GÉNESIS 22:9-13 “Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo”.
El término Holocausto en Hebreo (Shoah) era una ofrenda ofrecida en sacrificio en un altar de piedras, quemada totalmente por el fuego. Era una practicado común en el antiguo testamento por los Israelitas. En el contexto de este pasaje bíblico Dios probó a Abraham en su fe y confianza, pidiéndole que ofreciera en holocausto a su único hijo Isaac.
El mensaje es contundente actualmente ya que Dios hoy día no prueba nuestra fe pidiéndonos que sacrifiquemos a nuestros hijos o familiares, porque Jesucristo fue el sacrificio vivo por nuestros pecados, pero si nos pide que sacrifiquemos todo lo que nos aparte de él, actualmente existe un arma letal que el diablo está usando para enfriarnos espiritualmente y lentamente desviarnos del propósito que Dios para nosotros. sin que nos demos cuenta estamos evadiendo el sacrificio.
Esto ocurre cuando otras muchas cosas invaden nuestras vidas, y la distracción, el avance de la tecnología y los afanas de este siglo por una parte nos han ido llevando a marginar de nuestras vidas del mensaje de entrega, y en buena parte nos llevar a apartado del mensaje de salvación. Por otra parte, tiene completamente distraídos a muchos cristianos sinceros que son afectados por al materialismo y al consumismo actual.
En 2 Corintios 4:4 nos dice en el dios de este siglo (diablo) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Si no estamos dispuestos al sacrificio difícilmente podemos granjearnos la bendición de Dios, por lo cual, no debemos adaptarnos a este siglo, sino vivir conforme a su voluntad.


