LOS MINISTERIOS DE LA IGLESIA -23-

 Mario E. Fumero

¿CUÁL ES LA IGLESIA VERDADERA?

Tomado del libro de Mario E. Fumero

La falta de crecimiento nos hace actuar muchas veces como niños (Hebreos 5:11-13). Es por ello que contendemos y discutimos por cosas que no tienen importancia en comparación con las grandezas del amor. La actitud de os niños es hacer de cualquier cosa un motivo de contienda, y estos le dan más importancia a lo externo que a lo interno. Para que entendamos mejor este ejemplo os contaré una historia; Una vez repartimos botellas conteniendo un mismo líquido, pero lo hicimos en botellas diferentes, entonces los niños empezaron a pelearse por el “envase”. Eran tan niños que no podían entender que, aunque los frascos eran diferentes, la esencia o el líquido era el mismo.

Así ha pasado con la iglesia de los últimos tiempos. Los hombres, en su orgullo, han realizado zanjas que separan al “pueblo de Dios” en cosas que son “rudimentos”, de poco valor en comparación a los grandes tesoros del cristianismo, como es el amor y la unidad del Espíritu y en el Señorío de Cristo. Esas pequeñas cosas que nos separan, se han convertido en “barreras infranqueables”, naciendo el denominacionalismo, que para muchos es más importante que el cristianismo, creándose el sectarismo, que anula la unidad de la iglesia universal y a veces local.

No siempre podremos estar de acuerdo en los rudimentos de la fe cristiana. Al estudiar concienzudamente la epístola a los Corintios, vemos que el problema de esa iglesia era específicamente “la división en hombres, costumbres, comidas, lenguas, días y cultos”. Sin embargo, no llegaron a nuestra triste condición, de formar una iglesia diferente, según el capricho de cada grupo. Los de Apolo se van para aquel salón, los de Pablo para la otra esquina. Los que hablaban lenguas formaban su grupo, y los que no hablaban formaban otro grupo. ¡Qué horror si esto hubiera ocurrido entonces! Pero había algo que mantenía la unidad dentro de tal diversidad, y eran dos cosas:

Primero: La autoridad del ministerio apostólico.

Segundo: El fundamento del amor y el Señorío de Cristo que se convirtió en el corazón del mensaje evangelístico: “(El amor)… todo lo soporta y sobrepuja todo entendimiento”. Efesios 319      “Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios el Padre” Filipenses 2:11.

Depongamos nuestra mentalidad sectarista, si la tenemos, y veamos cuál es el mejor camino. Oremos y el Espíritu Santo nos mostrará “UNA OBRA” y no “MUCHAS OBRAS”.

En esta parte del libro nos proponemos definir tres verdades fundamentales en relación a la iglesia del Señor, que es Cuerpo de Cristo en la tierra. Hablaremos de la iglesia denominacional, la iglesia local y la iglesia universal, y veremos que la primera no es la Iglesia bíblica y que la Iglesia fundada por Cristo es la local y Universal. Sin embargo no podemos negar la realidad denominacional como un fenómeno histórico inevitable, sin embargo, podemos superar esas barreras para ir por encima de estas situaciones circunstanciales.

LA IGLESIA DENOMINACIONAL

Hoy día el cristianismo evangélico está dividido en grupos diferentes, no sólo en templos y misiones, sino en énfasis y sistemas de gobiernos, así como en costumbres. Esto es debido a circunstancias históricas diferentes, tanto en el florecer de la fe después de cientos de años de oscurantismo, como posteriormente al decaer de la fe, lo que producía avivamientos que se convirtieron en organizaciones y estructuras frente al rechazo y dogmatismo de las iglesias tradicionales, que adoptaron posiciones muchas veces intransigentes. También la libertad de conciencia, promovida por la reforma[1], no solo libero a los cristianos del dominio de Roma, sino que también dejo la puerta abierta para que otras ideas liberales o radicales entraran. Esto origino el mismo fenómeno que apareció en el año 313 con el edicto de Milán, cuando la libertad de conciencia introdujo en el culto cristiano la mentalidad de las deidades celestiales (el culto a los santos)[2].

