Mario E. Fumero
En su principio, la iglesia pentecostal estuvo cerrada a la introducción de toda clase de láminas u objetos que tuvieran que ver con símbolos o imágenes religiosas. Este fue un extremo, del cual se fue saliendo lentamente, y poco a poco, se empezaron a usar láminas como ayuda visual para clases bíblicas.
La segunda fase de este proceso evolutivo hacia la introducción de objetos con imágenes religiosas fue con el propósito de adornar las paredes de las casas y templos, usándose simples cuadros con paisajes y escenas bíblicas, acompañada de un texto. Después aparecieron textos en yeso y madera, tendiéndose a la bibliolatría[1], que es identificar a los cristianos en su expresión de fe por medio de textos colgados en paredes, o impresos en ropa. Recuerdo que visité una casa en donde había una placa en la pared con un mensaje que decía; «JESUCRISTO ES EL HUÉSPED INVISIBLE DE ESTE HOGAR», pero en el mismo había tanta contienda que comprendí que Jesús era tan invisible, que nunca le veían en la familia, y como huésped, se había ido en los momentos de la contienda. A la verdad Jesús no quiere ser un huésped, y menos invisible, sino el Señor y Dueño de la familia.
EVOLUCIÓN DE LA IDOLATRÍA EN LA IGLESIA
Poco a poco estos textos incluyeron figuras, hasta tener más imágenes que letras. Últimamente se ha desatado una ola de adornos religiosos que asusta. Se fabrican manos orando, cruces, lámparas, palomas que simbolizan el Espíritu, etcétera. No sólo están en las paredes, como adornos, sino en el pecho, cadenas, pulseras, relojes y anillos de los cristianos. Ya hay estampitas con imágenes de Cristo, para marcar Biblias, y otras cosas que tienden a llevarnos de vuelta a la idolatría, y lo externo. Esta tendencia está tomando fuerza, y muchos evangelistas han iniciado una técnica de ofertas radiales a cambio de ofrendas, para ello convierten ciertos objetos en «punto de contacto» y fuente de bendiciones. Escuchen algunas de esas ofertas:
-«Si me escribe con su ofrenda, le enviaré una cruz ungida que le ayudará en todos sus problemas».
-«Envíe hoy mismo su ofrenda junto a su petición, y le enviaremos una oración impresa con la foto del evangelista».
-«Junto a su donativo, exprese cuál es su necesidad, ya sea trabajo, dinero, salud, etc., y le enviaremos como recuerdo un frasquito conteniendo agua del río Jordán, en donde fue bautizado Jesús (creo que el que ofrece esto se debe haber traído un avión conteniendo sólo agua del río Jordán, dejándolo seco)».
-«Amigo radioyente; escriba hoy mismo y ayude ésta obra de fe, le enviaremos a vuelta de correo una postal conteniendo un grano de mostaza, y recibirá con ella mucha fe para prosperar».
-«¿Está enfermo? El evangelista le enviará un paño ungido, sólo tiene que enviar una ofrenda para apoyar este ministerio».
-”No viva en opresión, pare de sufrir, envíe su ofrenda y le haremos llegar a vuelta de correo el aceite ungido traído de Jerusalén, etcétera.»[2]
«LOS PUNTOS DE CONTACTOS»
¿De dónde procede esta nueva tendencia que es un fetichismo mercantil? Todo nació como un medio natural de trasmitir «a control remoto» la bendición de Dios por los medios de comunicación. En esto no había nada malo, y es que las desvirtuaciones son acciones espontáneas que se vuelven dogmas o formas de conducta. ¿Qué tiene de malo enviar un paño ungido a un enfermo, o una foto del evangelista? Nada, siempre y cuando sea una expresión natural. El hecho de que Jesús mezclara saliva con lodo para aplicarlo a un ciego, y sanarle, no fue una regla de conducta generalizada, como tampoco lo fue el que Pablo la recetara vino a Timoteo para su estómago, o que los enfermos sanados llevaran los paños de su ropa a otros enfermos para que recibieran sanidad, pues no fueron los apóstoles los que promovieron tales prácticas[3]. Hoy día la dinámica en este aspecto se ha apartado mucho de la espontaneidad, para convertirse en una manipulación mercantil. Oral Roberts estableció el «plantar una semilla de fe», para identificarla con el dinero que sus seguidores deberían poner en sus manos, y por medio del cual obtendrían bendición[4]. De esta forma fabrican doctrinas, como la de la prosperidad, explotando términos, versículos y metáforas.
