Mario E. Fumero
Actualmente la ingeniería genética está alcanzando adelantos que hasta hace poco eran increíbles. Se ha podido estudiar e incluso separar la película genética que determina la formación de una vida, partiendo de las moléculas que almacenan la información genética, que son los ADN[1].
No sólo se han aislado ciertos elementos genéticos, sino que a través de experimentos de laboratorio ha sido posible modificarlos. Ello consiste en tomar el material genético de un organismo para obtener otro idéntico, denominado clon. A través de la clonación, no hay una unión de óvulos con espermatozoides[2]. Tales modificaciones pueden resultar en efectos sumamente benéficos tales como el caso de la introducción de material genético humano en una bacteria, con el fin de producir grandes cantidades de la hormona llamada insulina, la cual puede ser utilizada como medicamento para el tratamiento de personas diabéticas; o como la corrección de defectos genéticos asociados con varias enfermedades. Seguir leyendo










