La existencia del alma ha sido durante mucho tiempo un tema de debate. Mientras que los puntos de vista materialistas afirman que nuestros pensamientos e ideas son creados por el cerebro, otros argumentan que la conciencia humana trasciende nuestro mundo tangible, con evidencia interesante de nuestra existencia espiritual.
En las últimas décadas han surgido casos en los que individuos —con y sin creencias espirituales— han experimentado el más allá. En respuesta, la comunidad científica ha estado recopilando datos para dar sentido a los fenómenos inusuales y teorizar sobre la existencia de realidades que nuestros sentidos aún no pueden percibir.
La electrónica ha invadido las iglesias, principalmente en los cultos de adoración y conciertos, debido a que los instrumentos ahogan la voz del Pueblo a la hora de cantarle al Señor. Uno de los serios problemas que confrontamos en los cultos modernos es el alto volumen de los equipos de sonidos y los instrumentos (decibelios dB),, los cuales sobrepasan lo que se denomina la salud auditiva, creando dentro del culto una atmósfera de contaminación acústica que trata de producir una bendición electrónica.
Existe en lo celulares una aplicación que puede medir los niveles de decibelio[1] que deben reinar dentro de cualquier ambiente, para evitar la “contaminación acústica”. Según los parámetros científicos, el oído humano tiene la capacidad de soportar, durante un tiempo prudencial, un volumen máximo equivalente a 90 dB. según normas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que el ruido fuerte es altamente perjudicial, y es uno de los factores medioambientales que provoca alteraciones físicas en las personas, después de la contaminación atmosférica[2].
Bajo la influencia de la ideología de género, y como un complemento para su apoyo, se estableció la doctrina de la “percepción”. Pero antes de analizar esta palabra como doctrina definamos su significado según la lengua castellana. Es una sensación interior que resulta de una impresión material producida en los sentidos corporales, también se puede definir como la forma en que el cerebro humano interpreta las sensaciones que recibe a través de los sentidos para formar inconsciente o consciente. Según la medicina es una psicopatología de personas que se percibe de una forma diferente, según un estímulo o un grupo de estímulos que se encuentra al alcance de sus órganos sensoriales, de manera que esto produce una distorsión de la forma de percibirse, siendo una característica que altera la realidad.
El diablo se apareció a tres cristianos evangélicos y les dijo: «Si les diera el poder de cambiar algo en el pasado, ¿qué cambiarían?» El primero de ellos, con gran fervor apostólico, respondió: «Me gustaría evitar que llevaras a Adán y Eva al pecado, para que la humanidad no se separe de Dios». El segundo, un hombre lleno de misericordia, dijo: «Evitaría que te alejaras de Dios y te condenaras para siempre» El tercero de ellos era el más sencillo y, en lugar de responder al tentador, se arrodilló, y oró: «Señor, líbrame de la tentación de lo que podría haber sido y no fue.»
Para entender cuando una iglesia funciona sanamente, de acuerdo con los parámetros dejados por Jesús y los apóstoles, tenemos que remontarnos al origen del cristianismo, a esa primera iglesia que nació el día de Pentecostés, y cuyo relato se encuentra en el libro de los Hechos capítulo 2. ¿Cuál eran las características de la iglesia primitiva? Lo primero que tenemos que entender es que era una iglesia llena del poder del Espíritu Santo, donde había una entrega absoluta al Señorío de Cristo, como lo anunció el apóstol Pedro en su discurso de Pentecostés,[1] cuando afirmó la preminencia y el dominio de Jesús sobre su pueblo.
Como efectos de la conversión a Jesucristo, los nuevos discípulos se entregaron a ese Señorío de forma absoluta, desprendiéndose de sus bienes[2], para establecer una comunidad de discípulos donde reinaba la igualdad y solidaridad[3].
¿CUÁL ERA LA TÉCNICA DE EVANGELISMO EN LA IGLESIA PRIMITIVA?
Consistía en reproducir el principio aprendido de Jesús[4], que consistía en hacer discípulos, para formarlos en el conocimiento de la Palabra, forjando en ellos el carácter cristiano[5]. La esencia del llamamiento bíblico en la iglesia apostólica consistía en negarse a sí mismo, y estar dispuesto a sufrir y obedecer en todo lo que la palabra ordena. La técnica de evangelismo era sencilla, no tenían grupos musicales, ni de arte, ni edificios, tampoco tenían una estructura, ni métodos persuasivos, ni biblias o himnarios, solo los pergaminos de los salmos, y simplemente seguían el modelo apostólico. Predicaban en las plazas del templo y enseñaban en las casas[6], reuniéndose en lugares indeterminados para compartir la comunión entre los santos. El culto general era solo para edificación de los discípulos.
¿QUÉ SIGNIFICA CUANDO DICE QUE PREDICABAN EN EL TEMPLO?
No se refiere a que los cristianos tenían un templo. Ellos no tenían un edificio, sino que acudían a la plaza que había frente al templo de Jerusalén para proclamar al aire libre, el evangelio. Para que me entiendan mejor, hare una comparación. En casi todas las capitales latinoamericanas, donde el catolicismo romano se estableció, hay un parque central donde existe una Catedral. Ese parque o plaza frente al templo en las capitales de América Latina es el punto de referencia para medir la distancia hacia los diferentes lugares del país, y es donde la gente se junta, ya sea para vender, compartir, pasear o predicar. De manera que la iglesia primitiva iba la plaza que había frente al templo de Jerusalén para predicar el evangelio, y los que se convertía eran llevados a las casas para adoctrinarlos, y allí también los bautizaban.
