– Cuando estoy de visita en algún país o iglesia y mis anfitriones preguntan por mis credenciales antes de subir al podio o el púlpito, menciono mi rol como director de una organización educativa internacional y luego mis estudios académicos que incluyen títulos de grado y post-grado. Sin afán de agregar más cosas, trato de omitir el ministerio en mi iglesia local.
—¿Es usted pastor hermano Estuardo?
Pues… si —respondo con alguna reserva. Cumplo funciones pastorales en mi congregación… Fui ordenado al ministerio en 1996…
Luego me doy cuenta que han olvidado todo lo anterior que mencioné sobre mi rol de liderazgo en el movimiento educativo continental o sobre mis títulos académicos.
Soy presentado y automáticamente todo el mundo empieza a llamarme “Pastor Estuardo” o simplemente “Pastor”. Seguir leyendo