El origen de las denominaciones se debió, muchas veces, a la falta de AMOR, razón por lo cual dos personas con opiniones adversas se separaban, arrastrando cada cual a sus partidarios. La división que nace por la falta del verdadero amor es la causante del nacimiento de algunos grupos evangélicos, ya que muchos énfasis, que no son doctrinas, han sido esgrimidos como justificación para mutilar la iglesia. Otros, por vivir pegados al tradicionalismo y legalismo, han cerrado la puerta al mover del Espíritu, causándose crisis que dieron origen a los movimientos neopentecostales tanto a principio del siglo XX como en los albores c del siglo XXI con el despertamiento de las iglesias clasicamente llamadas tradicionales[3].

El otro factor que produce división es el orgullo y la soberbia. Cuando los judíos, que eran el pueblo escogido de Dios, se apartaban de la Palabra, y se volvían a la idolatría, caían en juicio y división. Idolatrar no es sólo tener un ídolo de madera o hierro, a veces se idolatra a los hombres  más que a un ídolo de madera, y este es el terrible pecado que actualmente influye en la iglesia, al dar lugar a los “super-predicadores” “pastores-generales” o “super-evangelistas”.

Las denominaciones son de origen circunstancial y humano. El nombre que cada grupo adopte, su misión y gobierno, no tiene en sí tanta importancia como los daños causados por unas separaciones que destruye el principio de la Palabra: EL SEÑORÍO DE CRISTO Y EL ESPÍRITU QUE DA AMOR. Cuando un grupo se convierte en un “reinito” entonces surge el sectarismo y la mentalidad estrecha, por lo cual nos auto-etiquetamos como los mejores, y la “única iglesia verdadero o mejor”. La prueba de esta mentalidad se puede verificar con este hecho: La misión “X” considera que no tienen obra en Madrid hasta que esa misión no tenga un templo y un pastor allí, sin embargo en esa ciudad pueden existir 60 iglesias evangélicas de otras misiones o denominaciones, pero para la misión “X”, en Madrid, no hay obra porque no están ellos.

Una vez, un hermano me dijo: -No hay obra en Lima.-. Entonces le pregunté cómo es posible, porque cuando visité Lima (Perú), encontré varias iglesias. Y entonces me replico; -¡Ah, bueno!, pero no son nuestras, nosotros no tenemos obra allá.- Me quedé asombrado de tal expresión, pero esta actitud no inunda, y es común escuchar semejantes afirmaciones.

Esta mentalidad demuestra que todavía no tenemos claro “CUÁL ES LA IGLESIA DE CRISTO. Todos afirman que tal o cual es la verdadera iglesia, y unos a otros se atacan. Imagínense, hay 200 misiones, denominaciones o Iglesias independientes en este país, y todos dicen ser los verdaderos y los mejores. Así que encontrar y entrar a una iglesia verdadera es más difícil que sacarse una lotería, y que conste, esto lo dicen los pecadores.

¿Dónde está el problema del denominacionalismo? No es un problema causado por el nombres o las costumbres, sino por mentalidades y actitudes humanas. La denominación no es un problema, sino nuestra forma de enfocar la realidad de Cristo y su Iglesia. Si la denominación fuera sólo un medio, todo sería diferente, pero para muchos es un todo. El Reino de Cristo es uno, y él es uno, y el Espíritu Santo es uno (Efesios 4:3-6). Pero nosotros hemos hecho muchos “reinitos”, y encontramos una iglesia al estilo feudal, cada cual es dueño de un territorio, y forman su reino, y se hacen “Lord” (soberano).

Vemos en la historia, como en la edad medieval un país tenía cinco y hasta diez reinos, y cuando llegaba la guerra, al estar los reinos divididos, sucumbían a las invasiones bárbaras. Hoy sucumbimos frente al materialismo y la decadencia espiritual del mundo, porque “en un cuerpo dividido no hay vida, y la poca que haya, se pierde por las heridas hechas con los actos divisorios”.

