Ángel Bea
Siguiendo con el tema de la oración y después de lo que anotamos sobre lo dicho por Jesucristo acerca de las motivaciones y el contenido de la oración, no parece que el Señor Jesús enseñara la oración del Padrenuestro para que sus discípulos la repitieran y repitieran, sino con la intención de que se usara de forma completa, compresiva, con fe y de forma sincera, comprometidos con cada parte de la misma.
Jesús dijo: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos…” son las primeras palabras de la oración del Padrenuestro. En principio, hemos de destacar que el Señor Jesús se dirige a sus discípulos; ellos representaban la comunidad cristiana y Jesús les muestra cómo dirigirse al Padre: “Padre nuestro”.
Esto es algo que últimamente se está pasando por alto y a base de ignorarlo, se olvida con gran perjuicio para los que oran y para la propia comunidad. ¿La razón? Pues, una de las cosas que llama la atención en nuestro tiempo es lo que algunos llaman el yoismo. Es la tendencia cada vez más evidente que tienen las personas a centrarse en sí mismas, preocuparse y ocuparse por sí mismas que caracteriza a nuestra sociedad. Eso que se llama individualismo y que, en gran parte, también caracteriza a la sociedad española. Dicha tendencia también se aprecia en el mundo evangélico, en las canciones y en las oraciones de los creyentes en general, en el culto comunitario.
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