La ética es la rama de la filosofía que estudia los principios que guían el comportamiento humano y nos ayudan a diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto. Sin embargo, en muchas situaciones, determinar qué es moralmente correcto no es sencillo, lo que da lugar a dilemas morales. Estos dilemas son situaciones en las que dos o más valores o principios entran en conflicto, y cualquier decisión tomada conlleva consecuencias éticamente problemáticas.
Uno de los dilemas morales más conocidos es el dilema del tranvía, planteado por la filósofa Philippa Foot. En este experimento mental, un tranvía fuera de control se dirige hacia cinco personas que morirán si nadie interviene. Sin embargo, existe la opción de accionar una palanca que desviará el tranvía hacia otra vía, donde solo hay una persona. ¿Es moralmente aceptable sacrificar a una persona para salvar a cinco? Este dilema pone a prueba dos enfoques éticos principales: el utilitarismo y el de ontologismo[1].
El utilitarismo, representado por filósofos como Jeremy Bentham y John Stuart Mill, sostiene que la mejor acción es aquella que maximiza la felicidad y minimiza el sufrimiento. Desde esta perspectiva, sería moralmente correcto desviar el tranvía, ya que salvar a cinco personas genera un mayor bienestar que salvar solo a una. Sin embargo, el deontologismo, propuesto por Immanuel Kant, argumenta que ciertas acciones son inherentemente correctas o incorrectas, independientemente de sus consecuencias. Para un deontólogo, matar a una persona, incluso para salvar a cinco, violaría un principio moral fundamental y, por lo tanto, sería inaceptable.
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