LA MUJER DE POTIFAR LE GRITÓ A JOSÉ: “EL VIOLADOR ERES TÚ” (PRIMERA PARTE)

Jesús Guerrero Corpas

Quién le iba a decir a un hombre inocente, que se había levantado como cada mañana contento por ser respetado a pesar de vivir en un país que no era el suyo, que sería acosado por una mujer.

Quién le iba a decir a un hombre pacífico, que se había levantado como cada mañana contento por tener un buen trabajo, que sería señalado de violento y acusado de violación por una mujer.

Quién le iba a decir a un hombre íntegro, que se había levantado como cada mañana contento por poder disfrutar de todos los privilegios de su rango, que sus palabras no serían tenidas en cuenta.

Quién le iba a decir a un hombre de buen corazón, que se había levantado como cada mañana contento de poder hacer una labor que promovía el bien del prójimo, que sería desechado por su superior.

Quién le iba a decir a un hombre justo, que se había levantado como cada mañana contento por sentirse acogido por una familia tras haber sido rechazado por la suya propia, que iba a pasar varios años de su vida en un cárcel de forma injusta.

Todo el mundo sabe que lo descrito habla de José: “Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella, aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí. Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió. Cuando vio ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huido fuera, llamó a los de casa, y les habló diciendo: Mirad, nos ha traído un hebreo para que hiciese burla de nosotros. Vino él a mí para dormir conmigo, y yo di grandes voces; y viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó junto a mí su ropa, y huyó y salió.  Y ella puso junto a sí la ropa de José, hasta que vino su señor a su casa. Entonces le habló ella las mismas palabras, diciendo: El siervo hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme. Y cuando yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto a mí y huyó fuera. Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor. Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel” (Gn. 39:10-20).

  • ¿Qué es lo que observamos a simple vista?
  • – Que la incitadora fue la mujer de Potifar.
  • – Que la que gritó fue la mujer de Potifar.
  • – Que la que mintió fue la mujer de Potifar.
  • – Que el oficial de Faraón solo escuchó el testimonio de su mujer.
  • – Que el oficial de Faraón no trató de contrastar dicha información.
  • – Que el oficial de Faraón se llenó de ira y mandó encarcelar al “culpable”.
  • ¡Con menudo elemento se casó el oficial de Faraón! ¡Y cuán injusto fue con su siervo!

Si a ti o a mí nos dieran a conocer nuestro futuro, y fuera el descrito, no nos lo creeríamos. Y si nos lo confirmasen indubitablemente, nuestro cuerpo se embadurnaría en segundos de un espeso sudor frío y pensaríamos cómo escapar a una isla desierta inmediatamente.

Como vamos a ver, lo escalofriante de esta historia, que aconteció hace muchos siglos, es que legalmente es posible que se repita. Sin pruebas y con solo la palabra de una mujer, TODO HOMBRE, por el mero hecho de ser hombre, está legalmente bajo amenaza.

Esto lo hemos visto hace pocas semanas en el conocido “Caso Arandina”, donde tres futbolistas han sido condenados a 38 años de prisión por agresión sexual a una menor. ¿Qué decir al respecto? Que si los hechos son ciertos, es de justicia que sus huesos duerman cada noche en prisión. El problema aquí reside en que, sin pruebas TANGIBLES y con VERSIONES COMPLETAMENTE CONTRADICTORIAS de la chica en su testimonio, estos tres chicos han sido juzgados y condenados. Es así como funciona la nueva ley de género.

Muchos dirán, entre los que me encuentro, que no se mueven en ambientes nocturnos de pubs y discotecas donde el sexo casual se puede presentar de forma inesperada, que no frecuentan compañías ni amistades peligrosas, y que no buscan nada físico ni erótico esporádico con personas del sexo opuesto, ni en real o por Internet. Pero ese no es el quid de la cuestión, sino la ley en sí que pone una diana a todos los varones a los que una simple acusación le puede acarrear antecedentes penales, acoso y marginación social, junto a las pertinentes dudas el resto de su vida sobre su reputación y honorabilidad, aunque sea completamente inocente.

