Mario E. Fumero
Por muchos años el cristianismo se ha predicado abiertamente en las calles, plazas, estadios y se han hecho centenares de invitaciones a participar de congresos y eventos especiales, todo ello con el único fin que cada persona tenga una relación personal con Cristo. Sin embargo, hoy esto está en peligro de ejecutarse, porque tristemente los antivalores se están imponiendo sobre los valores y en algunos países ya se hace imposible denunciar el pecado, porque el mismo se ha impuesto como cultura legal, y esto antivalores controla los medios de comunicación sus leyes al legalizar lo inmoral, amordazan el condenar lo que la biblia llama pecado.
Hay que tener sumo cuidado cuando expresemos públicamente que el aborto es un crimen, que la homosexualidad es perversión, y que la ideología del género es una aberración, así como que la prostitución es pecado, porque al condenar esto, te caerán como avispa, señalándote como sexofóbico, desfasado, fanático y promotor del odio.
Hoy por medio de la televisión. las novelas, películas, logos, campañas empresariales, y las escuelas impone de forma casi impositiva la cuestionada «ideología de género», y no hay campaña a favor de la familia bíblica, pero si se fortalece cada vez más las campañas del orgullo gay. Vemos cómo se censura toda opinión contraria a los que promueve el disolver la familia original para establecer los fenómenos trans. Si la mayoría de los cristianos (si es que los hay) boicotearan las empresas que promueven esta ideología, como los canales de televisión, Disney, ciertas películas etc. De seguro muchas cosas cambiarían, pero tristemente, aunque estos grupos LGTB son minoría (10%) ante el silencio y adaptación de la mayoría, pueden imponer su ideología silenciando a los que piensan diferentes.
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