Mario E. Fumero
Cierto día llegó a las oficinas del Proyecto Victoria (comunidad terapéutica para jóvenes con problemas de drogas y pandillas) un joven llamado Luis Enrique, de unos 16 años. Venia con tatuajes en sus manos y cuerpo, demacrado y desesperado. Quería salir de la mara, y necesitaba desesperadamente ayuda. En la entrevista hecha por el personal técnico, vimos un patético cuadro de su vida infantil, lleva de abandono y desprecio. Con n padre conocido, abandonado por su madre que emigro a los Estados Unidos dejándolo abandonado, y criado por unos parientes que le maltrataba. A los 10 años se fue de la casa a vivir con unos amigos que le ofrecieron apoyo, involucrándose así en drogas y maras. Durante este periodo se vio obligado a cumplir las misiones encomendadas por el grupo, y además consumir piedra (crack). Después de la evaluación se le concedió el ingreso.
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Brigadas de Amor Cristiano el 22 de enero del 2012)




