Mario E. Fumero
Cierta persona me han preguntado sobre sí los ministros del evangelio son figuras públicas, y si lo son, nos da el derecho a invadir su privacidad familiar.
La respuesta se debe analizar desde dos perspectivas. La primera, toda familia tiene el derecho a una vida familiar íntima con su esposa e hijos, ya que lo que pase dentro del hogar es de índole privada. Sin embargo, no podemos ignorar que aunque tengamos privacidad en el hogar, nuestra posición de ministros nos coloca como modelo delante de los que nos rodean, y la Biblia expone que nuestra intimidad familiar debe está sujeta a ciertos parámetros de conducta, coherente con las enseñanza doctrinales dadas en la Palabra, respecto a la ética ministerial. Seguir leyendo




heredada, sino desarrollada por múltiples factores.