“De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos” Romanos 13:2
Desde las épocas más antiguas, la máxima autoridad de una tribu, familia o pueblo siempre era el más anciano del lugar, siendo la cultura existente en los países orientales. En el libro de Génesis aparece el concepto del “patriarca”, para referirse a la persona más mayor en edad dentro de una familia, que ejerce la autoridad de gobierno dentro del hogar. Se menciona a Abraham como uno de los primeros patriarcas en la Biblia (Hebreos 7:4[1]).
Existen fórmulas para medir la salud física, emocional espiritual de las personas e iglesia. Físicamente existen pruebas de laboratorio que miden todos los elementos químicos del cuerpo, y por medio de la psicología y psiquiatría se puede medir el trastorno emocional y mental, pero para medir la salud espiritual de una persona, hay que medir primeramente la fuente que alimenta el espíritu, y esta es la iglesia, que a través de la Palabra de Dios y del discipulado, debe formar el carácter y las convicciones de los convertidos, para que como nueva criatura[1] vivan conforme a los parámetros trazado por Nuestro Señor Jesucristo, pero ¿Cuáles son esos parámetros? Se encuentran en la gran comisión de Mateo 28:18-20[2].
¿Cómo saber si una Iglesia está enferma? Sencillo, tenemos que ver si cumplen los parámetros del mandato dado por Jesucristo concentrados en los tres principios básicos del discipulado, que son; el estudio de la Sagradas Escrituras[3], la vida de oración[4], y el compromiso con los necesitados[5], complementado con el ayuno, como parte intrínseca, para buscar, en momentos difíciles, el socorro divino y la respuestas a situaciones que se escapan a mis fuerzas[6].
En el Antiguo Testamento tenemos el libro de los Salmos, que son poesías y oraciones inspiradas, mayormente por el rey David, aunque afirman que hay algunos salmos de Moshé, Asaf, Heimán. En el Talmud el Rabi Meir afirmó que: “todas las alabanzas que se encuentran en el libro de Salmos fueron recitadas por David, conforme está dicho: ‘Las alabanzas de David, hijo de Ishai, han concluido (kalum)[1], lo que indica que el libro completo de Salmos contiene las alabanzas del rey David[2]”.
Podemos afirmar que, a lo largo de toda su vida, el rey David recitó y canto constantemente los salmos, y como pastor tenía un arpa[3], ya sea en tiempos de victoria y conflicto, o mientras estaba prófugo y perseguido por Saul[4], o cuando se desempeñaba como un rey victorioso en el pináculo de la realeza y la grandeza[5]. Sus labios nunca cesaron de recitar las alabanzas a Dios. Y a lo largo de la historia del cristianismo muchos convirtieron los Salmos en la forma de cantar, como un medio de expresar sus sentimientos y alabanzas a Dios. En ellos existen tres factores importantes, uno es el reconocimiento de la soberanía de Dios sobre nuestras vidas, el segundo es glorificar al Señor por lo que él hace, y tercero, clamar o pedir protección y ayuda en momentos difíciles.
Tratar de buscar una forma de adoración conforme a las enseñanzas bíblicas y al corazón de Dios, es una tarea difícil en un mundo tan desequilibrado y manipulado como en el cual vivimos. No obstante, deseo presentar ambas realidades; espontaneidad o manipulación. Para ello relataré, de forma dramatizada, lo que era un culto en la época apostólica, y lo que es un culto en nuestros tiempos, partiendo de los parámetros existentes en la mayoría de las iglesias, lo cual, por desgracia, sigue un mismo patrón de culto, una clonación del estilo implementado por Marcos Witt[1].
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EL CULTO ESPONTÁNEO DE LOS HECHOS
Eran aproximadamente las siete de la noche del final del sábado. En un lugar cualquiera de las afueras de la ciudad de Éfeso, un grupo de discípulos se disponían a celebrar su culto regular. Estaban esperando la visita del apóstol Pablo, que en esos momentos se encontraba en la sinagoga, lugar a donde iba a discutir, como tenía por costumbre, las Sagradas Escrituras con los judíos ortodoxos en el sábado. Todos se iban acomodando en una vieja casona. Estaban sentados en el suelo y en los dinteles de las ventanas. Uno de los presentes comenzó a entonar el Salmo 32.
Xi y Putin aumentan las apuestas globales mientras Biden promociona la reelección
Teniente General (Ret.) Jerry Boykin y Lela Gilbert
COMENTARIOS DEL EDITOR:
Dictadores malévolos del Norte que buscan saquear Israel. Enormes ejércitos invasores del Oriente. La Biblia profetiza una orquestación de fuerzas geopolíticas en los Tiempos del Fin, que culminará en el surgimiento del Anticristo, el horror de la Tribulación, una amenaza existencial para el pueblo judío y el glorioso regreso de Jesucristo.
Jerry Boykin tiene una visión única de las fuerzas militares y políticas que trabajan en el mundo de hoy — y cómo demuestran la validez de la Palabra profética de Dios. Seguir leyendo →