DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL. EXPRESIONES EN EL CULTO

Mario E. Fumero    

          El culto de las iglesias cristianas modernas ha sufrido muchas variantes a través de los siglos, adaptándose a las situaciones históricas y sociales existentes en cada época. Cuando pensamos en el culto primitivo, durante los primeros 300 años del cristianismo, pensamos en un culto reservado a los seguidores del “Camino”, como se les llamó en un inicio (Hechos 19:9,23), más tarde se le denominó cristianos[1]. Estos cultos eran en casas, cuevas y lugares apartados del bullicio de la ciudad. A los mismos no podía acceder nadie que no fuese convertido, debido al peligro que representaba la persecución que ejecutaba el imperio romano e incluso la misma elite judía contra los cristianos.

UN CULTO RESERVADO A LOS DISCÍPULOS

          En el libro Hechos de los Apóstoles hay varios pasajes que reflejan lo reservado que eran la reunión de los cristianos en esa época. Un líder religioso llamado Saulo de Tarso era un acérrimo enemigo de los seguidores de Cristo (Hechos 8:1,3), y los perseguía más allá de Jerusalén y Judea, yendo en su odio en busca de los cristianos que vivían en Damasco (Hechos 9:2), pero en el camino Jesús se le reveló, y se convirtió (Hechos 9:3). Ya convertido, tiempo después, volvió a Jerusalén y trató de juntarse con los cristianos, pero estos no lo querían recibir, razón por la cual Bernabé lo tomó, y lo llevó delante de los discípulos, para ratificar su experiencia con Dios (Hechos 9:26-27). Este hecho refleja lo reservado y secreto que era la reunión de la iglesia. Había varios motivos para ello, el principal, la persecución.

          En los cultos no había recursos tecnológicos, ni litúrgicos, todo era espontaneo, cantaban a capela. Escuchaban y cantaban sentados en el suelo, o donde podían. No había pulpitos, ni existían cantantes, menos danzarines. Se dio el caso de una reunión que se llevó a cabo en un tercer piso de una casa, en la cual el apóstol Pablo predicó, y se extendió mucho tiempo en el mensaje, y uno de los presentes llamado Eutico, que estaba sentado en el borde de una ventana, se quedó dormido, y se cayó del tercer piso, quedando muerto, pero Pablo fue en su busca y lo resucitó (Hecho 20:9-10).

¿CÓMO CRECÍA LA IGLESIA?

          La dinámica de crecimiento de la iglesia en el libro de los Hechos no consistía en una reunión masiva evangelística, sino en un trabajo personalizado, ya que predicaban y enseñaban por las calles, o en la puerta del templo de Jerusalén, y en las casas (Hechos 5:42), aunque posiblemente el primer día (1 Corintios 16:2) de la semana se reunían en lugares secretos, para la ministración, edificación, y adoración al Señor, así como en la participación en la comunión (Hechos 20:7). En estas reuniones de la iglesia sólo asistían los conversos que eran captados, evangelizados y bautizados de forma individual en las casas. Cada discípulo hacía discípulos, como lo había ordenado Jesús al dar la gran comisión (Mateo 28:19), y una vez preparados (Mateo 28:20), los traían a la comunión de los santos (la iglesia). De ahí nace el concepto de que la iglesia es un cuerpo compuesto por muchos miembros (1 Corintios 121:13-14), y funcionaban bajo la dirección de los ministerios, que son los que edificaban el cuerpo de Cristo (Efesios 4:11-12,16), para llevar a los discípulos a alcanzar madurez (Hebreos 5:11).

          Dentro el culto primitivo predominaba la espontaneidad. Habían testimonios, se compartían experiencias, se ministran dones, habían himnos y cánticos espirituales, se hacían oraciones, y los apóstoles o ancianos compartían las palabras de Jesucristo (1 Corintios 14:26, Efesios 5:19). Los hermanos traían sus ofrendas, (1 Corintios 16:1, 2 Corintios 8:20) con las cuales se remediaban las necesidades de la comunidad (Romanos 15:26). Cada cual apartaba algo, según Dios le había prosperado (1 Corintios 16:2). Es bueno notar que los bienes entregados a los apóstoles no eran para su propio bienestar material, sino para remediar las necesidades que había en la comunidad, así como en otras iglesias lejanas (Hechos 20:25). No se hablaba del diezmo porque lo daban todo.

