LOS MINISTERIOS DE LA IGLESIA -15-

Tomado del libro de Mario E. Fumero

Mario E. Fumero

La Biblia usa muchas ilustraciones y terminologías fisiológicas con el fin de ilustrar en forma objetiva, algunas verdades espirituales que serían incomprensibles de una forma mística o simbólica. Entre las muchas afirmaciones que ofrece está la que radica en el término “MIEMBROS”, para indicar el conjunto de partes que forma un cuerpo. También figura un término que envuelve un profundo concepto espiritual dentro de las relaciones en la iglesia, es la palabra “COYUNTURA”.

EL PRINCIPIO DEL ACOYUNTAMIENTO

Se llama coyuntura la unión íntima entre dos estructuras del cuerpo que permite la movilidad, siendo ambas diferentes miembros. Es el punto de unión entre dos huesos del cuerpo que se entrelazan, para funcionar cada uno en el lugar correspondiente.

El sentido ofrecido en la Biblia nos lleva a la enseñanza de la unidad íntima entre maestros y discípulos. En 1ª Corintios 12: 19-27 se nos presenta el cuerpo como un con-junto de miembros que se unen para funcionar según la cabeza, que es Cristo. Esta unidad de “MIEMBROS EN PARTICULAR”, forman una singularidad perfecta, que es “UN SOLO CUERPO”, lo que definimos como iglesia o comunidad. Esto ocurre debido a un orden establecido que hace a un miembro estar por debajo o arriba de otros, razón por la cual recibe y transmite la vitalidad del cuerpo. El punto en que se une para alcanzar la vida y la función correcta se llama COYUNTURA, por lo tanto, estas COYUNTURAS son las normas que unen a los miembros en su ubicación dentro del cuerpo (Ef. 4:16).

El término COYUNTURA, usado por Pablo, es equivalente a “sujeción o dependencia”. Es el medio para crecer y funcionar, siendo parte de la iglesia. Entendemos que “acoyuntarse” envuelve el concepto de “concertar, unir, ayudar”. Podemos resumir que las coyunturas sirven para:

  1. a) Ayuda mutua: Relación de trabajo y formación en el diario vivir.
  2. b) Para crecimiento: Nadie puede crecer y tener vida si está desligado del cuerpo. Separar una pierna del muslo significa la muerte de ésta.
  3. c) Edificación: Porque para toda edificación espiritual se necesita de los hermanos y de los maestros. En la relación se forja la comunión, expresión máxima de la unidad de cuerpo.

Todo esto tiene que ir envuelto de los ligamentos, que es el amor, base de la unión. El acoyuntamiento viene voluntariamente, como fruto del nuevo nacimiento, y el de-seo de vivir una vida en humildad y sujeción a la Palabra. Colosenses 2:19 expone que la nutrición y unión del cuerpo se ejecutan por medio de las COYUNTURAS Y LIGAMENTOS: “Y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios” 

Aquí se añade al principio de acoyuntarse, el término “LIGARSE”. Este sentido proviene del hecho de que no es suficiente estar sujetos, ya que si no se fortalece esta unión por medio de los ligamentos, puede “descoyuntarse”, que equivale a desligarse. Los ligamentos equivaldrían al amor y dependencia a un maestro o persona con la cual funcionaría vinculado más allá de lo humano, superficial o circunstancial.

Un verdadero discípulo tiene que estar acoyuntado (imperativo), y “bien unido” al cuerpo por medio de su maestro. Así se va formando un cuerpo eficiente, funcional y de servicio a Dios. Unos a otros se ayudan, oran, trabajan, etc., en el amor del Señor.

EL PROCESO DE DESCOYUNTAR

En la vida siempre han existido paralelismos, uno se sujeta a algo, o se rebela a aquello a lo cual se sujetó. Sólo existen dos alternativas en relación a la Palabra: Somos y nos sometemos a sus demandas, aceptando la sujeción, o nos rebelamos y rechazamos esa sujeción. Cuando un discípulo que fue ligado a un maestro e iglesia empieza a desunirse, ha entrado en un proceso de descoyuntamiento.

