“DIOS NO PUEDE SER BURLADO…”

ANGEL  BEA

El apóstol Pablo dice a los cristianos: “no participéis de las obras estériles de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5.11). De donde se desprende un principio que hemos de tener en cuenta. No que vayamos por ahí vociferando y denunciando cada mal que vemos. No sabemos exactamente a qué tipo de denuncia se refería el apóstol Pablo; pero dado el contexto, estaría pensando en el medio en el cual los creyentes se desenvolvían en su sociedad.

A veces a lo largo de la vida y ante proposiciones de vecinos, amigos, compañeros de trabajo o de estudio, a participar de acciones más que dudosas, hemos tenido que decir amablemente, pero de forma firme: ¡NO!. Eso también ha dado oportunidad para aclarar de qué lado estaba cada uno. Así los que hacen el mal, son puestos en evidencia. A veces, incluso al sentirse así denunciados de forma indirecta, se han vuelto contra el creyente, adoptando una mala actitud para con él (1P. 4.4)

Luego, el ser luz y sal en este mundo, que diría Jesús, (Mat.5.13-16) no significa que debamos permanecer impasibles ante la injusticia y la maldad cuando esta se produce a nuestro alrededor. Es cierto que el buen comportamiento dice mucho del creyente (como también el malo) a efectos de iluminar a los demás y detener la corrupción que nos rodea. Pero también forma parte de nuestro comportamiento el hablar y denunciar cuando somos testigos de las injusticias que se produce a nuestro alrededor. Entonces no tenemos por qué callar.

Hace muchos años, un empresario estaba actuando con maldad contra un empleado que era cristiano, poniendo en duda su honradez y honestidad. Quería echarlo y no escogió mejor medio que ese. Por supuesto, el creyente lo podía haber denunciado si hubiera querido; pero no lo hizo. Entonces, pedí hablar con el empresario y le conté la historia de David y cómo, por arrebatarle la mujer a un general suyo y hacer que éste muriera para así manejar mejor la situación, el Señor le envió al profeta Natán con esta palabra: “Por cuanto hiciste esto… yo levantaré el mal sobre ti de tu propia casa…” A continuación le insté a que reconociera su mal y rectificara, porque el Señor no dejaría aquello sin tratarlo y, posiblemente, aquella palabra de Natán para David y su casa, podría tener cierta aplicación en su vida y en el seno de su familia. Sí, un poco arriesgado, pero ese era el sentir que yo tenía y por eso le conté esa historia.

Aunque dejó sus acusaciones (más por miedo a que lo denunciaran que por darse cuenta de su gran injusticia) no quiso atender y ser consecuente para rectificar. Pasaron los años y hace ya bastante tiempo, me lo encontré en un centro comercial y nos saludamos. Entonces, nos contó –a mi esposa y a mí- que su hija le había denunciado por una cuestión económica. Eso había causado una división profunda en las relaciones familiares. Ellos, que como familia estaban tan unidos… Por mi parte, sentí cierta tristeza porque, por la forma de contarlo él no había aprendido la lección por haber desestimado desde el principio, lo que le había dicho hacía tantos años. Él estaba más preocupado por ganar el pleito a su hija que por aprender alguna lección provechosa para sí mismo. La familia fue tan profundamente afectada, de tal manera que es dudoso de que esas relaciones se arreglen incluso en el lecho de muerte. La realidad es que cuando el corazón está endurecido, aun la palabra más clara, “no la entiende” (Mat. 13.19)

Por tanto, como cristianos tenemos el doble deber, no sólo de no participar de las malas obras, sino de denunciarlas. Quizás al ser advertidos, algunos se vuelvan de su maldad y encuentren la verdadera vida. De otra forma conocerán de primera mano, lo que dice la Escritura:

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6.7). Esa ley la hemos visto cumplirse muchas veces a lo largo de nuestra vida; y resulta bastante triste. Mientras, nosotros mismos somos seriamente advertidos.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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