Por David Wilkerson
¿Has conocido alguna vez la depresión? ¿Alguna vez has estado tan preocupado y perplejo que has pasado noches sin dormir? ¿Tuviste tiempos cuando estabas tan bajo y molesto que nadie te podía consolar? ¿Has estado tan bajo que tuviste deseos de rendirte, sintiendo que tu vida era un fracaso total?
No me estoy refiriendo a alguna condición física. No me estoy refiriendo a personas que tienen algún desequilibrio químico o enfermedad mental. Estoy hablando de cristianos que de vez en cuando luchan contra una depresión que los azota de la nada. Su condición a menudo no viene de una sola fuente, sino de muchas. A veces son azotados de todos lados, hasta que están tan abrumados que no pueden ver mas allá de su desesperación.
Si esto te describe, entonces el Salmo 77 fue escrito para ti. Su significado es para señalarte la salida de tu pena y temor. Este Salmo fue escrito por un hombre llamado Asaf, un levita de la línea sacerdotal de Israel. Asaf también era cantante, y servia como el director de coro asignado por David. Por todo, Asaf escribió once Salmos. Y estaban tan llenos de instrucción justa para el pueblo de Dios que yo llamaría a este hombre un predicador laico.
Asaf escribió el Salmo 77 después que el cayo en un horrible hoyo de desesperación. Su condición llegó a ser tan mala que Asaf estaba mas allá del consuelo: “… mi alma rehusaba el consuelo.” (Salmo 77:2). Este hombre piadoso estaba en tal desesperación, que nada que le dijeran lo podía sacar de su condición. Ni Asaf mismo podía pronunciar palabra: “… estaba yo quebrantado y no hablaba.” (77:4). Seguir leyendo