Las causas que pueden justificar una ruptura al vínculo de la unidad en cuanto a la sujeción, son varias. Casi siempre es por REBELDÍA contra la Palabra de Dios, ya sea porque anda mal, tiene mucho orgullo, o se encuentra en una crisis espiritual. También puede ser por errores de conducta de su maestro, el cual puede haber descuidado su relación o abusado de la autoridad. Se puede dar el caso de que el maestro no de ejemplo de lo que enseña, y al madurar el discípulo, buscará como causa de la contradicción de su maestro “independencia en su visión”.

Es necesario saber, tanto a nivel de iglesia (por medio de los ancianos) como a nivel de célula (por medio del maestro de discipulado), cuándo se debe catalogar a un discípulo como “DESCOYUNTADO“. Es absurdo mantener un “status” que en realidad no existe. En tal caso, el maestro, que hace una previa consulta a los ancianos, debe confrontar la realidad de que su discípulo está DESCOYUNTADO del cuerpo. Las causas que pueden originar está situación son las siguientes:

1) Cuando el discípulo no se sujeta a aquel que tiene como miembro superior para enseñarle y pastorearle, no aceptando sus enseñanzas “EN LA PALABRA”. Es importante basar la relación de autoridad en LA PALA-BRA, lo contrario nos puede llevar al abuso de autoridad.

2) Cuando un discípulo no se identifica con su maestro en todo lo que envuelve la unidad del cuerpo, y sólo se conforma con tomar clases, sin aceptar la injerencia del maestro en otras áreas de su vida personal que se relacionan con la vida espiritual o moral.

3) Cuando un discípulo no simpatiza con su maestro, o no se siente identificado con su forma de ser o enseñar, contradiciéndole, sin tener fundamento bíblico, y por lo tanto, resiste la autoridad.

4) Cuando un discípulo no cumple con su maestro los deberes de un discipulado y entra en rechazo a las autoridades establecidas en la iglesia a través de los ancianos.

En caso de que la persona no esté dispuesta a aceptar las implicaciones del reino y llegue a rechazar las enseñanzas dadas, se inicia el proceso de DESLIGARLA DEL ORDEN BÍBLICO EN LA IGLESIA. Para ello debemos tener fundamentos en la Palabra, y evaluar que tal persona no se sujeta a la vida y doctrina de la fe cristiana, y determinar la razón que lo hace estar en rebelión a las normas del cuerpo. Esto conlleva una actitud de “división” y en tal caso, las Escrituras dicen:

“Al hombre que cause división, después de una y otra amonestación, deséchaloTito 3:10

El descoyuntar a un miembro del cuerpo, es pro-ducto, no del deseo de la iglesia, sino de la actitud del individuo insujeto. En tal caso, él no es desechado, sino marginado, por haber roto el vínculo de dependencia sin que en ello haya actuado la comunidad o el maestro. Lo que hacen el maestro, y la iglesia en dicha situación, es transferir a la persona a una condición de miembro inactivo “descoyuntado“, o a una confrontación pública, para que reconozca su situación espiritual; que es la de “andar por libre”. Descoyuntar es un acto de desvincular del orden del cuerpo a aquel que por su propia actitud no desea ser discípulo. Esta acción se puede medir en dos clases, dependiendo de varios factores:

DESCOYUNTAMIENTO PARCIAL: Cuando falla en la relación con su maestro solamente, pero cumple sus deberes con la iglesia. En tal caso, el problema tiene que ser afrontado por los ancianos dentro de la célula y con el maestro, bus-cando una solución entre la relación MAESTRO-DISCÍ-PULO. En última instancia se tendrían que hacer cambios en esta área.

DESCOYUNTAMIENTO TOTAL: Cuando el discípulo no sólo rechaza la autoridad de su maestro, y adopta una actitud de suficiencia e independencia en su relación de célula, sino que traslada esta actitud a sus relaciones con la iglesia, faltando a los cultos, no sujetándose a los ancianos, no diez-mando, y desobedeciendo las normas de conducta pública con actitudes de murmuración.

