DEFINIENDO CONCEPTOS – CORAZÓN Y SANGRE

Mario E. Fumero

          Después del cerebro, lugar donde se cobija toda la información, conocimiento y capacidad para controlar todo el cuerpo, en la Biblia se habla del corazón como una parte vital, y se asocia con una serie de situaciones vinculadas al alma y al pecado. Junto al «corazón», aparece el término «sangre», siendo estos los dos elementos vitales para el ser humano. Pero cuando la Biblia habla del corazón, ¿a qué se refiere?

¿QUÉ ES EL CORAZÓN SEGÚN LA BIBLIA?

          En la mayoría de los casos no se refiere al corazón como músculo hueco y piramidal, situado en la cavidad torácica y que bombea la sangre a todo el cuerpo, para mantener la vida, ni tampoco a un lugar en donde se cobijan los pasamientos ¡NO! Cuando la Biblia habla del corazón[1] en relación a Dios y al pecado, lo establece como el asiento de todas las actitudes, emociones y sentimientos de las personas de forma simbólica, y aunque no es inteligente, esta intrínsecamente ligado a la inteligencia (Génesis 6:5).

          El corazón se vincula en los textos Bíblicos como el asiento del pecado, y cuando dice que se endurece, se está refiriendo a que se vuelve insensible (Éxodo 13:3,13, Romanos 2:5.) ¿Por qué? Porque hay dos elementos que en el cuerpo humano representan la vida:

1°. El corazón, que como bomba fluye sangre e irradia la vida.

2° La sangre que es el asiento del alma y la vida (Levítico 17:11).

          El corazón se emplea en la mayoría de las citas bíblicas de forma figurativa. Se dice que representa “la parte central en general, el interior, y, por lo tanto, el hombre interior tal como se manifiesta en todas sus diversas actividades, en sus deseos, afectos, emociones, pasiones, propósitos, sus pensamientos, percepciones, imaginaciones, su sabiduría, conocimiento, habilidad, sus creencias razonamientos, memoria y su consciencia”[2].

LA SANGRE ES VIDA

          Ligado al corazón está el concepto de que la «sangre es igual a vida» (Génesis 9:4). Está presente en toda la tipología del tabernáculo y de los sacrificios, símbolo de Jesucristo, refiriéndose al cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). Cuando la Biblia presenta la sangre, hace referencia a todo tipo de vida, tanto humana como de animales, (Eclesiastés 3:19) porque en el sentido bíblico, todos lo que tiene aliento de vida es un «alma viviente», y esto está en la sangre, razón por lo cual, la pérdida de sangre produce la muerte. Según Génesis. 9:4 el alma (la vida; la fuerza de vida) está en la sangre (Levítico 17:11,14; Deuteronomio. 12:23) y partiendo de este principio, hay un trinomio básico que se interrelacionan en la Biblia, como son:

A) El cerebro o mente (inteligencia), que es igual a conocimiento o el «yo» en los seres humanos.

B) El corazón (emociones y sentimientos) vinculado al amor y pecado, como referencia a los deseos de la carne.

C) La sangre (vida, alma), que se describe como el fundamento de la Teología respecto al plan de redención del hombre (Hebreos 9:22).

RELACIÓN MENTE-CORAZÓN

          Con la mente entendemos, aprendemos y aceptamos la ley de Dios. Cuando fallamos, el corazón expresa los sentimientos y emociones, es por eso que, al hablar de la tristeza, nos expresamos con el término «un corazón entristecido o quebrantado» (Salmo 34:18). Es sabido que las emociones, positivas o negativas, afectan ese musculo, porque se interrelaciona con el cerebro y el conocimiento.

          Al hablar de un corazón endurecido (Efesios 4:18) nos estamos refiriendo a la insensibilización frente al pecado, el cual una vez adueñado del hombre, cauteriza la conciencia (1 Timoteo 4:2), dejando al corazón desprovisto de sentimientos, compasión y emociones, por lo cual decimos; «que es una persona fría e insensible». De ello dice la Biblia en Mateo 13:15 «Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane».

           Cuando se asocia lo que expresamos «con el corazón», se está interrelacionando con los pensamientos, y estos actúan por medio de los sentimientos, de ahí que «de la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34). Cuando por algunas situaciones de la vida se inhiben las emociones, es porque se anulan los sentimientos. Esto puede ocurrir por trastornos mentales, psicopatías, o por el uso de ciertas drogas que inhiben las emociones. Cuando la mente es reprobada (Romanos 1:28) por lógica, el corazón queda endurecido (equivalente a insensible). De manera que hay una estrecha relación entre experiencias, emociones, sentimientos, mente y corazón.

