Mario E. Fumero

Recientemente publiqué un artículo señalando el escándalo ocurrido con el “apóstol” Guillermo Maldonado y su esposa Ana, al establecer un divorcio, y esta última (Ana), al mentir, afirmando que actuó por dirección de Dios y la bendición de un apóstol. Es un deber señalar también las ambiciones políticas y mercantiles del “apóstol” Mario Tomas Barahona, razón por lo cual recibí más de 300 comentarios a mi escrito, y unos pocos de ellos señalaron que no tenemos derecho a juzgar, porque Jesús dijo que “no hay que juzgar”, sino que tan sólo debemos de orar por ellos.
Definiremos que tenemos de orar por las personas que piden oración, que están enfermas, o que anda mal, sin ser consciente de ello, pero ¿Debemos de orar por un hermano que anda mal, y predica herejías y anda en ambición y pecados, encubriendo su falsa doctrina y moral?
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