Pastor Omar Ruiz
La adoración verdadera no es el sonido alborotado que se repite por labios clamorosos, sino es el silencio profundo de un alma que se abraza a los pies del señor. cuantas veces nos esforzamos tanto porque nuestras oraciones sean expresadas con elocuencia, buscamos las mejores palabras la mejor retórica, liturgia creyendo que esto podría llegar a impresionar a nuestro Dios
Como aquel fariseo Simón que rogó que Jesús entrara en su casa para comer juntos,
Tal vez pensando que podría llegar a tener una charla llena de elocuencia o incluso sus pensamientos vanos pudieron llegar hacerle creer que podría intercambiar opiniones con aquel que todo lo conoce y ante quien todas las cosas están desnudas, tal vez simplemente su intención era impresionar o captar la atención del maestro con su melindrosa forma de ser,
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