Mario E. Fumero
El terrible maremoto que azotó a los países asiáticos del pacifico, produciendo una catástrofe única en su historia, después de la bomba atómica en Nagasaki e Hiroshima que fue de origen humano, ha dejado impactado a todo el mundo. Vimos como una inmensa ola arrastro ciudades, villas y poblados en un basto territorio del sur de Asia, pereciendo mas de 160,000 personas. Son incalculable todavía las consecuencias de este fenómeno, llamado tsunami, y más conocido como “maremoto”.
A partir de este acontecimiento, se baraja la teoría de que la tierra sufrió una alteración en su eje, hecho que deberá ser verificado por los científicos. Algunos ven en este acontecimiento una de las premoniciones proféticas dadas en la Biblia, en donde se anunciaba en Mateo 24 que habría terremotos y calamidades en diferentes lugares. La gente vive expectante y temerosa de las cosas que podrían ocurrir, porque fenómenos como este puede acontecer en cualquier parte del mundo, principalmente en aquellas zonas en donde haya falla geológicas o fenómenos telúricos. El hombre se siente impotente, con toda su tecnología, para enfrentarse a la naturaleza, pero ¿Y qué de los animales?
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