Permítame darle una prueba para determinar si está viviendo con una perspectiva eterna o no: ¿Cómo se siente acerca del regreso del Señor? Ésta es una prueba de fuego que determinará si está enamorado del mundo o del Señor.
La actitud de la persona que está enamorada del mundo se puede expresar mejor con estas palabras: “Quiero que el Señor vuelva, pero…”. Siempre hay un “pero”.
“Quiero que el Señor regrese, pero quiero que Él venga después de haber ganado un millón de dólares”.
“Quiero que el Señor venga, pero quiero que Él venga después de haber escrito una gran novela”.
“Quiero que el Señor venga, pero quiero que Él venga después de que yo aparezca en la portada de la revista Time”.
“Quiero que el Señor venga, pero quiero que Él venga después de que haya construido una gran iglesia”.
“Quiero que el Señor venga, pero quiero que Él venga después de que tenga 85 años y haya experimentado todo lo que la vida tiene para ofrecer”.
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