David Wilkerson
Algunos cristianos tienden a pensar que el apóstol Pablo era un súper humano a causa de sus poderosos escritos y su maravilloso ministerio. Sin embargo, si Pablo no fuera hecho de la misma carne y sangre que nosotros – si él no estuvo sujeto a las mismas tentaciones y pruebas – él no tendría nada que decirle a la iglesia. Todas sus epístolas hubieran sido escritas en vano.
La verdad es, que Pablo escribió muchas de sus cartas durante los tiempos más difíciles de su vida. Él confeso abiertamente a la iglesia en Corinto que él experimentaba tiempos de profundos problemas y angustia mental. “… sino que en todo fuimos atribulados: de fuera, conflictos, y de dentro, temores. (2 Corintios 7:5). Cuando él escribió esto, el gran apóstol estaba en Macedonia, donde el se sentía abatido, ineficaz y totalmente rechazado por la iglesia.
Seguir leyendo









