Mario E. Fumero
Los gobiernos tienen que depender de los impuestos de sus ciudadanos para poder cumplir su misión de mantener el bienestar, la seguridad y el ordenamiento jurídico en la convivencia de sus ciudadanos. El nivel de impuesto depende de la condición económica de las personas, así como las prestaciones sociales que el Estado le ofrezca a sus ciudadanos. Los gastos del gobierno deben regularse según sus ingresos, de lo contrario, el país quedara endeudado, y las generaciones futuras sufrirán las consecuencias.
Muchos gobiernos desarrollan se sobrepasan en sus impuestos, desarrollando una voracidad por tener más recursos para mantener su burocracia, y sin darse cuenta, con los muchos impuestos, colapsan a los productores y empresarios, llevándolos a la quiebra, e incrementando el desempleo. En Honduras, tristemente la corrupción ha desangrado las arcas del Estado por décadas, y como consecuencia, aumenta la pobreza, y queda en precario la salud pública, sufriendo la peor crisis en los últimos 10 años. Parte de los problemas que vivimos es producto de desempleo y e inseguridad, que aumenta la pobreza.
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