LOS MINISTERIOS DE LA IGLESIA -22-

Mario E. Fumero

HACIA UNA REEDIFICACIÓN

Tomado del libro de Mario E. Fumero

A veces nos enfrentamos a descubrir verdades hermosas y, al ocurrir esto, entendemos que hemos estado viviendo dentro de un dogmatismo sectario que ata nuestra vida cristiana a simples formas de liturgias y dogmas, y no a realidades. Algunos, al descubrir estas verdades, querrán adoptar una actitud de lucha contra esos males existentes en nuestras iglesias, llegando a contender y destruir lo establecido, produciéndose entonces divisiones, que a nada nos conduce.

Hay que ser cautelosos en los cambios que se operen, y dejar al ESPÍRITU hacer la obra, pues si es hecha por los hombres, terminará en división y contienda. Todo lo humano termina mal, todo lo divino termina bien.

Nuestras iglesias tradicionales o renovadas, son par-te del cuerpo de Cristo, aunque algunas estén cerradas y otras abiertas a un despertamiento espiritual. Tenemos que tener claro estas realidades a la hora de proyectar cambios, como por ejemplo el del discipulado, porque el vino nuevo, que representa las nuevas vidas, necesita de odres nuevos, (programas más bíblicos y funcionales)  para que le den vida a  la iglesia, y preparar así este vino nuevo para que cuando sea un poco viejo (crecido en Cristo y en el Espíritu) puedan guiar a la congregación hacia el verdadero  crecimiento y multiplicación, dentro de sus situaciones dogmáticas.

Existe un serio problema cuando las iglesias se fosilizan, y se vuelven inmovilistas, cayendo en la rutina de la liturgia, que lentamente matan la vida del Espíritu y la con-vierten en iglesias descontextualizadas de la realidad histórica que les toca vivir. También está el peligro de abrirse demasiado, llegando a estar buscando duplicados de las últimas ondas, que se han puesto de moda en los círculos evangélicos, copiando algo que no nace de un mover original, y creándose así una “clonación espiritual”. Es por eso que hemos hecho copias, de muy mala calidad, de muchas manifestaciones espirituales, con las cuales hemos reproducido duplicados desastrosos.

Actualmente vemos como el modelo de adoración impuesto por el estilo de Marcos Witt se ha generalizado, anulando incluso las expresiones folklóricas de muchas iglesias en Latino América, para introducir un estilo muy peculiar de culto que a veces dista mucho de ser una realidad bíblica[1]. No podemos negar que la falta de conciencia teológica nos lleva a extremos muy peligrosos. Unas congregaciones viven del pasado, otras no saben interpretar el presenta, y muchas no tienen claro el futuro. Podemos afirmar como el Dr. Núñez: “no existe una fuerza mancomunada de líderes evangélicos para responder bíblicamente a las preguntas de la juventud evangélica[2]

Debemos tomar el ejemplo bíblico de cómo actuar frente a las situaciones que acomodan la iglesia a posiciones dogmáticas y conservadoras. La crisis de fe actual es un mal común de épocas en que el pueblo sufre separación de las verdades divinas. En el Antiguo Testamento hay ejemplos fehacientes de la lucha de siervos fieles frente a la crisis de fe del pueblo. Ellos nos dieron pautas sabias. ¡Imitémoslas! Veremos aquí como Dios se glorificó en ellos, y como también se puede glorificar en nosotros si imitamos su ejemplo.

AMOR Y ORACIÓN POR SU PUEBLO.

Para entender lo expresado, estudiaremos en el libro de Nehemías esta verdad. Veremos en un fiel copero, “Nehemías”, lo que deberá ser una actitud sabia frente a la crisis de fe del pueblo de Dios en la restauración de la iglesia. Hay mucha similitud entra la etapa que vivió Nehemías y la que vivimos actualmente. En Nehemías 1:2-3 leemos: “…Y les pregunte por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego”

Frente a esta terrible realidad, el primer paso dado por Dios en la reedificación de su templo y los muros de Jerusalén fue la reunión del remanente fiel. Esto se inicia cuando Nehemías indaga en la vida de su pueblo, y descubre que sufre afrentas, están mal, y no tienen dónde adorar a Dios, pues el templo fue destruido. Nehemías reaccionaba mostrando su AMOR por el pueblo, que aunque andaba mal, y le fallaba a Dios, era su pueblo, y el pueblo de Dios. ¿Y qué hizo Nehemías frente a tan terrible realidad? “Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos” (1: 4)

Noten que llora amargamente, porque a partir de ese momento recibe “carga” por su pueblo en desgracia. Esto muestra su grande amor y sensibilidad por la condición de toda su nación. ¿Y cómo actuamos nosotros, cuando una iglesia fracasa o se divide? Más bien nos gozamos y decimos: Es bueno, se lo merecían.

