Mario E. Fumero
Durante este periodo electoral tan tenso que vivimos, me abstuve de escribir y de adoptar alguna posición crítica o analítica por dos razones: primero, por ser extranjero, y segundo, por ser pastor evangélico. Esto implica respetar el proceso electoral que pertenece a los hondureños y mantener una clara separación entre los mensajes políticos y la proclamación de la verdad del evangelio.
Sin embargo, en este escrito no comentaré la crisis existente. Mi propósito es exponer algunos problemas de fondo que, si se corrigen, podrían evitar que en un futuro inmediato se repitan las situaciones tensas que hoy experimentamos en las elecciones presidenciales.
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