Después aparece la referencia al «punto de contacto» para recibir fe, prosperidad y salud. Se inicia el proceso de un mercantilismo que incluye el uso del correo. Robert Tilton les pide a sus seguidores que le envíen «un retazo de tela verde junto a su ofrenda», para orar por ellos, y trasmitirles por medio de la tela verde, bendición y prosperidad.[5] Otros ofrecen fotos para que al hacer contacto con la misma reciban “unción”. Hubo un evangelista hispano en la década del 60 que publicó la foto de su mano en una revista, y le pedía a los que la recibieran, que pusieran la mano de los enfermos sobre la de la foto, para que recibieran salud. Algunos evangelistas e iglesias les piden foto a las personas para orar por ellos, y así ministrarles a través de la foto[6].
Vemos como la revelación del predicador Avanzini produjo el principio de «la sextuplicación» de la ofrenda, por lo que se despertó la ambición de tener, a través de la fórmula de dar[7]. ¿Bajo qué bases bíblicas podemos adoptar tales normas de conducta que se hacen doctrina? Lo peor es que detrás de todo esto está el “espíritu de Juan Tetzel”; que es el mercantilismo y la explotación de la fe.
VOLVIENDO A LA EDAD MEDIA
Todas estas ofertas me hacen pensar en la iglesia durante la edad media, cuando el catolicismo romano ofrecía, a cambio de donativos, «pedazos de la cruz en que murió Jesús», y… ¿sabe algo?; se han hechos estudios de todos los pedazos de cruces que hay en el mundo, y se ha demostrado que existen tantos fragmentos que podrían hacerse cinco cruces, y todavía nos sobra material.
Debemos de hacer memoria del monje Juan Tetzel (1517), el cual recibió la encomienda del Papa León X de vender indulgencias para construir la Basílica de San Pedro. Estas indulgencias eran un documento por medio del cual se otorgaba una bula[8] papal, perdonándole a la gente los pecados pasados, presentes o futuros, y se anunciaba que: «Tan pronto la moneda en el cofre entre, el alma sale del purgatorio sin pena». Actualmente la Iglesia Católica ha definido lo que es idolatría, al publicar su nuevo catecismo, afirmando que: «El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que el único Dios. Las Escrituras recuerdan constantemente este rechazo a los «ídolos de oro y plata, obra de las manos de los hombres que «tienen boca y no hablan. ojo y no ven» Estos ídolos hacen vano al que les da culto: «como ellos serán los que lo hacen, cuanto en ellos ponen su confianza» (Salmo 115, 4-5.8) Dios, por el contrario, es el «Dios vivo» (Josué 3:10; Salmo 42,3 etc.) que da vida e interviene en la historia»[9]
Sin embargo, en la práctica, la Iglesia Católica, tan bien definida en ese catecismo, apoya y alienta lo que ellos llaman «veneración de imágenes», pero, aun así, nos quedamos cortos, al ver el camino que están tomando algunos movimientos evangélicos, que con el uso de objetos como portadores de bendición, está iniciando una tendencia idolátrica supersticiosa. Es curioso notar la definición que en dicho catecismo hace la Iglesia católica del término «SUPERSTICIÓN”: La superstición es la desvirtuación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también el culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se le atribuye una importancia, de algún modo, mágica, a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición»[10]. Lo que empezó como adorno, se ha convertido en un negocio dentro del pueblo cristiano. Poco a poco se ha llegado a extremos idolátricos, haciéndose de ello un medio lucrativo que sirve para enriquecer a unos cuantos listos, y se hace imposible no pensar en la similitud de estas ofertas, con las que encontramos en periódicos y revistas esotéricas precedente de magos, brujos y similares.