UNA IGLESIA DESPOSEÍDA DE AMBICIÓN

          Un hecho singular, y que llama la atención, está en el inicio de Pentecostés. Todos los convertidos por el mensaje del Apóstol Pedro, traían sus bienes a los pies de los apóstoles, y éstos los repartían para cubrir las necesidades de las viudas, huérfanos y hermanos con escasez (Hechos 2:45). Noten que después de que recibieron todos los bienes de los discípulos, Pedro y Juan fueron a orar al templo de Jerusalén, y se encontraron con un mendigo en las puertas. Éste les pidió una limosna, pero Pedro le contestó que no tenía “ni oro, ni plata”, pero le ordenó andar, sanándolo (Hechos 3:1-6).

          ¿Por qué Pedro dijo que no tenía nada, si anteriormente había recibido muchos bienes de los convertidos? Sólo existen dos respuestas: o Pedro mintió, o en realidad no tomó nada de lo que la gente les había dado anteriormente. Esto refleja la honestidad y entrega de los ministerios en esta etapa de la vida de la iglesia.

¿CUÁNDO COMENZÓ LA CORRUPCIÓN ECLESIÁSTICA?

          Con la conversión aparente de Constantino, en el año 313 d.C, y la conquista del poder en Roma del Emperador, la iglesia perseguida se convirtió en la protegida del imperio romano. A partir de ahí el culto espontáneo se volvió litúrgico, apareciendo tradiciones y dogmas que fueron anulando lentamente los elementos originales del culto. Cuando una expresión espontánea se planifica y estructura, deja de ser espontánea, y se convierte en litúrgica o programada. Aunque la planificación ayuda a evitar desorden, a veces nos hace esclavos de un orden que nos lleva a una liturgia monótona, que no satisface las necesidades espirituales del creyente.

          Al perder la espontaneidad, perdemos la libertad, y caemos en la manipulación, perdiendo la motivación. Lentamente todo se vuelve mecánico, artístico, técnico y programado. Entonces el culto se vuelve aburrido, elitista y programado, e introducimos espectáculos llamativos, Ejemplo: danza, música, ritmos modernos, luces, efectos especiales y hasta payasadas. Perdemos la libre expresión, para sujetarnos a un esquema, que, sin darnos cuenta, nos lleva del espíritu, a la carnalidad del sistema mundano (Romanos 8:9).

COMO COMIENZA LA DECADENCIA DOCTRINAL

          La falta de discernimiento en el uso de la espontaneidad, más el abuso y desorden extremo de algunas expresiones dentro del culto, nos lleva a poner dogmas y normas para limitar los mismos, por lo que tristemente nace la “programación” como una alternativa para evitar el desorden, principalmente cuando se proliferan profecías carnales. Uno de los principios más importantes en un culto espontáneo es que todo se haga decentemente y con orden (1 Corintios 14:40), pero esto va a depender de tres factores importantes;

  • La educación bíblica de los creyentes.
  • La capacidad emocional del individuo.
  • La autoridad espiritual del que preside el culto.

          Cuando el culto de edificación es abierto a todo el mundo, y no solo a los discípulos, aparecen riesgos que nos imponen control. Por otro lado, está la falta de un discernimiento espiritual, porque un gran porcentaje de los creyentes, ignoran las Escrituras. Hay que añadir a lo anterior, la decadencia de valores dentro del cristianismo. Todo esto nos ha llevado a tener los cultos como espectáculos, donde las técnicas humanas y el profesionalismo han apagado la obra del Espíritu Santo en la vida de los presentes, y la adoración es más un espectáculo emocional, que una adoración profunda y espontánea.

