Toda la Biblia abunda en ejemplos de falsos profetas siendo nombrados y denunciados con sus nombres directamente. En estos días sólo se habla de amor, usándolo como excusa para no delatar el error, -«eso no es realmente amor bíblico, sino es un sentimentalismo satánico.»
Pablo reprendió y nombró a Pedro públicamente. Pedro era culpable de prácticas no escriturales. «Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar… Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?» (Gálatas 2:11-14). Pablo nombró a Demas por amar el mundo. «…Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica….» (2 Timoteo 4:10). Esos que traicionan la causa de Cristo por una vida mundana y placeres deben de ser nombrados y delatados. Seguir leyendo