EL CORAZÓN Y LA CONVERSIÓN

          Analicemos el proceso de conversión. Para ser salvo tenemos que primero escuchar la Palabra de Dios, porque por el oír viene la fe (Romanos 10:17). Esto requiere que alguien les predique (Romanos 10:14). La Palabra revela que somos pecadores, y entonces el Espíritu Santo nos lleva a la verdad, y nos redarguye de pecado (Juan 16:13). Este sentimiento de culpa produce tristeza la cual nos lleva al arrepentimiento (2 Corintios 7:10) por el pecado reflejado en nuestro corazón, y hace necesario que toda boca confiese a Jesús como Señor (Romanos 10:9-10), produciéndose la Nueva Criatura (2 Corintios 5:17).

          La experiencia con Dios produce un corazón tierno, sensible y sincero (Colosenses 3:22). Todas estas acciones reflejan sentimientos, considerándose tipológicamente al corazón como símbolo del amor.

EL PAPEL DE LA SANGRE COMO MEDIO DE REDENCIÓN

          Pero hablemos de la sangre. La redención o expiación[3] requiere que un inocente pague por las culpas del culpable, «… y sin derramamiento de sangre no se hace remisión» Hebreos 9:22. Es por ello que se ofrecían sacrificios de animales, para expiar los pecados del pueblo. El sentido bíblico es que el pecado se paga con la muerte (Romanos 6:23), pero al depositar el pecado en un cordero sin mancha, este moriría por el culpable, y su sangre, que es la vida, seria rociada para obtener la redención. De ahí viene esa expresión de Hebreos 9:22: «sin derramamiento de sangre no se hace remisión» y Pablo afirma que; «en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados» Colosenses 1:14.

          Dentro de la teología cristiana, la sangre es el principio básico para la redención, siendo entonces Jesús el cordero perfecto que se ofreció una vez, por todos los pecados del pueblo (Hebreos 10:12) por lo que al decir «dio su sangre por nosotros» estamos afirmando que «entrego su vida por mí», siendo esta una muerte sustitutiva, y no hay mayor amor sino el de aquel que dé su vida por otros (Juan 15:13).

          El mensaje de la sangre es tan importante en la doctrina cristiana, que incluso se incluyó en la celebración de la cena del Señor, cuando el último día de su vida terrenal, celebro con sus discípulos la Ultima Cena de despedida, y ofreció junto al pan (símbolo de su cuerpo) la copa de vino (1 Corintios 11:25), anunciando que sería su sangre derramada por muchos y que deberían hacerlo en memoria de Él hasta que volviera. Después la iglesia celebraba este acto evocando el sacrificio de Cristo.

          Es bueno asociar esta última cena, con el simbolismo de la pascua judía[4], que evocaba la última plaga de Egipto, en donde al manchar los dinteles de las puertas de sus casas con la sangre de un cordero, el ángel de la muerte pasaba de largo, y protegiendo la vida de los niños hebreos.


NOTAS

[1] -En las Escrituras el término corazón aparece más de 900 veces, casi nunca con sentido lat.; la excepción principal se encuentra en (Ex 28:29-30), que habla del pectoral del juicio sobre el corazón de Aarón. Al corazón se le refiere (como en usos modernos) como el asiento de las emociones (p. ej., (Gen 18:5);(Sal 62:10) pero también como el asiento del intelecto (p. ej., (Gen 6:5) y de la voluntad (p. ej., (Sal 119:2). A menudo significa lo más íntimo del ser (p. ej., (Gen 6:6). Douglas Tenney

[2] Journal of the Society of Biblical Literature and Exegesis, 1882, pág. 67

[3] – En la Biblia se usa este término con referencia a cubrir los pecados. En las Escrituras Hebreas son comunes los términos relacionados con la expiación, sobre todo en los libros de Levítico y Números. La palabra hebrea para expiar es ka·fár, y probablemente significaba en un principio “cubrir” o, según piensan algunos, “borrar”. Fuente: https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1200000461

[4] -La Fiesta / Festival de La PASCUA HEBREA – PESAJ (Pesach, o Chag ha Aviv, el Festival de Primavera) conmemora la noche cuando (en Egipto) cada familia Israelita mató un cordero seleccionado, pintaron con la sangre el dintel y los postes de las puertas de sus moradas, asaron el cordero, y se prepararon para irse de Egipto antes de comer, comieron el cordero de prisa con hierbas amargas y pan sin levadura, siendo protegidos de la muerte de su hijo varón primogénito por la sangre del cordero, y realmente comenzaron la jornada para partir de Egipto muy temprano alrededor del amanecer a la salida del sol – y eso era todavía el día de La PASCUA HEBREA- PESAJ

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Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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