Mario E. Fumero
Existe una realidad paradójica que rompe toda la lógica posible respecto al mensaje de Jesucristo. En sus enseñanzas descubrimos que sus principios rompen lo normal, y nos platea un estilo de conducta diferente al imperante en la sociedad de su época. Por lo tanto, el evangelio presenta la proclamación de un reino al revés del existente en el mundo, pues lo que para el mundo es negativo y absurdo, para Dios es positivo y lógico.
Pondré para ello algunos ejemplos. Por regla general en el mundo el deseo de todo ser humano es alcanzar el ser grande, poderoso y reconocido, considerado que el mayor buscar siempre ser servido por los demás, sin embargo, las enseñanzas de Jesús rompen este esquema, afirmando el que quiera ser grande, debía hacerse pequeño y servidor a los demás, lo cual dice: “Y oyéndolo los diez, se indignaron contra los dos hermanos. Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos autoridad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quisiere ser grande entre vosotros, sea vuestro servidor, y el que quisiere ser el primero entre vosotros, sea vuestro servidor;” Mateo 20:24-27. Por lo tanto, la grandeza en el reino de Dios no existe. Éste parámetro es contrario a las normas establecidas, lo cual rompe los esquemas lógico del concepto de grandeza existente aun dentro de las iglesias. Seguir leyendo









