Mario E. Fumero
Analizamos en el artículo anterior, las leyes y medidas adoptadas por algunos países para negar lo que biológicamente no es normal. En este artículo voy a analizar las consecuencias que ha traído para algunos países el hecho de que se legisle tanto a favor de los movimientos LGTB, que se ha anulado las libertades de los que no piensan igual, razón por lo cual están siendo perseguidos, encarcelados y multados al disentir de esta ideología, y lo peor de todo, están tratando de imponer por la fuerza a los niños, sin respetar el derecho de los padres sobre la educación sexual de sus hijos.
La persecución y hostigamiento a los que no están de acuerdo con esta ideología se viene dando desde el año 2001. Fue en esta fecha cuando apareció el caso de Ake Green pastor pentecostal, que es uno de los muchos episodios que se vienen registrando por la dictadura del género. El pastor Green fue condenado a un mes de cárcel en Suecia por haber descrito la homosexualidad en su sermón como: “anormal, y un horrible tumor canceroso en el cuerpo de la sociedad”, y pese a que no se insultaba a las personas por la atracción al mismo sexo, Green fue acusado tras su sermón y en enero del 2001 condenado a un mes de cárcel según una antigua ley contra la “invitación a la violencia». Básicamente, su sermón consistía en citar lo que la Biblia dice sobre la homosexualidad, en 1 Corintios 6,9 que afirma que: “los homosexuales no heredarán el Reino de Dios».
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