          Uno de los problemas que confrontamos en los cultos modernos radica en la dependencia a la tecnología. Contamos con todos los recursos para hacer amenos los cultos. Se usa todo tipo de instrumentos, con diversos ritmos y estilos. Muchas congregaciones adornan con coreografía o efectos especiales los canticos. Los cultos en las iglesias parecen espectáculos teatrales, copiados de los conciertos mundanos. El arte domina sobre la libertad de espíritu. Los equipos de sonido inyectan una bendición electrónica, pues los decibelios de potencia de los equipos hacen vibrar hasta los objetos. Se ha dado el caso que algunos vecinos en los alrededores del lugar de culto han tenido que denunciar a la policía a una congregación contigua, porque sus equipos de sonido son tan altos, que no los dejan dormir, algo contradictorio con las enseñanzas de Jesús (Romanos 12:18).

CONTAMINACIÓN ACUSTICA

          Hablemos del sonido en los cultos.  Este se mide por la fórmula denominada “decibelios (dB)”, y preguntó ¿Cuántos decibelios[2] pueden soportar los oídos humanos sin sufrir daño? Veamos los niveles de sonido ambientales según un esquema científico:

  • -La respiración registra unos 10 dB.
  • -En una biblioteca en silencio registra el promedio en sonido de 20 dB.
  • -En una conversación normal el sonido es de unos 40 dB. 
  • -Una aspiradora emite unos 70 dB. 
  • -Un tren registra unos 80 dB, y el tráfico pesado unos 90 dB.
  • -Un avión cuando despega genera 130 dB.
  • -Un cohete cuando despega genera un ruido de 170 dB.

          Cuando un sonido o ruido excede los 90 dB, se considera que produce una contaminación acústica, lo cual es un serio riesgo para la salud, siendo uno de los mayores problemas médicos de la sociedad moderna[3]. Cuando una persona está sometida a un sonido que sobrepasa los 90 dB ambientales, pudiera sufrir un daño lento en su capacidad auditiva. ¿Ha medido alguna vez los decibelios que generan los equipos de sonido de tu iglesia?

          Existen equipos y aplicaciones[4] (app decibel X) que se pueden instalar en los celulares para medir el sonido ambiental. En pruebas que he realizado en muchas iglesias que he visitado, he encontrado que los niveles de decibelios ambientales rondan entre los 90 y los 120 dB, algo que científicamente afecta la salud de las personas. Los empleados en los aeropuertos que trabajan en la pista, usan auriculares especiales para reducir el sonido, porque la potencia de un avión al despegar alcanza los 130 dB y puede producir daños auditivos[5]. ¿Tendremos que llevar auriculares para protección acústica para evitar que los sonidos excesivos en los cultos en algunas iglesias nos causen daño?

          El otro problema que tenemos en los cultos modernos es el grito. Se ha puesto de moda el llamado “grito de guerra”. Para justificar el mismo, se toman textos del Antiguo Testamento, principalmente aquellos relacionados con estrategias militares (Número 16:34,) y se enseña que con un grito podemos espantar al diablo y a los demonios, algo completamente absurdo a la luz de las Escrituras. Otros creen que al orar lo deben hacer gritando, para que Dios los escuche, sin tomar en cuenta que al hermano vecino le interrumpe, y en vez de hablar con Dios, le gritan a Dios. La Biblia habla de alza la voz (Hechos 4:24), pero esto no necesariamente envuelve pegar un grito.

¿ESTA DIOS SORDO?

          En cierta ocasión un amigo me hizo una pregunta que me dejó mudo. Acercándose y saludándome, me dijo: ¿Hermano, quiero que me explique si Dios es sordo? Sorprendido por la interrogante, le inquieto por qué me hace esa pregunta, y me respondió que cuando va a la iglesia, los hermanos le gritan a Dios y él no entiende el por qué actúan así.