Cuando un miembro es descoyuntado, ¿cuál es su situación en la iglesia? Este queda a nivel de marginación. Queremos aclarar que no siempre tiene que ser desechado, porque sólo se desecha cuando por su rebeldía causa división (Tito 3:10). Un miembro que está descoyuntado puede asistir a los cultos, en calidad de “MIEMBRO INACTIVO“, sin tener privilegios y responsabilidad directa sobre otras vidas. Tampoco estará bajo la cobertura total de los ancianos y maestros, ya que no son responsables directos ante Dios de aquellas vidas que voluntariamente no acepten la autoridad y vivan en insujeción. Sé que este término de “miembro inactivo” no es bíblico ni lógico, pues “o somos, o no somos”, pero para no ser muy drásticos, creamos un término elástico para no condenar a los miles de creyentes que tan solo calientan las bancas de las congregaciones, pues viven sueltos, haciendo lo que les da la gana.

¿Qué ocurriría si un miembro insujeto quiere sujetarse de nuevo, después de un proceso de descoyuntamiento? Simplemente se le injerta al cuerpo para que funcione en la Palabra. El descoyuntar tiene otras implicaciones, pues sabemos que la formación en el discipulado establece una relación de PADRE-HIJOS.

Es bueno entender, que aunque un hijo rompa sus relaciones prácticas con sus padres, y se vaya del hogar, éste no deja de ser hijo, a menos que muera. Si el discípulo o miembro vuelve arrepentido, como el caso del hijo pródigo, debe ser recibido y tratado otra vez como es debido por su padre espiritual, aunque podrán existir algunas reservas. Esto es igual que al descoyuntar a un miembro del cuerpo, su vinculación con su maestro queda rota, pero la paternidad (si es que el maestro lo engendró en la Palabra) no se rompe. Una vez que “se ponga claro”, se debe evaluar y tratar de que se le reubique con su maestro original, reconociendo que el conflicto que creó la ruptura será sanado con el tiempo, al igual que una lesión física de un tobillo, salvo cuando las relaciones entre ambos hayan sido muy afectadas por problemas surgidos en el período de descoyuntamiento.

Debemos considerar las responsabilidades de un maestro en su “paternidad espiritual”, ya que puede darse el caso de que el que ande mal sea el maestro y por ello cause daño a los discípulos. En esta situación, el que le da cobertura al maestro, deberá detectarlo y actuar de inmediato. La Palabra tiene dos filos, corta para todos los lados. Se debe hacer conciencia de que un MIEMBRO es aquel que SE SUJETE AL CUERPO y permanece unido sin excusa. Cada miembro debe estar ubicado y sujeto a los ministerios, y todos dependiendo de la cabeza, que es Jesús.

No debemos permitir que esta unidad mengüe por errores, caprichos o descuidos ministeriales. Defender la unidad y el acoyuntamiento significa mantener viva una iglesia con fuerza evangelizadora, que da NUTRICIÓN Y CRECIMIENTO.

Debemos tener cuidado no usar estos principios de acoyuntar para desarrollar una hegemonía espiritual, e imponer dogmas y tradiciones de hombres, llevando a las personas a un legalismo que no edifica. Cada maestro, pastor o líder de la iglesia debe aceptar que solo podrá ayudar y trabajar en las áreas en que sus discípulos le deje entrar, y por lo tanto, nos limitaremos dar aquello que la persona está dispuesta a recibir, ya que la obra nuestra no es “con fuerza ni con ejércitos, sino con el poder del Espíritu Santo” (Zac 4:6).

CONCLUSIÓN

            Hemos reflexionado sobre el principio biológico del acoyuntamiento. Está claro que debemos vivir ligados de forma profunda al cuerpo de Cristo que es la iglesia, y además hemos analizado las bases de esta relación bajo el principio de las coyunturas. Sin embargo deseo profundizar más en otros aspectos sobre el “ser discípulos”, y por ello vamos a ahondar este tema en el siguiente capítulo.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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