La iglesia denominacinal no tiene un origen bíblico. En la palabra no se habla de denominación. Cuando San Pablo escribe a la iglesia de los Tesalonicenses, (2ª Tesalonicenses 1:1) se dirige a una ciudad grande y dice: “LA IGLESIA”. Imaginémonos que hubiesen allí denominaciones, como las que tenemos hoy en día… ¿Para quién hubiera sido esta carta?  Si Pablo viviera en estos tiempos, y quisiera enviar una carta a LA IGLESIA DE TEGUCIGALPA, ¿A cuál se la enviaría?… Es que hoy en Tegucigalpa no hay “LA IGLESIA DE TEGUCIGALPA”, sino <LAS IGLESIAS DE TEGUCIGALPA>, y ahí está el problema.

Sin embargo, como en Tesalónica estaba sola “LA IGLESIA”, no había problema, porque esa epístola era para todos los creyentes de esa ciudad, aunque estuvieron en varios sectores geográficos de la misma, y en diferentes casas. Como hoy, todas las iglesias “denominacionales” tienen la misma epístola, evangelio, y Biblia, aunque estén en diferentes zonas de la ciudad.

El problema no está en que haya denominaciones, ni en la ubicación de éstas, ni en los grupos separados por causas geográficas, sino en la actitud mental y los conceptos que gobiernen la forma de vivir entre unos y otros. Para dejar más claro este principio pasaremos a ver la iglesia desde una perspectiva bíblica y apostólica.

LA IGLESIA LOCAL

Lo primero que hay que definir es, ¿qué significa la palabra “IGLESIA”?

Es indicativo de asamblea, “los separados”. Una unidad de conjunto. Viene del griego  “ekklesia” o derivada de “kyriskon” que significa “Perteneciendo al Señor”[4]. El sentido apostólico es conjunto; miembros formando un cuerpo en Aquel que es cabeza de todos, esto es Cristo (Rom. 12:5, 1ªCor. 6:15, Col 1:18).

  1. Si la iglesia es el cuerpode Cristo, tiene que ser “UNA“; ya que un cuerpo tiene sólo una cabeza. Pero muchos cuerpos unidos a una cabeza sería un fenómeno fuera de toda lógica fisiológica y bíblica. Si la Iglesia es UNA, ¿por qué decimos LAS IGLESIAS, añadiendo “S al final,  pluralizando el cuerpo?

Al estudiar la Palabra, encontramos que al referirse a la Iglesia de una ciudad específica, siempre se dice: “LA IGLESIA“. Esto indica que en cada ciudad había una “IGLESIA LOCAL“. En 1ª Corintios 1:2, leemos : “ A la Iglesia de Dios que está en Corinto” “a la Iglesia de Efeso” .

y en Apocalipsis 2:1 : “La iglesia que estaba en Jerusalén”

En Hechos 15:4 : “Y se congregaron allí todo un año con la iglesia…

Todos estos textos, y muchos más, dan a entender que al referirse a una ciudad o localidad pequeña se habla siempre de “LA IGLESIA” sin “S “ al final.

Es lógico reconocer que la Iglesia en Antioquía estaba esparcida por toda la ciudad. No había un centralismo ni un único templo, ya que en esta etapa del cristianismo apostólico “no se construyeron templos”. En Jerusalén no había un lugar central de adoración, porque “no tenían locales capaces de cobijar a los miles de convertidos de toda la ciudad”. En las casas de diferentes sectores se reunían los apóstoles con los discípulos. En el caso de Pedro…, preso por Herodes, la iglesia oraba… ¿Pero dónde estaba la iglesia orando?… En los hogares (Hechos 12:5, 15:52). Es por eso que, a veces, se usa el término de la iglesia en tu casa (Rom. 16:5, Col. 4:15, Hechos 8:3). Mientras que “Saulo asolaba la iglesia, y entraba casa por casa“, porque allí estaba la iglesia funcionando.

En una ciudad habían muchas casas como centro de reunión y discipulado[5]. Todas éstas eran la iglesia local de esa ciudad[6]. El hecho que no tuvieran o edificaran edificios para un templo era debido a dos razones:

Primero: Porque estaban tan ocupados en la multiplicación, y ésta era tan numerosa, que de haber templos, hubieran necesitado auditorios tremendos, y se hubiera frenado el crecimiento y la conservación de los nuevos discípulos, por dedicarse a  la construcción. Sin embargo para la Iglesia primitiva eran más importante las personas que las estructuras materiales[7].

