Dr. Cesar Vidal
Tras la consignación de la genealogía de Jesús el mesías, Mateo se detiene en su nacimiento. Es enormemente importante ver lo que dicen los evangelios al respecto porque este tema ha sido muy oscurecido en el desarrollo posterior del cristianismo y lo ha sido además por influencias extra-cristianas.
De entrada hay que señalar que, para ser honrados, la mitad de los Evangelios no manifiestan el menor interés en el tema. Marcos comienza su relato de la vida de Jesús en el bautismo ya que un siervo no tiene genealogía y para Juan lo verdaderamente relevante es la pre-existencia del Logos o Verbo que “habitó entre nosotros”. Si por ellos fuera, nunca habríamos sabido que Jesús nació de una parzenos por la sencilla razón de que ni esos evangelistas ni el resto del Nuevo Testamento lo mencionan. El tema tenía una importancia más que secundaria y, desde luego, ni lejanamente parecido al que le ha otorgado la iglesia católica o las iglesias orientales. A decir verdad, incluso el evangelio de Lucas se refiere a una concepción virginal, pero sólo si interpretamos el texto yuxtaponiéndolo al de Mateo. María – la fuente detrás de Lucas – se sorprende del anuncio del ángel porque a la sazón no mantiene relaciones sexuales con nadie – algo indispensable para un embarazo – pero nada en el anuncio indica que no fuera a tenerlas en el futuro. A decir verdad, sin Mateo, la lectura de Lucas nos llevaría a pensar que esa María tuvo con posterioridad relaciones sexuales y que de ellas derivó un embarazo del que nació el mesías, nacimiento anunciado y sobrenatural como el de Isaac, pero provocado por medios naturales. Seguir leyendo












