Por David Wilkerson
28 de febrero de 2005
Jesús les dijo a sus discípulos, “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto.” El rápidamente añadió estas palabras solemnes: “y vuestro fruto permanezca.” (Juan 15:16).
Las palabras de Cristo aquí son aplicables a todos sus discípulos, en cada época. Él nos esta diciendo, en esencia, “Asegúrate que tu fruto soportara el Día del Juicio.”
La palabra “fruto” significa haciendo el trabajo y ministerio de Cristo aquí en la tierra. Como creyente, soy escogido y ordenado a ir a todo el mundo y predicar el evangelio de Cristo. Más aun, como un ministro de ese evangelio, soy llamado a hacer y entrenar verdaderos discípulos.
Ahora bien, hay tal cosa como una falsa conversión. Jesús advirtió a los Fariseos, “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, Porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.” (Mateo 23:15).
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