Segundo: La condición histórica de la época no permitía la construcción de templos, pues vivían perseguidos y proscritos socialmente[8].

Así que la iglesia funcionaba en casas y plazas. En casas edificándose, en las plazas multiplicándose o evangelizando. La iglesia local eran todos los grupos de sectores o casas de una ciudad.

El peligro existente en Corintio, era cuando decían: “Yo soy de Apolo, yo de Pablo, yo de Cefas“, pues esta expresión da pie para entender que habían diferentes grupos esparcidos por la ciudad, y la iglesias habían sido edificadas por diferentes ministerios, razón por la cual aparece una tendencia al sectarismo, o sea, separación de grupos por seguir a líderes (dando lugar al denominaciolismo de individuos).

San Pablo aclaró bien el tema, y colocó las cosas en su sitio, para evitar extremos, a fin de que al unirse todos los cristianos repartidos en la ciudad, en un sólo lugar, público o privado, no hubiera contienda, porque aunque en las casas se fundaban las iglesias, éstas se juntaban una vez a la sema-na (1ª Cor. 14:23), para la edificación de los discípulos.

¿Quiénes gobernaban la iglesia local? La primera vez que se menciona a “los ancianos” en relación a la iglesia local está en Hechos 11:30, refiriéndose a Jerusalén. No se sabe cómo surgió este tipo de “ancianos” que en sí eran “pastores” o “maestros” a cargo de la iglesia. En Hechos 14:23 vemos cómo se establecen iglesias edificadas por Pablo y Bernabé y estos constituían ancianos en cada una… pero, ¿Por qué ANCIANOS por IGLESIA? Noten que hay varios ANCIANOS para una iglesia.

Bajo el esquema de la “Iglesia en casas”, cada sector de la ciudad tenía muchas casas-iglesias o “casas-cultos”[9], y entre los líderes de estas “casas-iglesia” habían ancianos. Al unirse todas las casas en un solo lugar, se formaban la congregación o comunicad local, con la presencia de los presbíteros o ancianos que las presidían. (Tito 1:5, Santiago 5:14)

Anteriormente definimos algunos puntos relaciona-dos con los ancianos en relación a los ministerios y la auto-ridad de cada cual en la iglesia local. Dejamos establecido que la Iglesia local de Tegucigalpa o Madrid es la unidad de todos los creyentes repartidos en la ciudad por grupos co-bijados en templos, y que esos pastores, juntos con toda su grey, forman en sí LA IGLESIA LOCAL Y BÍBLICA DE TAL CIUDAD. Que Dios nos ayude a lograr esta unidad, aunque sea como iglesia local, para que así nos visite a través de su Espíritu Santo.

Es bueno aclarar que la unidad de los cristianos para formar “la iglesia local”, no es producto de que una y otra se fusionen por medios humanos, ni que hagamos organismos o estructuras basados en normas o principios de hombres. A esto llamamos ecumenismo, y existen intereses sociales que aparentemente unen a muchos cristianos, pero sólo por cosas externas, pues por dentro, cada uno mantiene su posición de prepotencia y denominacionalismo, lo cual hace esa unidad una farsa. La unidad verdadera, para formar una iglesia local, es algo más que estar juntos, es sentirnos unánimes en que todos somos pueblo de Dios, y guiados por el Espíritu y la Palabra.

La unidad es dimensional. Tenía que haber un sentir de fe y Señorío para lograr la unidad de Espíritu. Esta unidad debe tener los principios básicos de la fe, expresado por los cuatro “solos” nacidos de la reforma: Solo la Escritura, solo Jesús, solo la fe y solo la gracia[10]. Además debemos tener claro que toda unidad debe mantener nuestra identidad cristiana, y evangélica, aparte de todo relativismo, como dice el Dr. Emilio Nuñez[11]. Tampoco podemos decir, como una secta que hay por ahí, que nosotros sí somos la iglesia local, y los demás están mal. “El hábito no hace al monje”, y los nombres que nos pongamos son etiquetas carnales, no tienen valor para Dios, aunque jurídicamente es necesario, y tiene su valor legal, pera para el Señor lo que cuenta es que somos redimidos con su sangre, y hechos hijos de Dios, y el que diga lo contrario, hace afrenta a la Palabra, y es un sectarista peligroso, del cual debemos de huir, para no caer en el espíritu del Anticristo.