RECORTE DE LIBERTADES SOCIALES PARA EL HOMBRE EN ESPAÑA

Cuando señalo la falsa acusación de agresión sexual por parte de Potifar no estoy queriendo hacer un paralelismo exacto con la realidad actual. No dudo que muchos de los casos de denuncia por violación o violencia terminan siendo verídicos, aunque esto no quita que, como explica la abogada Yobana Carril en este vídeo, no se contabilizan los datos de todas las denuncias falsas para no desincentivar a las mujeres que realmente son maltratadas  (https://www.eldiestro.es/2019/10/la-abogada-yobana-carril-cuenta-el-vergonzoso-motivo-por-el-que-se-ocultan-los-datos-de-denuncias-falsas-de-mujeres-contra-hombres/)[1].

Además, en caso de divorcio, basta una simple denuncia por violencia de género para que el padre no pueda compartir la custodia de los hijos. Es una arma arrojadiza más que se lanza contra el hombre[2]. Aquí podéis ver el caso ESPELUZNANTE de un padre que no puede ver a su hijo por supuesta “violencia de género”, todo una mentira perpetrada por asociaciones, abogadas, jueces y médicas feministas, que muestra claramente cómo funciona la maquinaria del sistema judicial español: “Caso 1- Padres que no pueden ver a sus hijos: Jesús Muñoz” (https://www.youtube.com/watch?v=jf8s45qNaik).

Si el testimonio y la realidad que muestra este señor no le abre los ojos a los ciegos y a las ciegas, nada lo hará.

En las últimas semanas hemos asistido a dos casos tan llamativos que no han podido ser ocultados por los medios de comunicación generalistas: en uno de ellos, tres hermanas norteamericanas denunciaron haber sido violadas a manos de tres chicos afganos. Tras la investigación, se ha descubierto que las chicas querían cobrar la indemnización de un seguro antiviolación que habían contratado en su país de origen[3]. El otro caso ha sido el Theo Hernández, exjugador del Real Madrid y actualmente en las filas del Milan: el futbolista fue denunciado por agresión sexual por la modelo hispano rusa Luisa Kremleva. Finalmente, tras descubrirse la mentira, ella ha sido detenida por “simulación de delito”[4].

En estas situaciones, y aunque la Fiscalía debería entrar de oficio, no lo hace a menos que el caso sea extremadamente llamativo. Al final, tienen que ser los hombres los que se querellen y demuestren sin ningún género de duda que la denuncia es falsa, lo cual lleva años de procesos jurídicos, gastos económicos desorbitados en abogados que muchos no pueden asumir y un calvario emocional que pocos pueden sobrellevar, por lo que la mayoría desiste, siendo esta la razón por la cual las denuncias falsas no quedan registradas ni forman parte de las estadísticas.

Con estos lances –incluso aunque muchas pudieran alegar que son minoría- lo que quiero denunciar al citar la historia bíblica de José es el peligrosísimo e injusto trasfondo que la perspectiva de género le atribuye al hombre. Es pura injusticia y no igualdad como las feministas promulgan: es DESIGUALDAD. Por eso es dantesco que Carmen Calvo –vicepresidenta primera del Gobierno- diga que a las mujeres hay que creerlas “sí o sí”. No señora. Se las cree si dicen la verdad, y para esto tienen que demostrarlo, como cualquier otra persona.

