Mario E. Fumero
Uno de los mayores flagelos que vive la sociedad moderna es la triste realidad de la división, ya sea familiar, social o política. Algunos han afirmado que Satanás no sabe ni sumar, y restar, pero tiene un doctorado en división, y es que la Biblia revela que cuando un reino se divide a sí mismo, difícilmente puede prevalecer (Marcos 3:24).
Este razonamiento nos lleva a reflexionar sobre cómo se debilita la democracia en una nación. Si queremos una democracia débil, hagamos que se proliferen muchos partidos, porque la división de partidos políticos, debilitaría la democracia, ya que el partido que triunfe tendrá un gobierno que no tendrá una mayoría simple, porque cuantos más partidos haya, más dividido y fraccionado quedará el voto. Ninguna democracia podrá sustentar un gobierno fuerte si en las elecciones generales no tiene un respaldo popular avalado por la mitad más uno de sus votantes.
Seguir leyendo











