  • [7]  Dean J. Burgon, The Revision Revised, 1981, pp. 16, 318, 520.
  • [8]  Sobre las herejías de Orígenes, véase “Orígenes” en C. Vidal Manzanares, Diccionario de Patrística, Estella, 1996 (2ª de).
  • [9] Por si fuera poco, el mismo ha disfrutado desde la época de la Contrarreforma (s. XVI y XVII) de un especial aprecio por parte de la jerarquía católica y de órdenes religiosas como los jesuítas.  Se utilizó así como base para la versión católica de Reims – debida a los jesuítas – y durante el concilio Vaticano II se regaló una copia del mismo a cada obispo católico.  Esta edición contaba con un prefacio de Carlo Martini, que ha colaborado con las Sociedades Bíblicas en la elaboración del texto del Nuevo Testamento Griego que éstas utilizan para sus traducciones.
  • [10]  P. Mauro, “Which Version?  Authorized or Revised ?” en TOF, p. 78.
  • [11]  P. Mauro, Idem, p. 89.
  • [12]  Este hecho ha sido reconocido incluso por el autor liberal Bruce Metzger que señala como la aplicación de la lámpara de rayos ultravioletas ha permitido descubrir que “la lectura original en el manuscrito fue borrada” en varios lugares (B. Metzger, Manuscripts of the Greek Bible, Oxford, 1991, p. 77).
  • [13]  P. Mauro, “Which Version ?  Authorized or Revised ?” en TOF, p. 78.
  • [14]  Burgon, The Revision Revised, p. 12.
  • [15]  Actualmente, estamos preparando una obra más extensa que la presente en la que se ampliará considerablemente el conjunto de datos aquí señalado, los ejemplos históricos y escriturales y las referencias a la crítica textual.
  • [16]  Recibe el nombre de Peshitta la traducción de la Biblia al siríaco, uno de los dialectos del arameo.  Esta versión sigue siendo utilizada en la actualidad entre algunas comunidades de Asia Menor.
  • [17]  En este mismo sentido, véase W. N. Pickering, “John William Burgon and the New Testament” en TOF, pp. 247 ss.
  • [18]  Recibe esta denominación la que puede considerarse casi con toda seguridad como primera traducción de la Biblia al latín.
  • [19]  Para biografías breves de éste y de otros Padres de la Iglesia puede consultarse  C. Vidal Manzanares, Diccionario de Patrística, Estella, 1996 (2ª de).
  • [20]  P. Mauro, Oc, p. 98.
  • [21]  Reciben el nombre de leccionarios las colecciones de textos que se utilizaban para realizar lecturas de la Escritura y predicaciones en las diferentes iglesias.
  • [22]  Como base fundamental para este capítulo hemos utilizado :  F.J.A. Hort, The First Epistle of St. Peter 1 :1-2 :17, Minneapolis, 1976 ; Idem, The Apocalypse of St. John 1-3, Minneapolis, 1976 ;  B. F. Westcott, The Gospel According To St. John, Grand Rapids, 1975 ; Idem, The Epistle To The Hebrews, Grand Rapids, 1974 ;  Idem, The Epistles of St. John, Grand Rapids, 1974 ;  A. Westcott, The Life and Letters of Brook Foss Westcott, Londres, 1903 (en adelante  Westcott, Life); D. A. Waite, Heresies of Westcott and Hort, Collingswood, 1979 ;   
  • [23] – Término que indica que no se tiene errores.
  • [24]  Hort, Life, vol. I, p. 181.
  • [25]  Hort, vol. I, p. 400.
  • [26]  Westcott, Hebrews p. 6.
  • [27]  Westcott, John, p. 200.
  • [28]  Westcott, vol. I, p. 207.
  • [29]  Hort, vol. I, p. 424.
  • [30]  Hort, vol. I, p. 454.
  • [31]  Westcott, John, p. 2.
  • [32]  Idem, p. 2.
  • [33]  Hort, I Peter, p. 31.
  • [34]  En griego, el Señor Dios.
  • [35]  En griego, el Todopoderoso.
  • [36]  Hort, Revelation, p. 13.
  • [37] Hort, Revelation, p. 36.
  • [38]  Señálese a título de ejemplo Juan 20, 28 ; I Juan 5, 20 ; Romanos 9, 5 ; Colosenses 2, 9-10 ; Filipenses 2, 5-11 ; Tito 2, 13 ; 2 Pedro 1, 1, etc.  Un tratamiento más amplio del tema en César Vidal Manzanares, La otra cara del Paraíso : la verdad sobre las grandes sectas, Miami, 1994 y César Vidal Manzanares, El judeo-cristianismo palestino en el s. I, Madrid, 1994.
  • [39]  Westcott, John, p. 297.
  • [40]  Westcott, John, p. 42.
  • [41]  Westcott, Hebrews, p. 185.
  • [42]  Hort, vol. I, p. 322.
