Excepto la enfermedad, que se sepa, había pasado por los mismos sufrimientos que el marido.
El libro de Job, que lleva el nombre del personaje principal, es uno de los más importantes, no sólo del Antiguo Testamento, sino también de la literatura universal, tal como lo concibe Georges Casalis, Profesor de la Facultad libre de Teología protestante de París.
Job no pertenece al pueblo hebreo. Su nombre es edomita, y algunos estudiosos del libro creen que podría significar “el que está expuesto al ataque del enemigo”, una prueba del carácter simbólico del libro. Su patria es el país de Uz (Job 1:1). Este primer capítulo nos lo presenta como un hombre, tal vez en prácticas sacerdotales, como un hombre opulento, muy rico, con 7.000 ovejas, 3.000 camellos, 500 yuntas de bueyes, 500 asnos, muchísimos criados, una esposa, siete hijos y tres hijas. “Y era aquel varón más grande que todos los orientales” (1: 3).
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