Ángel Bea
“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: mas el justo vivirá por la fe” (Ro.1.17; Hb.10.38)
Parece que siempre ha habido una tendencia en muchos, dentro del pueblo cristiano a no reconocer la realidad de la vida cristiana vivida en el día a día, dentro del marco de la fe a la cual los creyentes hemos sido llamados. Muy a menudo olvidamos que es Dios es que por su gracia obra en nosotros, produciendo “así el querer como el hacer por su buena voluntad” (Fil.2.13).
De una o de otra manera, se ha magnificado la fe cristiana haciendo de ella algo totalmente ajeno a lo que enseñan las Escrituras. Eso ha hecho que a lo largo de la historia, muchos trataran de vivir la fe de acuerdo a su entendimiento, pero no necesariamente conforme a lo que la Biblia nos enseña. Unos optaron por escaparse del mundo y se fueron a vivir una vida ascética: los ermitaños, frailes y monjas en monasterios y conventos, etc. Ellos no se percataron de que “el mundo” del cual pretendían escapar, lo llevaban con ellos, en sus propios corazones. Otros sin embargo, han tratado de vivir en una contínua búsqueda del poder de Dios para poder realizar “obras extraordinarias”; pero a la postre, se dieron cuenta de que los resultados nunca estuvieron a la altura de tanta búsqueda del poder de Dios. Otros, optaron por vivir en comunidad, pensando que esa era la mejor forma de vivir y expresar la vida de fe cristiana. “Nada nuevo bajo el sol”, que diría el Predicador. (Ecl.1.9) Seguir leyendo →