Ángel Bea
«No juzguéis para que no seáis juzgados» (Mt.7.1) él no estaba diciendo que no podemos emitir ningún juicio en absoluto. Esas palabras, como todas en las Escrituras hay que interpretarlas a la luz del contexto más inmediato en el cual aparecen. Sin embargo, muchos llevados por la primera lectura: “No juzguéis para que no seáis juzgados…” sacan la conclusión errónea de que no se debe juzgar nada ni a nadie. Pero eso no es lo que dice el Señor aquí y lo que en otras partes también enseña la Escritura.
Al abordar el texto, tal cual, nos encontramos con la siguiente enseñanza:
1.- En principio, el problema generalmente es que obramos con precipitación a la hora de emitir un juicio sobre los demás, sin habernos enjuiciado a nosotros mismos, primero. Esta precipitación se evidencia en las palabras de Jesús:
“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano Y NO VES la viga en tu propio ojo?”
El resultado de dicho juicio, además de improcedente es injusto y desastroso. Seguir leyendo





(Un estudio de la realidad evangélica en Honduras sobre los virus doctrinales que destruyen la sana doctrinas)
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