LOS PERROS ESTARAN AFUERA -VI-

LOS PERROS EN LOS TIEMPOS DE JESUS

Vicente Quiñones Aponte

“Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; Entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Más tú, Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme. Libra de la espada mi alma, Del poder del perro mi vida.” (Salmo 22:16-20).

Para los tiempos de Jesucristo y sus apóstoles ya los escribas y religiosos habían elaborado sus propias interpretaciones de la Palabra de Dios, todas acomodadas a su conveniencia y parecer, las cuales utilizaban para manipular y controlar al pueblo (el Talmud, Misná, Tosefta y Midrás). En dichos tiempos los religiosos están representados por varias sectas que incluyen a los fariseos, saduceos, herodianos y otras sectas menores.

Durante su ministerio en la tierra, Jesucristo retó y derribó todos los argumentos levantados por los religiosos. Estos acechaban a Jesús y sus discípulos para acusarlos por la más mínima aparente falla. El evangelio según San Juan nos relata varias ocasiones en las que los fariseos y otros grupos (religiosos de dicha época) persiguieron a Jesús. Uno de estos relatos se encuentra en Juan 5:15-16: “El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado. Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo”.

Los judíos religiosos juzgaban y condenaban a Jesús por hacer una obra de misericordia y amor el día de reposo. Para ellos era más importante su ritual muerto que la manifestación de la misericordia de Dios sobre un hombre necesitado. Desde el Antiguo Testamento el Señor nos llama al amor y la misericordia. En Oseas 6:6 nos dice la Palabra: “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos”. Dando a entender que el interés de Dios es que lo conozcamos a El como lo que El es: amoroso, misericordioso y clemente. Dios desea que lo imitemos a El en sus virtudes y que dejemos todo el juicio en sus manos, pues sólo El puede juzgar con justicia. Jesús cita el verso de Oseas antes mencionado (Oseas 6:6) para confrontar a los religiosos: “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo” (Mateo 12:7-8).

La ley de Moisés fue dada para el pueblo de Israel y ni aun Moisés y los grandes profetas y hombres de Dios lograron guardar la ley completamente sin fallar. Solo Jesucristo logró cumplir la ley en su totalidad por lo cual a El le fue dada la justificación. Los religiosos eran muy persistentes en su afán de eliminar a Jesús. El Salmo 59:6 dice: “Volverán a la tarde, ladrarán como perros, Y rodearán la ciudad.” O sea, que no sólo durante el día estos religiosos acechaban a Jesús sino que regresaban por la tarde para tratar de obtener alguna prueba contra El. Los religiosos aman más a sus creencias, aunque las mismas sea erróneas, que al mismo Dios. Es por dicha razón que los religiosos del tiempo cuando Jesucristo caminó por esta tierra no pudieron reconocer ni ver a Dios en Jesús. Sus tradiciones y dogmas los cegaron. Muchos de los religiosos de este tiempo también están ciegos siguiendo tradiciones y preceptos y no al Dios vivo.

En los relatos de las Escrituras se puede percibir como dichos religiosos, a través de muchos años, quitaron la autoridad a las enseñanzas de las Escrituras. El mensaje de la Palabra de Dios fue adulterado, con sus interpretaciones de la escritura en las que acomodaban la interpretación a su conveniencia, y como consecuencia sus enseñanzas carecían de autoridad. En capítulo 1 de Marcos se presenta un ejemplo de lo que estamos hablando: “Y entraron en Capernaúm; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba. Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Marcos 1:21-22).

En contraste, las enseñanzas de Jesucristo eran respaldadas por la autoridad de Dios. Los religiosos (fariseos, saduceos, herodianos y otros) tenían el corazón muy endurecido y habían convertido algunas de sus tradiciones y aún algunos mandamientos y objetos en sus medios de justificación. El guardar el Sabbath o día de reposo era uno de sus favoritos. En muchas ocasiones trataron de entrampar a Jesús en el día de reposo por la importancia que tenía dicho día para el pueblo, pues los religiosos así lo habían hecho ver. Uno de estos relatos se encuentra en el capítulo 3 de Marcos: “Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban  para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la Mas los Perros Estarán Fuera 28 mano le fue restaurada sana. Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle” (Marcos 3:1-6).

Jesús puso a prueba el corazón de aquellos religiosos y encontró que estaban endurecidos. La Biblia nos enseña que el pecado endurece el corazón (Efesios 4:17-19). Ellos pensaban que estaban bien ante Dios pero tenían el corazón endurecido a causa del pecado. Su observancia del día de reposo era tan estricta que no permitían hacer el bien, durante dicho día. Jesús les enseña que el día de reposo no debe ser un impedimento para hacer el bien. Pero como sus corazones estaban endurecidos ellos no entendieron la enseñanza e hicieron alianza para matar a Jesús. Los religiosos del tiempo del ministerio terrenal de Jesucristo llegaron a blasfemar cuando cegados por su religiosidad insinuaron que Jesús tenía demonio. Este relato se encuentra en los evangelios según Mateo (Capítulo 12:22-32), Marcos (Capítulo 3:20-30) y  Lucas (Capítulo 11:14-23). La versión de Marcos dice: Y se agolpó de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan. Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí. Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa. De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo” (Marcos 3:20-30).

Esto es un claro ejemplo de cómo la religiosidad y el ritualismo muerto ciega nuestros sentidos y en dicha condición no seremos capaces de reconocer la verdad de Dios y al Dios vivo. No podemos permitir que la historia se repita y hagamos como aquellos religiosos que no reconocieron a su Señor y Salvador y fueron condenados por su blasfemia. Los religiosos convertían sus costumbres en mandamiento y en algunos casos dichas costumbres o tradiciones se interponían a los mandamientos de Dios. En el capítulo 7 deMarcos se relata el confrontamiento de Jesús con los religiosos por dicha razón: “Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía  también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas” (Marcos 7:1-13). Esto es exactamente lo que han hecho algunos grupos que se llaman “cristianos” pero no siguen a Cristo sino que se aferran a sus tradiciones dándole más peso e importancia que a la Palabra de Dios. Los religiosos del tiempo de Jesús, que pretendían ser los más santos y consagrados a Dios, terminaron siendo los peores enemigos de Cristo. En lugar de ser usados por Dios terminaron siendo usados por Satanás y sus demonios, para llevar a Jesús a la cruz. Debemos cuidar nuestra vida e espiritual y no conformarnos a tradiciones y doctrinas de hombre como hicieron los religiosos del tiempo de Jesucristo “Hombre”, para que no terminemos como ellos que fueron cegados por su ritual muerto y se convirtieron en enemigos de Dios.

Los religiosos se atreven a tentar a Dios demandando señal. O sea, que Dios tiene que por obligación, según ellos piensan, presentar una credencial ante ellos. ¿Cómo? Sí, ellos piensan que tienen el control y hasta Dios tiene que presentar credenciales ante ellos. Esto es lo que pretendían los fariseos cuando demandaron señal a Jesús (“Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación” Marcos 8:11-12).

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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