Un Padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, decidió llevarlo para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina muy pobre. El chico estuvo tres días y dos noches en su vivienda del campo, y después el padre decidió irlo a buscar.
En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre le preguntó a su hijo:
– ¿Qué te ha pareció la experiencia?…
– Muy buena,- contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.
– Y dime… ¿qué aprendiste?, insistió el padre… Seguir leyendo