CUANDO LO SACRO SE VUELVE NEGOCIO
El origen del mercantilismo religioso nace de forma ingenua, a través de actividades con las cuales deseamos ayudar económicamente a la obra de Dios, pero lentamente se va desvirtuando, y algunos lo convierten en negocios personales. Aparecen por ejemplo los discos y cassettes con música cristiana, lo cual vino a llenar una necesidad espiritual dentro del pueblo de Dios, pero actualmente esto se ha incrementado, no como un medio de edificación espiritual, y de apoyo a la obra misionera, sino como un negocio del cual muchos se aprovechan, para vivir a «costa del evangelio», explotando, para fines personales y lucrativos, a muchos hermanos con talentos, o usando el talento sin el principio de un llamamiento. Algunos han ido más allá, han tenido la osadía de promover sus discos, cintas y videos como un medio para trasmitir «sanidad y unción».
No soy extremista, pues en Honduras y España hemos hecho discos, cintas y videos que ha sido de bendición a muchas vidas, no porque lleve la bendición en el material o la oferta, o porque haya sido ungido con aceite, sino porque transmitimos la Palabra del Señor con sencillez de corazón. Las ganancias obtenidas son para beneficiar la obra misionera. El peligro está en su explotación, y exaltación como un medio mercantil, que opaque la visión del evangelismo personal y la obra misionera, junto a la pérdida de la integridad ministerial.
¿COMO SE TRANSMITE LA UNCIÓN?
Sobre la unción, hay mucho que decir. Hemos caído en un extremo peligroso, al incrementarse más como un medio de explotación, que de servicio al cuerpo. Es cierto que una vez, mientras Pablo ministraba a la gente, traían a él «mantos y delantales» que después eran llevados a los enfermos, y éstos sanaban:” De tal manera que hasta llevaban pañuelos o delantales que habían tocado su cuerpo para ponerlos sobre los enfermos, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían de ellos.» (Hechos 19:12). Según parece, los que estaban en el lugar del mensaje eran sanados, y llevaban «en sus ropas» el poder de Dios, que seguía obrando aún fuera del culto. Fíjense el término «que había tocado su cuerpo«, haciendo alusión a un poder que emanaba de las personas. Suponiendo que fuese cierto que Pablo envió paños a los enfermos, cosa que no dice, ya que fueron los enfermos sanados que enviaron paños y delantales de sus cuerpos, ¿De dónde sacamos bases para decir que estos paños eran ungidos? Sea que los paños los enviara Pablo o no, que fueran ungidos o no, aquí no hay base bíblica para que hagamos de ello una fórmula doctrinal, el hecho no se repitió.
Si nos aferramos a hechos aislados para hacerlos doctrina, también puede darse el caso de que alguno tome otro hecho contrario a éste, ejemplo; Pablo le escribe a Timoteo y, en vez de enviarle un paño ungido para su sanidad, le receta: «Que tomara en vez de agua, vino para su estómago por sus enfermedades (1 Timoteo. 5:23), y quizá podamos usar esto para ofrecer vino a los hermanos enfermos, afirmando que está ungido, como el que tomó Timoteo.
Esto nos lleva a errores e idolatría, y crea dependencia de actitudes fetichistas, cuando lo legal y bíblico es ir a los ancianos para que oren por el enfermo; «¿Está afligido alguno entre vosotros? ¡Que ore! ¿Está alguno alegre? ¡Que cante salmos! ¿Está enfermo alguno de vosotros? Que llame a los ancianos de la iglesia y que oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor» (Santiago. 5:13-14). Si respaldáramos estos hechos, apoyaríamos la doctrina del «agua bendita», para bendecir las casas y las cosas de los malos espíritus. Lo único diferente a la iglesia católica es que ellos usan agua, que es más barata, y nosotros usamos aceite, paños y cosas más caras. Pronto escucharemos anuncios de este tipo: «Llévese esta imagen del evangelista, ungida, y recibirá bendición y protección de los pillos». -«Compre y coloque esta cruz, y recibirá las peticiones de su corazón», etcétera. Por ese camino vamos, aunque parezca un cuento; y todo esto ocurre dentro del pueblo evangélico, en donde se está explotando la fe, la sanidad y los dones del Espíritu.
