Mario E. Fumero
Recientemente un viceministro de educación del gobierno de Libre se expresó públicamente en relación a su posición respecto a sus creencias, con unas declaraciones que ha dado mucho que pensar respecto a un representante del estado y que forma parte del ministerio de Educación. Él abiertamente se declara ateo, afirmando que los pastores y religiosos proclaman un ser inexistente, además de manifestar una liberalidad en la forma de ser, que le puede permitir a los estudiantes usar aretes, tatuajes y pelo largo en los centros de estudio, rompiendo los valores clásicos.
Toda persona que desempeña un puesto público tiene que reconocer que el Estado es laico, y no debe usar su plataforma política, para atacar cualquier tipo de creencia, principalmente en el plano religioso, máximo en una nación cuyas raíces culturales proceden de Dios como principio básico de su existencia y constitución. Lo mismo considero que un evangélico o católico que ostente un puesto público, no debe usar sus creencias para imponer o proclamarla desde esa plataforma, porque es un servidor de todos dentro de un estado laico, y, por lo tanto, la iglesia debe ser apolítica.
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