  • [43]  Hort, vol. I, p. 122.
  • [44]  Life of Hort, vol. I, pp. 76-77.
  • [45]  Idem, vol. II, p. 31.
  • [46]  Hort, Life, vol. I, p. 400.
  • [47]  Westcott, vol. I, p. 251.
  • [48]  Westcott, vol. I, p. 254.
  • [49]  Life of Westcott, vol. I, p. 233.
  • [50]  Sobre esta secta recomendamos la lectura de C. Vidal Manzanares, La otra cara del Paraíso : la verdad sobre las grandes sectas, Miami, 1994.
  • [51]  Wescott, vol. I, p. 19.
  • [52]  Westcott, vol. I, p. 9.
  • [53]  H. P. Blavatsky, Secret Doctrine,  vol. II, Londres, 1893, pp. 30, 381, 472, 473, 558, 660.
  • [54]  Arthur Hort, The Life and Letters of Fenton John anthony Hort, Nueva York, 1896, vol. I, p. 1896.  En adelante Hort.
  • [55]  Hort, vol. I, pp.170-1, 198.
  • [56]  Se refiere a Hort.
  • [57]  Hort, vol. I, p. 240.
  • [58]  Hort, vol. I, p. 264.
  • [59]  Veamos sólo algunos ejemplos : en 1855 Westcott reconocía que si lo hubieran examinado a fondo hubieran descubierto que era un “hereje” (Westcott vol. I, p. 233) ; en 1856, Hort se manifestaba en contra de la doctrina bíblica de la expiación con ocasión de la publicación de un libro sobre el tema escrito por Campbell (Hort, vol. I, p. 322) ; en 1858, Hort definía a los evangélicos como “pervertidos” especialmente en relación con el tema de la “autoridad de la Biblia” (Hort, vol. I, p. 400) ; en 1860, Hort felicitaba a Lighfoot por rechazar la creencia en la “infalibilidad” de las Escrituras (Westcott, vol. I, p. 424), en 1865 Westcott afirmaba que las apariciones de la Virgen en La Salette eran “Dios revelándose ahora” (Westcott, vol. I, p. 251), etc.
  • [60]  Westcott, vol. I, p. 198.
  • [61]  Hort, vol. I, p. 400.
  • [62]  Hort, vol. II, p. 133.
  • [63]  No tenemos espacio para detenernos en las figuras de Sidgwick y Balfour.  Baste decir que en 1882 se encontraron entre los fundadores de la Society for Psychical Research (Sociedad para la investigación psíquica), una organización destinada a promover fenómenos como el espiritismo, la comunicación con los muertos, la adivinación, los poderes paranormales, etc. Difícilmente, puede interpretarse este fenómeno como casualidad.
  • [64]  Westcott, vol. II, pp. 218-9, 177.
  • [65] Esa lamentable circunstancia llevó, por ejemplo, a la formación de la Sociedad Bíblica trinitaria en 1831 como un intento de mantener la teología bíblica en el seno de una entidad que pretendía distribuir precisamente la Biblia.
  • [66]  The Greek New Testament, 3ª de, 1975.
  • [67]  Plains Baptist Challenger, Septiembre de 1982.
  • [68]  C. B. Hastings, The Commission, septiembre de 1982.
  • [69]  Word-Event, publicación de las Sociedades bíblicas unidas, n. 56, p. 28.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en LIBROS DE MARIO FUMERO, Sagradas Escrituras. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a CONSPIRACION CONTRA LAS SAGRADAS ESCRITURAS (II PARTE)

  1. jorge bonerge vasquez dijo:

    hace poco empeze a leer en la internet principalmente esta pagina que me a despertado mucho interez, pero me comfundo con tanto conocimiento que veo en otras personas, y sobre este tema de las mutilaciones a la biblia, la leo desde niño y el que es escogido auque le den vuelta simpre la entiende bien porque el espiritu santo le da el entendimiento correcto, las biblias contaminadas las regalan mientras las valeras son bien caras y a muchos de nosotros no nos gusta gastar en libros, entonces el malo te pone una biblia tergiversada y gratis entonces te la llevas y te confundes y todo lo demas malo te viene por añadidura, recomienden que biblia leer con confianza gracias

    • enrique dijo:

      Dios cada día le da entendimiento y sabiduría a los creyentes que le buscan de todo corazón. siempre alguien tratara de enseñar algo falso contra la obra de Dios pero nuestro señor Jesucristo dará las repuesta. confiar en el señor hasta el final. bendciones

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