HECTOR HERNAN CASTRO

El ladrón arrepentido que fue crucificado junto a Jesús no hizo ningún mérito o buena obra para merecer el perdón, pero a cambio de su fe y su arrepentimiento genuino recibió de Cristo mismo la promesa de ir al paraíso de Dios.
Usted y yo tampoco tememos méritos para merecer la salvación de Dios. Esa salvación no es un premio que se le ofrece al que se porta bien (nadie se lo ganaría, porque todos hemos pecado, Romanos 3:23), sino un regalo divino que se recibe por fe en Jesucristo. Este fue otro valor bíblico fundamental recuperado por la Reforma. Es su segunda base o fundamento:
2) SOLA FIDE (SÓLO LA FE.)
Esto es algo incomprensible para muchos porque pretenden medir el Reino de Dios con la misma vara que miden al sistema humano.
Seguir leyendo