EGOLATRÍA RELIGIOSA
Por otro lado, está la exaltación del hombre como “SIERVO DE DIOS”, alrededor del cual se forman cultos, leyendas y alabanzas, robándole la gloria al Señor. Se le piden autógrafos, se vende su foto, se le recibe con pompas y platillos. Tienen representantes que hacen los arreglos de sus campañas, y sus nombres son tan grandes en la propaganda, que apenas se ve el de Jesús. Sus hazañas milagrosas cubren la revista, en la cual se hace alarde de su gran poder, con títulos que le proclaman «el gran siervo ungido de Dios». En sus informes aparecen como convertidos hasta los hermanos que pasan al frente para pedir oración por sanidad, exagerándose las cifras y realidades.
No todos son iguales, existen siervos que actúan sinceramente, y a veces, inconscientemente, o con buena intención, incurren en errores, pero repito, no lo hacen con la idea de exaltación, aunque así parezca. El problema de la «divinización» del hombre hace que una multitud incauta vaya detrás de él, y muchos creyentes dejan sus iglesias, y les dan a ellos sus diezmos. Este es el peor de los males en las iglesias de los países industrializados, donde la publicidad ha creado a los «TELE-EVANGELISTAS», que por medio de la pequeña pantalla logran atraer a miles de personas, formando grandes congregaciones que muchas veces funcionan más como espectáculo, que como un cuerpo, ignorando el principio de las coyunturas: «Bien concertado y entrelazado por la cohesión que aportan todas las coyunturas, recibe su crecimiento de acuerdo con la actividad propia a cada uno de los miembros, para ir edificándose en amor» (Efesios 4:16).
Vemos la falta de doctrina en las iglesias, porque corren detrás de cualquiera que, dé muestras de sanidades y milagros, ignorando que en una “iglesia normal”, los dones y ministerios deben estar latentes en todos los discípulos, y no tienen por qué ir detrás de nadie para buscar estas bendiciones. No quiero negar con esto la existencia de evangelistas que vayan a las calles y plazas a predicar, como lo hizo Felipe. Lo que pasa, es que, en nuestros medios, los que más buscan oración por sus enfermedades, y asisten a las campañas, son los mismos cristianos; ya que es para éstos para quienes se enfocan muchas veces estas actividades.
La idolatría a hombres se debe al descuido que hay en la doctrina, y a la falta de autoridad de los ministerios, junto a una falta de vida PROFUNDA EN EL ESPÍRITU. Debemos reorientar nuestras congregaciones hacia la verdad de los dones y sujeción, de lo contrario correremos el riesgo de ver levantarse a «falsos profetas», que con señales y prodigios, se llevaran a un pueblo incauto a prácticas diabólicas; como ocurrió en Puerto Rico, en la década del 60, con el surgimiento de la profeta MITA[11], la cual no quiso sujetar su espíritu de profeta a la iglesia cuando se le trató de poner en orden, llevándose consigo a un grupo de seguidores, que dieron origen a una secta que proclamó a esta mujer como la reencarnación del Espíritu Santo. Debemos de hacer hincapié que los dones son para “todo el cuerpo” y no sólo para aquellos que tienen un ministerio.
