Daniel Gonzales
El temperamento se traduce en nuestro comportamiento y, de acuerdo a como nos comportamos, esto nos facilita o dificulta la vida.
El ejemplo de David: “Y David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él” (1 Samuel 18.14).
David se conducía prudentemente, uno en la vida se conduce, es decir, es responsable de cómo transita por esta tierra y cómo desarrolla las cosas. Muchos se justifican diciendo que fueron arrastrados, cuando en realidad se dejaron conducir de forma negativa.
Vos te encontrás en el lugar que estás, no por haber sido transportado allí, sino por haberte conducido de una determinada manera en la vida. Cuando te conducís prudentemente, serás alguien respetado aun por tus enemigos, y la prudencia será como un escudo que te protege. El ejemplo de Rubén: “Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor (…)Impetuoso como las aguas, no serás el principal” (Génesis 49.3-4). Vemos en el ejemplo de Rubén que le fue quitado su lugar, no por una injusticia, sino por su temperamento. Seguir leyendo →