Pablo Santomauro
Como era de esperarse, la corriente emergente (o surgente) está llegando a Latinoamérica. Este movimiento, originario de los EEUU, pretende edificar su agenda sobre las supuestas ruinas de la iglesia evangélica tradicional. Primero intenta tirar abajo la estructura, la metodología y el mensaje de la Iglesia actual acusándola de obsoleta, exclusivista, separatista y carente de relevancia para las generaciones modernas. Luego de aparentemente destruir las bases de la iglesia evangélica, el movimiento emergente pasa a ofrecer la solución al estancamiento en que, según ellos, ésta se encuentra.
Es claro que para lograr el primer paso, los líderes del movimiento emergente (casi todos prolíficos escritores) tienen que recurrir a la falacia del monigote de paja (strawman). Proceden entonces a presentar una imagen distorsionada del cristianismo “moderno” y de cada una de sus enseñanzas y prácticas. Acto seguido, pasan a ofrecer su solución como la única alternativa posible, cometiendo también la falacia de la falsa antítesis (o falso dilema). Por ejemplo: en materia de evangelismo, el mensaje que se transmite es que en lugar de tratar de convencer arrogantemente a los inconversos con nuestras verdades proposicionales (o sea, “golpearles en la cabeza con la Biblia”), debemos ser amigos para que de esa forma se unan a nuestra comunidad”. Vemos aquí un ejemplo de la falacia del falso dilema porque la única opción posible que dan al monigote de paja planteado es la de abandonar las verdades proposicionales de la Biblia y en su lugar dedicarnos a vivir entre ellos y como ellos. La verdad es que existe otra alternativa: vivir entre ellos (algo que es parte de la vida misma), ser amables (mostrar el amor de Cristo) y proclamar el mensaje del evangelio. [1] Seguir leyendo →