¡CUIDADO!, este es el lado más peligroso en el momento actual dentro de las iglesias en avivamiento. Pero no se extrañen de esto, pues hubo cierto evangelista que usando técnicas propias de los «rosacruces,» produjo un estado de “trance” que aparentemente pretendía ser una manifestación espiritual, pero que derivó en la adivinación y éxtasis, descubriéndose después que todo era una farsa, y que el tal hermano era un «espiritista» camuflado de evangélico. En otra ocasión escuché un comentario de un mal llamado «evangelista», que decía que a muchas iglesias se las metía en el bolsillo con un poco de sugestión, «dos patadas» y algunos gritos diciendo; «por ahí viene el Espíritu», para después sacar buenas ofrendas. ¡Cuidado! Los tiempos son peligrosos. Probemos los espíritus y profundicemos en la doctrina. Pasemos todas las cosas por el laboratorio de la Palabra, y a la prueba del Espíritu. Si algo viene de Dios para edificación y bendición a su pueblo, recibidlo, pero pensad bien antes de dar un paso. Jesús enfatizó de forma llamativa en más de 3 ocasiones los peligros existentes en los tiempos futuros al referirse a los “falsos profetas y Cristos”, y a la posible crisis de fe que pondría en peligro incluso a los escogidos. Cuando algo se repite tanto es porque su importancia tiene[12]. Y, para terminar, vale la pena recordar la advertencia de Pablo: «MAS SI UN ÁNGEL DEL CIELO OS ANUNCIARE OTRO EVANGELIO DIFERENTE DEL QUE OS HEMOS ANUNCIADO, SEA ANATEMA» (Gálatas 1:8).
[1]-Bibliolatría: Es la tendencia a adorar la Biblia en la parte escrita, las palabras, y rendirle culto al objeto, como besar, considerar una profanación el marcarla, hacer de los textos adornos, y no vida, etc.
[2]– Esta dinámica que comenzó a difundirse en los Estados Unidos a partir de la década de los 60’s ha cobrado fuerza a través de algunos evangelistas de la «Prosperidad. También la Iglesia Universal, procedente de Brasil potencia y entrena a sus pastores en el uso de los llamados “puntos de contacto para explotar la fe de ingenuos creyentes que adquieren económicamente estos objetos que portan bendiciones de lo alto.”
[3]- Ver Juan 9:6, 1 Timoteo 5:23 y Hechos 19:12.
[4]. Del libro «Daily Guide to Miracles» (Tulsa, Ok. Pinoal Publications, página 63.
[5] Carta enviada por Robert Tilton a sus radioyentes en el 1990 y la cual reza así una parte «Envíeme su retazo de tela verde para orar, como mi punto de contacto con usted…cuando yo toque su tela…será como si estuviera tocando a usted..»
[6] – Es típico de la “Iglesia Universal”, procedente del Brasil el ofrecer en todos sus cultos dominicales objetos portadores de bendiciones, alentando así una superstición y fetichismo que conduce a las personas a una falsa concepción de la fe bíblica.
[7]– Partiendo de Marco 10:30 se establece el principio de que Dios da el cien por uno, motivando a dar para recibir más. Juan Avanzini afirma que Jesús y sus discípulos fueron ricos, y fabrica toda una dinámica bíblica loca para neutralizar los textos que explican lo contrario, y lo cual ha enseñado por el programa «Praise the Lord» TBN (Agosto 1 del 1989) referencia del libro “Cristianismo en Crisis” de Hank Hanegraaff.
[8]- Bula. Documento pontificio relativo a materia de fe o de interés general, concesión de privilegios asunto judiciales o administrativo expedido por la cancillería apostólica (de la Iglesia Romana). «Diccionario Enciclopédico Océano».
[9]. Catecismo De la Iglesia Católica Página 586 Numero 2112 Publicado por Image Doubleday 1995.
[10]. Iden a la anterior nota página 585, número 2111.
[11]. La profeta Mita aparece a principio de la década del 60 en Río Piedra, Puerto Rico, con un gran movimiento de seguidores que crían que ella era la encarnación del Espíritu Santo. Todos se vestían de blanco y controlaban ciertas áreas de la ciudad. Ella salió de la Iglesia de Dios Pentecostal de Arecibo cuando al abusar del Espíritu de profecía no aceptó la autoridad de su pastor, rebelándose e iniciando un movimiento sectario.
[12] – Ver Mateo 24:5,11,24 y el verso 22.


