Tim Challies
Como cristianos, todos queremos crecer en madurez espiritual y en semejanza a Cristo. Al menos, espero que así sea. Todos queremos llegar a ser lo que somos en Cristo, dejar a un lado conductas de pecado e injusticia y reemplazarlas con conductas de santidad. En definitiva, queremos ser como Cristo, pensar como él pensaba y comportarnos cómo él se comportó. Hacemos bien en aspirar a los más altos estándares de santidad y piedad.
La Biblia recomienda a un grupo de personas que están para servir como modelos de madurez cristiana: Los ancianos (a los cuales se les refiere a veces como ancianos, y en otras ocasiones como pastores u obispos). Los ancianos están calificados para su oficio principalmente sobre la base de su carácter. Mientras que la Biblia requiere una cualidad relacionada con la habilidad (la capacidad de enseñar) y otra relacionada con la cantidad de tiempo que un hombre ha sido cristiano (no un recién convertido), todos los otros requisitos están relacionados con el carácter. Sin embargo, y aunque estas cualidades se exigen de los ancianos, no son exclusivas de los ancianos. Seguir leyendo →