LAS IGLESIAS EN LA PALABRA

En la Biblia aparece el pluralismo de “LAS IGLE-SIAS”, pero esto no es en relación a una localidad, sino a una región o varias localidades, que formaban las diferentes iglesias de un territorio con muchas ciudades.

En Hechos 9:31, se menciona el pluralismo de <iglesias> para referirse a las iglesias locales de las provincias de Judea, Galilea y Samaria, que formaban el territorio Palestino. En estas provincias habían muchas localidades, y en cada una de ellas había una iglesia local,  por eso, al hablar de varias localidades se usa pluralismo, para indicar la existencia de iglesias en su región, que funciona, se nutre y crece por sí misma.

En Hechos 15:41, Pablo habla de confirmar “Las iglesias de SIRIA Y CILICIA” porque ésta era una región con varias localidades o ciudades con iglesia. Cada sitio separado por geografía necesitaba su iglesia local. Así que se escribe las iglesias de Asia os saludan“, y aquí se refiere a las iglesias repartidas por toda la península de Asia, que abarcaba las localidades de: Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, etc., que son las siete iglesias mencionadas por San Juan en Apocalipsis: escribe a las siete iglesias” (Apocalipsis 1:4), y después las menciona por separado y en singular “La iglesia de Efeso”, “La iglesia de Esmirna (Apocalipsis 2:1-8, 12:18,) etc.

El uso del pluralismo de -iglesias- SEÑALA EL CONJUNTO DE IGLESIAS EN UNA REGIÓN, y no es para indicar el conjunto de iglesias en una localidad. Al hablar de una ciudad o localidad, no podremos decir “LAS IGLESIAS DE MADRID”, sino “LA IGLESIA de MADRID”. Para referirnos a una región, diríamos: “LAS IGLESIAS DE ANDALUCÍA, O DE ESPAÑA O DE EUROPA O DE CENTRO AMÉRICA O DE CORTES”.

Este pluralismo indica regionalismo. Cada iglesia funciona en su localidad, por sí misma, en sus pies, y con sus ministerios propios. Sólo se une a las de otra localidad por medio de los apóstoles, los ideales y la comunión en Cristo Jesús.

LA IGLESIA UNIVERSAL

La Iglesia local y regional dan origen a la única y real expresión de la Iglesia de Cristo que es “LA IGLESIA UNIVERSAL asentada como piedra angular y fundamental (M. 16:18, 1ª Cor. 3:11, 1ª Pedro 2:4-8).

Así que el conjunto de las iglesias de cada región o país forman como punto final, LA IGLESIA DE CRISTO, y el principio de LA IGLESIA LOCAL refleja la realidad de la IGLESIA UNIVERSAL.

Pero ¿qué iglesia viene a buscar Jesús? La única iglesia que existe, que es la de todo los redimidos con la sangre del Cordero. Esta iglesia es un sólo cuerpo, indivisible y uniforme, aunque existen factores de aparente división, por causas geográficas, sectoriales y denominacionales.

Quizás se pregunten: ¿Y cómo se protegía la iglesia primitiva de los falsos profetas, si no había un centralismo ni en localidad, ni en región, ni entre naciones?  La base está en el pluralismo de los ministerios, porque; “En la multitud de consejeros hay sabiduría”. La unidad de los pastores o ancianos en una iglesia permitía la dirección del cuerpo con sabiduría, más estaba la intervención del Espíritu Santo en medio de ellos. Los diferentes ministerios, al operar, protegían la iglesia de los falsos maestros, además, los ministerios de evangelistas, apóstoles y profetas ayudaban a confirmar la iglesia en una misma verdad.