          Tenemos que diferenciar entre gritar y alzar la voz. Bíblicamente hay diversas formas para hablar con Dios. Podemos orar con nuestra mente, en secreto, lo que podríamos llamar meditación, y podemos orar congregacionalmente, dentro de un volumen normal, que no afecte al que está a mi lado. Podemos orar puntualmente, o podemos orar alzando la voz de forma coherente. Todo lo que hacemos en el culto debe estar dentro del orden bíblico establecido en la Palabra, y los que presiden tienen la obligación de mantener el orden (1 Corintios 14:40, 15:23), porque cuando hay libertad de expresión, siempre existe el riesgo de que algunos rompan las reglas, y es por ello que debemos tener discernimiento y sabiduría, para no permitir que el exceso de libertad nos lleve a libertinaje, (1 Pedro 2:16) porque toda libertad tiene sus límites, y no debe alterar el orden bíblico establecido, principalmente pensando en que hay indoctos e incrédulos que nos están viendo, y como no son cristianos, no pueden entender las cosas que son del espíritu (1 Corintios 2:14), porque para ellos es locura, y no pueden entender nuestro comportamiento, porque no disciernen las cosas espirituales, y muchas veces se escandalizan, como lo enseña San Pablo en 1 de Corintios 14:23.

          No podemos negar que todos los seres humanos actúan de acuerdo a su temperamento y emociones, las cuales pueden varían[6] según el carácter. Toda experiencia, sea natural o espiritual, produce una reacción, de acuerdo a nuestro temperamento, por lo tanto, hay casos de hermanos que por tener ciertas características  emotivas muy expresivas, reaccionan frente a las experiencias espirituales con actitudes muy aceleradas, principalmente cuando reciben el toque o la presencia del Espíritu Santo, pero es ahí cuando hay que enseñarles que «el espíritu está sujeto a los profetas»,(1 Corintios 14:;32) y deben evitar actuar tan efusivamente, que afecten a los demás hermanos presentes o escandalizar a los que no disciernen las cosas del Espíritu.

          Y como conclusión, sólo resta decir que nuestro comportamiento en la adoración tiene que ser coherente con los principios de la Palabra, y de acuerdo a la cultura del medio en el cual ejercemos nuestra fe. Debemos usar nuestra libertad, sin afectar la libertad de otros (1 Pedro 2:16), y debemos expresar nuestras emociones y sentimientos, sin perder la perspectiva de ejercer el don por excelencia, el cual es el amor. Además, los ancianos o pastores están puestos en la iglesia para mantener el orden en las reuniones, y evitar falsas profecías o manifestaciones que no sean conforme a lo determinado por la Palabra de Dios y la doctrina del amor (1 Corintios 13 y 11:34)


NOTAS

[1] – El primer nombre que recibieron los seguidores de Jesús fue «Los del Camino» debido a su transitar por todo lugar, eran nómadas, predicando el evangelio. Un nombre realmente importante, porque eran el que se dieron ellos mismos. Sin embargo, el término «cristiano» les fue dado por los otros, tanto por los paganos de Antioquía como por el imperio romano y sus historiadores.

[2] – Decibelios: fórmula para medir los niveles de sonido, se usa la clave con el símbolo dB.

[3] -Uno de cada 10 norteamericanos tiene una pérdida auditiva que afecta su capacidad para entender la conversación normal. La exposición al ruido excesivo es la causa más frecuente de pérdida auditiva. preparado por la American Academy Of Otolaryngology – Head and Neck Surgery

[4] Una de ellas es “SoundMaster”.

[5] -El sonido se mide en unidades llamadas decibeles. Es muy raro que los sonidos de menos de 75 decibeles causen pérdida de audición, aun cuando uno esté expuesto a ellos por un largo período. Sin embargo, exponerse por mucho tiempo o repetidamente a sonidos de 85 decibeles o más puede causar pérdida de audición. https://www.nidcd.nih.gov/es/espanol/perdida-de-audicion-inducida-por-el-ruido

[6] -El temperamento es el carácter de las personas. El término proviene del latín “temperamentum” y está vinculado a la manera de ser y a la forma de reaccionar de los seres humanos; por lo tanto, el temperamento está directamente relacionado con la interacción con el entorno. La habilidad de un ser humano para adaptarse a su entorno depende en gran medida de su temperamento.

Es habitual que una persona deba enfrentar diversas dificultades y adversidades en su vida cotidiana: se necesita un determinado temperamento, según cada contexto, para superarlas. El manejo de las emociones y de los estados de ánimo también está vinculado al temperamento.

https://definicion.de/temperamento/

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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