Hace unos días apareció en la prensa uno de los vídeos más horripilantes que he visto en mi vida: en el mismo, grabado en Egipto –un país donde una investigación reveló hace siete años que el 99,3% de las mujeres encuestadas había sido víctima de algún tipo de acoso sexual- se veía a decenas de hombres asaltando sexualmente a una joven[5]. Exactamente lo mismo que sucedió en la Nochevieja de 2015 en Colonia (Alemania), donde hubo casi 500 casos de agresión sexual. ¿Los acusados? De los 183 inculpados, 55 eran marroquíes, 53 argelinos, 22 iraquíes, 14 sirios y 14 alemanes. 73 acusados eran solicitantes de asilo, 36 ilegales en el momento del crimen en Alemania y 11 tenían un permiso de residencia[6]. Es decir, la mayoría eran procedentes de una cultura y una religión donde la mujer es considerada un objeto e inferior al hombre. Y esto no es islamofobia sino la pura realidad ejemplarizada en datos objetivos.

Ahora mismo, en Turquía, y por segunda vez tras el fracaso en 2016, se está intentando aprobar un “proyecto de ley denominado ´Cásate con tu violador`, que permitirá a los hombres acusados de tener relaciones sexuales con menores de 18 años evitar el castigo si se casan con sus víctimas”[7]. Según los defensores de dicha ley, esto serviría para salvaguardar el honor familiar de la víctima. Enfermizo y vomitivo. Y luego al señor aquel de apellido Zapatero, que casi llevó a la ruina a España cuando fue presidente, se le llena la boca hablando de la “Alianza de Civilizaciones”.

Volviendo al caso de Egipto, unos pocos hombres íntegros lograron rescatar a la mujer en un coche. Lo que sentí hacia esa turba llena de “animales” no lo puedo expresar con palabras “hermosas”, así que mejor guardo silencio. Pero extrapolar a España este tipo de situaciones, que deben ser perseguidas por la ley hasta las últimas consecuencias, es arbitrario, al igual que no podemos extrapolar a nuestra nación el hecho de que haya países musulmanes donde la culpa recae sobre la mujer violada por la sencilla razón de que aquí la ley condena al violador y no a la violada, como de forma aberrante hacen en otras partes del mundo, donde incluso el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina están permitidas. La canción de las feministas que vamos a analizar puede tener sentido en esos lugares, pero no en España.

Por todo esto, cuando ponemos el grito en el cielo al hablar de la falta de libertades sociales en países como China, Corea del Norte, la India, el continente sudamericano o donde el Islam es la religión predominante, no nos damos cuenta que en España y en otras naciones teóricamente democráticas, está sucediendo exactamente lo mismo en otros aspectos. En este supuesto concreto, a los hombres se nos está coartando la libertad por la imposición de leyes, las conocidas como “leyes de género”, en las cuales el género masculino –al contrario que el femenino- ya no posee la “presunción de inocencia”. Ante un caso como el de la mujer de Potifar, cualquier “José” puede ser acusado y condenado con el simple testimonio de ella, sin necesidad de pruebas. Repitiendo las palabras de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, “las mujeres tienen que ser creídas sí o sí”. Si es un hombre el que hubiera dicho tales palabras pero refiriéndose al género masculino, habría sido tachado de machista, destituido en el acto y puede que hasta procesado.

En este siglo, que más bien parece gobernado por presos huidos de un manicomio, contemplamos cómo es el hombre el que debe demostrar su inocencia (esto es lo que se conoce como “inversión de la carga de la prueba”), y donde la palabra de la mujer es la que prevalece. Y recordemos que esto solo se aplica cuando es un caso de violencia ejercida de “hombre contra mujer”, nunca cuando es “mujer contra mujer”, “mujer contra hombre” y “hombre contra hombre”.

Antes de continuar pulsando las letras del teclado, me he detenido unos instantes para releer los párrafos anteriores y me cuesta creer que algo así se haya hecho realidad. Resulta tan inconcebible que parece de locos. Hemos retrocedido en el tiempo a épocas dictatoriales. ¿Qué hombre se va a querer acercar a una mujer e iniciar una relación sentimental, sabiendo que, sin hacer nada, ella le puede arruinar la vida con solo proponérselo y usando “el método de la mujer de Potifar”? Al menos ella presentó como “prueba” la ropa de José. Hoy en día ni eso es necesario.  CONTINUARA.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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