AGOTADO POR UN AVIVAMIENTO

Mario E. Fumero

A lo largo de nuestro vivir vemos cosas que se salen de toda lógica, pero que no caemos en cuenta del daño que a largo plazo puede ocasionar, como por ejemplo lo que le ocurrió al pastor Enrique, un amigo mío. Cierto día decidió llevar a cabo un gran esfuerzo evangelístico para ganar almas en su barrio. Montó una campaña por todo lo alto, involucrando a su congregación en todos los esfuerzos físicos y económicos que ésta requería: consejeros, ofrendas, permisos, una carpa y un prominente predicador procedente del extranjero. La campaña duró varias semanas, y durante la misma se tuvo que afrontar muchas preocupaciones, por ejemplo; personas que cuidaran la carpa y los equipos, el salir a anunciarla con un sistema de sonido móvil en un automóvil, y visitar a los muchos contactos personales.

          Llegó el momento de la clausura. Los resultados habían sido aparentemente alentadores; 200 personas aceptaron a Cristo. Ahora enfrentaban la problemática de atender a todos esos nuevos creyentes. Pero un conflicto aparecía de fondo, los hermanos de la iglesia estaban cansados, los fondos habían bajado, y ese mes no le podían pagar toda la bonificación al pastor. Además, habían quedado deudas de la campaña, pues entre el pago al evangelista y la propaganda, se había ido todo lo presupuestado, teniendo que pedir prestado. De los convertidos, apenas comenzaron a llegar a los cultos un 30%, y estos eran completamente neófitas.

El pastor trató por todos los medios de atender a este grupo, pero sus fuerzas se fueron diezmando, cayó en un estrés tan fuerte que comenzó a padecer de taquicardia.  Luego apareció la depresión y, por último, el médico le recomendó un descanso largo, porque podía sufrir un colapso que lo dejaría inútil. Conclusión; la iglesia entró en crisis, división, y a la larga, en vez de crecer, menguó. Lo aquí relatado parece un cuento fantástico, pero es la realidad de muchos pastores que aman al Señor y desean que sus iglesias crezcan, aunque para ello tengan que exceder sus fuerzas físicas y psíquicas. Quizás esto se deba a que tenemos un concepto errado de lo que es un avivamiento.

[1]Por muchas décadas hemos creído que a través del esfuerzo humano podemos «avivar» la iglesia, cometiendo el error de ir más allá de lo que el mismo Jesús ordenó. Él nos dijo que nuestro deber era «ir y predicar», confrontando a las personas con la verdad del evangelio, el cual ofrece dos opciones:  «El que cree en él no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.» (Juan 3:18).

No somos llamados a salvar, ni a convertir, sino a predicar. Quien redarguye de pecado es el Espíritu Santo, el cual también hace la obra y edifica la iglesia. Debemos tener presente la importancia de dejarle a él tener dominio sobre las circunstancias, y que no seamos nosotros los que edifiquemos su iglesia: «Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican. Si Jehová no guarda la ciudad, en vano vigila el guardia.» (Salmos 127:1).

          Es bueno cuestionarse: ¿Hasta dónde podemos ayudar a Dios para que su iglesia crezca? Quién es el que produce un avivamiento; ¿la actitud de los discípulos, el esfuerzo humano o los métodos de evangelismo? ¿Hasta dónde podemos llegar en nuestra lucha por hacer crecer su obra? Debemos tener claro que no podemos cambiar con esfuerzo humano lo que Dios ha determinado a través de la misma naturaleza. Todo sigue un proceso, es bueno mantener presente aquella afirmación de Pablo cuando dijo: » Yo planté, Apolos regó; pero Dios dio el crecimiento.» (1 Corintios 3:6).  No debemos olvidar esto; la obra es del Señor. Nosotros somos sus siervos, tenemos limitaciones y debemos actuar no por emociones, ni por búsqueda de grandeza, sino con el ferviente deseo de hacer la obra del ministerio. Lo que ocurre en nuestros tiempos es que se ha introducido dentro de la viña del Señor el espíritu de competencia existente del mundo, por lo cual hemos creado parámetros humanos para medir el éxito o el fracaso ministerial. Un pastor con una iglesia grande es más prominente y poderoso que uno con una iglesia pequeña. Esto obliga a muchos a hacer esfuerzos extremos para no quedarse rezagado, ridiculizado y marginado.

El deseo de grandeza cuantitativa y de excelencia, se ha introducido dentro de la iglesia, y arrastra a miles de siervos de Dios al afán y la ansiedad por lograr el «éxito» según los parámetros del mundo, pero esto a la larga destruye la vida física, y es una trampa diabólica para llevar a muchos ministros a la depresión, al estrés y al agotamiento físico y espiritual. Recordemos el modelo de Jesús; no buscó la cantidad, se limitó a doce, aunque aparecen setenta. Cuando terminó su ministerio en la cruz sólo le quedó uno a su lado, Juan el discípulo amado. Y el resto, ¿dónde estaban?

Aparentemente el maestro de maestros fracasó, pues uno lo vendió, otro le negó y nueve se escondieron, sólo obtuvo uno fiel al pie de la cruz, a Juan, el discípulo amado, y a dos mujeres que no fueron sus discípulas constantes. Cuando los parámetros mercantiles para medir el éxito se introducen, el enemigo logra su propósito; sacar del camino al ministro, para conducir a muchos creyentes débiles a la contienda y división. ¡Cuidado!, los tiempos son peligrosos, la calidad y la humildad son más importantes que la excelencia y la cantidad.

          Cuidémonos de esta terrible trampa diabólica. Seamos fieles a la Palabra, y el resto es obra del Señor. No tratemos de hacer más de lo que Jesús hizo, ni usurpar el lugar del Espíritu Santo. No sobrepasemos nuestras limitaciones en esfuerzos estériles por realizar un trabajo que entra a la soberanía de Dios. Los avivamientos humanos o provocados fracasan. Los que vienen del cielo, como viento recio, siempre dan resultado. No tratemos de ayudar a Dios, dejemos que él nos ayude a nosotros. Cuando el deseo Humano trata de ayudar a Dios, por regla general terminamos creando moldes. Recordemos, Dios no necesita ayuda sino siervos obedientes a su llamado


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Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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