Nehemías lloraba por la condición de todo su pueblo. También que hizo duelo por algunos días y ayunó, y oró a Dios. ¿Cuál es nuestra actitud hacia la división dentro del pueblo de Dios hoy día frente a la decadencia moral que vivimos?

En el 1:6 Nehemías inicia su trabajo de restauración, acudiendo a Dios en oración. Él sabía que todo su esfuerzo de nada serviría si no hay oración. El esfuerzo humano de unir y edificar el templo de Dios, (la iglesia dividida) no sirve por más tratados, campañas, reuniones o congresos que hagamos si no hay oración y humillación de su pueblo. Nada podremos sin su socorro. Pero, ¿Qué clase de oración? Una oración de humillación, porque en la oración hay poder para cambiar todas las cosas, siempre y cuando nazca de un espíritu sincero y de sometimiento a Dios.

Nehemías exclama, tomando como suya la situación de su pueblo: “Escucha la oración de tu siervo“. Es una oración de intercesión por los demás: “Confieso los pecados de tu pueblo”. Interceder es hacer mía la necesidad y la miseria de otros, para traerlos en mi persona delante de Dios. No es una oración de compromiso, ni de rutina, sino de carga y dolor. Él toma sobre sí mismo la carga del pecado de su pueblo e inicia el ministerio de intercesión

¿QUÉ ES ORACIÓN INTERCESORA?

Se usaba mucho en el Antiguo Pacto. Job oraba e intercedía por sus hijos. (Job 1:5)  Nehemías lo hace por su pueblo. La oración intercesora forma parte importante en el nuevo pacto; “ruego que me ayudes orando por mí” (Romanos 15:30). Mientras Pedro estaba preso, la iglesia oraba por él (Hechos 12:5).

Interceder es parte del ministerio del sacerdote… El intercedía por el pueblo. Ahora en el nuevo pacto, Cristo nos ha hecho a todos sacerdotes de su gracia para que ministremos vida, espíritu y oración por nuestros semejantes (1ª Pedro 2:9). Interceder es tomar la carga de uno o varios sobre mí, como mía. Sentir el peso de lo que no es mío sobre mis hombros, ser responsable por el mal de otro. “En extremo nos hemos corrompido contra tí, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo. Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos;” (1:7-8)

Esa oración para renovación debe ser, no sólo intercesora, sino de reconocimiento real de nuestra actitud, para enmendar el mal desde mí mismo. Por eso Nehemías se incluye al decir: En extremo nos hemos corrompido”.  Hace suyo el pecado de otros. Él sabía la consecuencia del pecado que nace del “ORGULLO”.

También Nehemías sabía que Dios es fiel cuando somos sinceros y, aunque estemos esparcidos, divididos y sectarizados, la oración de unidad produce la acción de Dios, y el Espíritu comienza a juntarnos en Aquel que es cabeza de todos. Muchas veces creamos estructuras ministeriales para unirnos cuando en realidad sólo estamos juntos, pero en desacuerdo. Esto no es unidad, sino apariencia. La unidad se incuba en la oración, en el amor y en la amplitud mental de saber que TODOS SOMOS PUEBLO DE DIOS.

“Ellos pues son tus siervos y tu pueblo, los que redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa”.   (1:10)

Pese al error del pueblo judío, pese a sus fracasos, pese a que muchas veces se olvidaron de Dios, Nehemías reconoce y proclama que “son tus siervos”… redimidos de Egipto”. Así podemos decir que, pese a las estructuras humanas que han ahogado al Espíritu de Dios en la Iglesia, pese a los errores causados por el sectarismo y la división cristiana del pueblo evangélico, pese a que las iglesias están faltas de una renovación del Espíritu Santo y del Señorío de Cristo, no por eso debemos decir: “Están fuera del pueblo del Señor”. Todas las iglesias, con sus problemas y estructuras humanas, son parte del Cuerpo de Cristo, redimidos por Jesús en la Cruz del Calvario, pero con poca luz en cuanto al sentido del Señorío y la unidad del Espíritu.

Todos los que han nacido de nuevo y creen y viven en la Palabra, aunque no vivan en mi dimensión espiritual, son parte de mi pueblo, de su iglesia, son mis hermanos.

“…Concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero del rey.”   (1:11)

Después de reconocer sus errores, así como las realidades del pueblo, Nehemías pide a Dios dos cosas necesarias para ser de bendición: BUEN ÉXITO Y GRACIA, para iniciar la misión de reedificar lo destruido, y unir lo esparcido. Debemos situarnos cada uno de nosotros en la actitud de Nehemías, y de seguro que muchas cosas cambiarían a la hora de formar discípulos y edificar una iglesia.