La Iglesia se gobernaba por las enseñanzas apostolicas y ellos no permitían ninguna revelación nueva, mantenian la separación de la Iglesia y el mundo como pauta esencial para la salud, y a través de la independencia de cada iglesia, supervisada por el apóstol fundador, mantenían el control y a la vez la unidad. Además según evidencias de los padres de la Iglesia, y las mismas epístolas lo revelan, eran muy conservadores en las normas impartida por los apóstoles, de ello afirma David W. Bercot  “Los cristianos primitivos eran muy conservadores. Para ellos el cambio equivalía al error. Ya que no esperaban ninguna revelación fuera de la de los apóstoles, desechaban de inmediato cualquier enseñanza que no habían recibido de los aspóstoles”[12]. En caso de errores, o actitudes incorrectas, podían detectarlo fácilmente, a través de las células de discipulado, o por el trabajo en las casas, que era supervisado por los ancianos. Como no había centralismo, sino ubicación por discipulados y en particular (1ª Cor. 12:27), se establecían pequeñas unidades formando un conjunto, en las cuales se podían aislar esos problemas existentes, para evitar que se esparcieran.

La forma del “funcionamiento de cuerpo” evitaba la multiplicación de las herejías. Si aparecían errores, no hacían el daño que hoy hacen, al haber una unidad masiva y no de CÉLULAS. También se podían detectar los problemas personales para ministrar y ayudar mejor a los discípulos. Este medio de relación ofrecía una comunicación perfecta y nadie se quedaba enfermo o muerto, sin que el resto del cuerpo no lo supiese porque:

…Si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan” 1 Corintios 12:26

CONCLUSIÓN

Considerando el funcionamiento de los ministerios dentro del cuerpo, y a la autoridad de sujeción dentro del esquema apostólico de iglesias, hemos perfilado los objetivos, bases y esencial de la iglesia en la tierra. Pero debe quedar claro que todas las iglesias que vivan y prediquen la realidad de Cristo, son parte de esa Iglesia local y universal. Es tiempo de anular un poco el denominacionalismo para buscar la realidad de Cristo y su cuerpo, del cual todos, con mucha o poca luz formamos parte.

Tendremos que subsistir con estas separaciones “denominacionales” hasta la venida del Señor. Cualquier esfuerzo por una unidad institucional sería peligrosa, y nos podría llevar a la “super iglesia apóstata” de los últimos tiempos. También no debemos confundir unidad interdenominacional con unidad ecuménica, pues en la primera hay principios que no hay en la segunda.

Debemos derribar, psicológicamente, las barreras que nos separan, y buscar esa unidad de Espíritu que nos hará fuerte, para proclamar la verdad fundamental de la Palabra en tiempos tan difíciles como los que nos ha tocado vivir en el siglo XXI.

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[1] – “Historia del Cristianismo”  Tomo Justo L. González, Editorial Unlit, 1994.

[2] – “Historia Eclesiastica”  Eusebio de Cesarea, Editorial Clie, Barcelona,1988.

[3] -Recomendamos “Azusa Street” Frank Bartleman. Editorial Peniel.1996. Buenos Aires, Argentina.

[4] – “Teologí Básica”  Charles C. Ryrie, Editorial Unilit, 1993. Página 451.

[5] – En Cuba las circunstancias históricas han hecho a la iglesia funcionar en hogares, existiendo un tremendo crecimiento a través de lo que denominan “casas-cultos”.

[6] – “Jesus and his Church” R. Newton Flew. New York, 1938.

[7] – “Cuando la Iglesia Perdio la Sencillez” Mario E. Fumero. Producciones Peniel Honduras. 1996,  capítulo 6.

[8] – “El judeo-cristianismo palestino en el siglo Y”  Dr. César Vidal Manzanares. Editorial Trotta,  España, 1995.

[9] – Nombre dado en Cuba a este tipo de estructura.

[10] – “Teologia y Misión: Perspectiva desde America Latina” Emilio A. Nuñez. Publicado por Visión Mundial, Costa Rica, 1996. Página 66-67.

[11] – Idem al anterior página 69.

[12]– “Cuando el Cristianismo Era Nuevo”  David W. Bercot. Publicaciones Scroll, Texas, página 132.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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