HACIA EL PLAN DIVINO.

Nehemías era copero del rey Artajerjes, el cual llevó cautivo parte del pueblo judío, y el resto lo dejó esparcido y sin templo en Jerusalén, pues éste quedó destruido. Este rey era pagano e ignorante en cuanto al ÚNICO DIOS. Así que Nehemías era servidor, en calidad de esclavo, de este monarca, no porque él lo deseaba, sino porque fue puesto en esta posición dentro del palacio del rey por intervención divina.

Un día Nehemías compareció ante el rey Artajerjes con un rostro triste (2:1-2), hasta tal punto que el rey se dio cuenta y lo creyó enfermo. Este hecho es singular porque “estar triste” delante del rey estaba prohibido. Nadie con tristeza debía presentarse delante del soberano, y menos un sirviente. Por eso dice que “temió en gran manera, por-que la ira del rey podría venir sobre él por tal actitud, ya que podía ser considerada como disgusto o afrenta al soberano.

Sin embargo, el dolor y quebrantamiento de Nehemías por su pueblo abrió la puerta para que Dios comenzara a obrar a favor de éste.  Al indagar el rey la causa de su tristeza, el profeta pudo comunicarle su sentir, dolor y pesar: “¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mi padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego?   (2:3)

El rey estaba siendo preparado por el Todopoderoso para recibir con buen ánimo esta confesión. Lentamente Dios movió las fichas de su ajedrez, para llevar a cabo la jugada final por medio de la petición hecha por Nehemías en oración.

Ahora Dios comienza a obrar la oración y humillación del profeta y reciben respuesta. El rey pregunta: ¿Qué cosa pides? Nehemías no había actuado bruscamente, no pidió audiencia, no luchó con propia fuerza, sólo pidió a Dios y esperó respuesta. Ahí estaba, un pagano, abriéndose ante la humillación de un hombre. El Señor, moviendo su mano por medios absurdos, da los primeros pasos para obrar en la restauración del templo. Nehemías no responde rápido, sino espera respuesta, por eso dice: “Oré al Dios de los cielos”.  Esperaba dirección y no acción propia. Nosotros no debemos dar un paso en nada si primero no aprendemos a ir a Dios pidiéndole permiso, dirección e instrucción en lo que debemos de hacer, para evitar el fracaso, pues somos sus siervos. Después el profeta hablo con seguridad de lo que deseaba y declaro: “Si le place al rey, y a tu siervo ha hallado gracia delante de tí, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres y la reedificaré”   2:5

¿Qué pidió Nehemías? Nada le importó tanto como su pueblo, su ciudad, su templo. El hombre de Dios no piensa en sí mismo. No busca su bienestar y prosperidad, sino que se dé a los demás. Salomón pidió sabiduría para gobernar su pueblo. Nehemías pidió edificar su templo y restaurar el culto. Quizá el profeta pasó tiempo orando y esperando la oportunidad para iniciar la obra de reedificación, pero, ¿por dónde empezar? Eso era problema de Dios. Ahora tuvo oportunidad de pedir lo que necesitaba y pidió con fe, sabiendo que para El nada es imposible.

Todo vino de repente (2:6-10). El rey dio carta para que le diesen la ayuda necesaria, y las autoridades tuvieron que darle a Nehemías todo lo que éste necesitaba para su misión. Los guardabosques le dieron árboles y lo necesario para la reedificación del templo, y aún hasta hombres a caballo que le llevaran. Cuando andamos en la voluntad de Dios, y no nos adelantamos a Él, vemos sus maravillas delante, y nosotros iremos detrás, sin problemas. La obra es del Señor. Él puede usar incluso a inconversos para ayudar-nos en lo que Él nos ha encomendado. Esto ha sido una realidad en mi trabajo con los drogadictos en Honduras y España.  Él usó a pecadores e inconversos para llevar a cabo una labor a la cual muchas iglesias dieron la espalda, y así podíamos edificar esta labor social.

INICIO Y OPOSICIÓN

(2:10 y 2:12) Cuando inició su labor a favor del pueblo, algunos tuvieron celos, y no les gustó la idea de Nehemías, aunque no conocían en realidad lo que éste tenía en su corazón, pues el profeta era consciente de su visión, pero “no lo declaró a hombre alguno“.

Eso nos enseña que muchas verdades y necesidades que hayan que implantar, no se pueden transmitir así como así, hay que esperar el tiempo y “la luz verde de Dios” para transferir su verdad. Recordemos que la envidia, el orgullo y la soberbia humana se anteponen a nuestros sentimientos para ofuscar la visión de la gente hacia nuestro deseo o visión de servir.

¿Qué ocurre cuando tratamos de dar luz de verdades sólidas sin estar capacitados para recibirla? Se mal interpreta y hace daño. Es como querer sacar una llanta del vehículo sin levantarlo primero. Tiene que haber un crecimiento y una preparación espiritual antes de iniciar cualquier cambio por pequeño que sea.

(2:13-15) Pero notemos que pese a que Nehemías tenía todo lo necesario para iniciar la obra ya mismo, no lo hizo, ni siquiera lo contó a nadie. Más bien estuvo rondando la ciudad, viendo la condición del pueblo. ¿Qué tiempo estuvo dando estas vueltas de inspección? ¿Qué buscaba Nehemías en esto? Estoy seguro que él quería ir a lo seguro. Buscar la realidad, el punto clave del inicio, y todo lo que debía hacer y esperar. Él quería hacerlo todo lento y seguro. No es tener apuro, ni ir a la carrera, sino hacer la voluntad de Dios.

Pese a todo esto, él guardó el secreto hasta el momento de la obra (2:16). Qué triste pensar que hoy día no guardamos secretos, no guardamos el sentir ni la inquietud hasta “el tiempo de Dios”. Esto es importante para lograr un fin seguro. Cuando revelemos un plan, debemos estar seguros de ello, y estar preparados para afrontar la oposición y los ataques del enemigo.

Sin embargo apareciendo tres personajes encabezados por Sambalar los cuales comenzaron a luchar contra la obra que quería iniciar Nehemías (2:19, 4:1,7). Siempre que deseamos hacer algo para la gloria del Señor aparecen los “sanbalatses”[3] para hacer la guerra a lo que es obra de Dios.

CONSUMACIÓN DE LA RESTAURACIÓN (2:17-18).

Cuando todo estaba previsto y listo, cuando Nehemías era consciente de las realidades y se sentía capacitado con todo lo necesario, cuando el “O.k.” divino vino, y la luz verde fue puesta, llamó al pueblo y les reveló el plan de Dios para ese momento. No fue hasta que todo estaba claro, que habló sobre su plan, ya que era un hombre paciente y prudente.  

En seguida, cuando Dios había obrado, y todo estaba preparado, dice la Palabra que todos se “LEVANTARON Y EDIFICARON Y SE ESFORZARON CON SUS MANOS”(2:19 y 2:20). Ahí comenzó la reedificación de los muros, unidos, con el mismo sentir. Entonces aparecen los problemas. Los primeros que no quisieron recibir a Nehemías, y se opusieron a su labor, fueron Sanbalat y Tobías, los cuales le hacían escarnio mofándose cuando la obra había sido emprendida,  sembrando confusión en la mente del pueblo diciendo: “Os reveláis contra el rey“. Pero Nehemías tenía la gracia del rey y la luz de Dios, por eso no hizo caso a estas conjuras, y siguieron adelante en la obra, la cual fue prosperada.

De igual forma, nosotros debemos iniciar un proceso de unir la iglesia, no en número, ni en concilios, sino en amor y Señorío. Dios tiene un plan que quizá, lo esté revelando por partes. Es necesario promover la unidad (no bajo la idea ecuménica del Vaticano), sino en principios, doctrina y amor. Debemos definir a los cristianos, sin importar la denominación, siempre y cuando tengamos una misma verdad en común. Si en algún momento de la historia necesitamos estar unidos para defender la verdad del Evangelio es ahora, pues vivimos tiempos en donde los muros de la moral se han derrumbado, y necesitamos reedificar esos muros para poder proteger a las familias y la iglesia.

Consideremos de estas tres verdades, si no queremos fracasar y destruir su obra:

I- BUSCAR LA RESPUESTA DE DIOS EN ORA-CIÓN A NUESTRA CONDICIÓN.

II- ESPERAR QUE DIOS ABRA PUERTAS PARA LOGRAR SU VOLUNTAD.

III- INICIAR SU OBRA CON LENTITUD Y CLARIDAD DIVINA.

CONCLUSIÓN

Meditemos y vivamos en el lugar de Nehemías, y veremos a Dios edificar su Iglesia en Aquel que es SEÑOR de los vivos y los muertos. No impongamos ideas ni cambios radicales sin dar y tener AMOR, UN GRANDE AMOR por el pueblo de Dios que debe edificar y formar UNA IGLESIA PURA Y SIN MANCHA.

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[1] – En un libro de la serie sectas y herejías comento más esta problemática relacionada con la adoración

[2] – Tomada del libro “Teología y Misión: perspectiva desde América Latina” por el Dr. Emilio Antonio Núñez, publicado por Visión Mundial, 1996, página 47.

    [3] -Al comparar la oposición de algunos “hermanos sin visión” a la obra de Dios podríamos afirmar que tienen el “espíritu de Sambalat” que de un espíritu de oposición a lo que es justo y recto.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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